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CARACAS (Sputnik) — El Gobierno de Venezuela pidió la intervención de un tercer Estado para ayudar a resolver el conflicto en la sede de su misión diplomática en Washington, dijo el embajador del país sudamericano en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada.

"Hemos intentado hablar con las autoridades de Estados Unidos para llegar a un acuerdo en base a la Convención de Viena para solucionar este problema, que es asignar a un país protector (…) para resolver esto", expresó Moncada en rueda de prensa.

El diplomático venezolano dijo que se basan en el artículo 45 de la Convención de Viena para solicitar la asignación de un tercer país, y recordó que EEUU colocó como nación protectora a Suiza en su sede en Caracas.

"Estados Unidos ha puesto al Gobierno de Suiza en Caracas, nosotros estamos pidiendo exactamente lo mismo, si no quieren Turquía pongamos otro Gobierno, pero esa es la forma histórica de solucionar ese problema", expresó.

El 13 de mayo, funcionarios policiales estadounidenses irrumpieron en horas de la noche en la embajada de Caracas en Washington, donde permanecen desde mediados de abril activistas locales, en un intento de proteger el edificio para que no sea tomado por los partidarios del líder opositor Juan Guaidó.

El 23 de enero, el mandatario Nicolás Maduro decidió romper relaciones con Estados Unidos, luego de que esa nación reconociera como presidente encargado a Guaidó.

Gobierno y oposición de Venezuela intentan acercamiento en Noruega

CARACAS (Sputnik) — Una comisión del Gobierno de Venezuela encabezada por el vicepresidente de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, se encuentra en Noruega, en el marco de un posible acercamiento con la oposición, confirmó a Sputnik una fuente cercana a las conversaciones.

"Está en curso un proceso para buscar un acercamiento, se está intentando un proceso de diálogo con la asistencia de Noruega, pero hasta el momento los mediadores solo han sostenido reuniones con las partes", señaló la fuente.

Hace tres semanas mediadores noruegos arribaron a Venezuela con la intención de una asistencia para el comienzo de un proceso de diálogo, según la fuente, y entre 26 y el 28 de abril la comisión del Gobierno sostuvo una primera reunión con los mediadores en Oslo.

Además, la fuente confirmó la presencia del vicepresidente y del gobernador del estado Miranda (norte), Héctor Rodríguez, quienes volaron el 14 de mayo a Oslo y retornarían a Venezuela el 17 e mayo.

La fuente no detalló los nombres de los delegados opositores.

El medio venezolano Al Navío sostuvo que por la oposición acudieron el dirigente político Gerardo Blyde y el exministro de Transporte y Comunicaciones (1992–1993), Fernando Martínez Mottola, mientras se incorporaría el 15 de mayo al grupo el vicepresidente segundo de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral), Stalin González.

La oposición venezolana no confirmó hasta el momento quiénes acudieron por su parte.

El diputado y líder opositor Juan Guaidó negó que existiera una negociación en Noruega, pero indicó que sus representantes se han reunido con funcionarios de la cancillería de ese país.

El parlamentario ya había indicado el 14 de mayo, en declaraciones ofrecidas a la prensa, que una representación de Noruega se encontraba en Venezuela "desde hace tres meses (…) para aproximar soluciones".

Este es el primer acercamiento entre representantes del Gobierno y la oposición desde la más reciente crisis política, que comenzó el pasado mes de enero tras la juramentación del presidente Nicolás Maduro para el período 2019 – 2025.

Análisis: Cuatro operaciones de propaganda de los halcones sobre Venezuela

La presión que Washington ha ejercido sobre Venezuela ha derivado en un conjunto de variantes políticas, diplomáticas, económicas y militares que dan cuerpo a una hoja de ruta para sacar al chavismo del poder político.

La cuestión comunicacional ha estado presente como un arma para desestimar el mandato del Presidente Nicolás Maduro y avalar las acciones de la Administración Trump sobre Venezuela ante la opinión pública.

Desde hace algunos años, esta tribuna ha catalogado como guerra no convencional todos los instrumentos que atentan contra estabilidad de la República. En estas circunstancias, el teatro de operaciones de las comunicaciones y la propaganda adquiere un valor estratégico, tanto para quienes desde dentro y fuera de Venezuela insisten en una agenda destituyente, como para el chavismo.

En el desarrollo de esta trama son visibles un conjunto de hitos o hechos relevantes recientes que habían sido anunciados por funcionarios, voceros y medios, en un claro rol de compromiso con el derrocamiento del Presidente Maduro.  Han sido "hechos comunicacionales", desmentidos por fuentes de diverso origen dentro del propio suelo estadounidense o en el marco de la esfera internacional.

EL INTENTO DE MAGNICIDIO CONTRA EL PRESIDENTE MADURO

En agosto de 2018, el Presidente Nicolás Maduro y un conjunto de funcionarios del gobierno de Venezuela, sufrieron un ataque con drones artillados con explosivos en un acto público en la avenida Bolívar de Caracas.

En aquel momento, el Presidente señaló que las pesquisas de las investigaciones sobre el frustrado magnicidio apuntaban a factores en suelo colombiano, quienes con la tolerancia del gobierno de ese país, habían articulado operaciones teledirigidas desde Miami y con participación de elementos activos del gobierno estadounidense.

En aquel momento funcionarios del gobierno estadounidense y del gobierno de Colombia rechazaron las acusaciones y banalizaron los señalamientos de Maduro mediante declaraciones de que todo había sido "un montaje", que se trataba de un "autoatentado".

Los medios internacionales de comunicación sepultaron la noticia, barrieron bajo la alfombra y saturaron el espectro informativo con señalamientos contrarios a la línea de Venezuela.

No obstante, la cadena estadounidense CNN presentó en marzo de este año una serie de videos que detallaban la organización del frustrado magnicidio desde suelo colombiano y con articulaciones vía Miami. La presentación de CNN terminó dando como ciertos los señalamientos iniciales del gobierno venezolano, reforzando la hipótesis sobre la participación del diputado prófugo de la justicia venezolana, Julio Borges, en estos hechos.

SOBRE LA CRISIS ECONÓMICA VENEZOLANA

Para manufacturar consenso en Estados Unidos a las acciones contra Venezuela, la Casa Blanca ha activado una vocería al más alto nivel que se ha encargado de propagar falsas informaciones, siendo una de las más recurrentes el señalamiento de que las adversidades de la economía venezolana han sido por exclusiva causa del "modelo político y económico" del gobierno de Maduro.

Sin embargo a inicios de mayo de 2019, el Center forEconomic and PolicyResearch (CEPR por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, presentó un estudio donde detallaron que en Venezuela se habían producido unas 40 mil muertes entre los años 2017 y 2018 por causa directa de las sanciones que Washington ha aplicado contra la nación latinoamericana.

El CEPR explicó que estas muertes representan un incremento de la tasa de mortalidad en Venezuela y declararon que hay unas 300 mil personas en vulnerabilidad médica, con alto riesgo de morir, si las sanciones continúan el ritmo en escalada tal como ha ocurrido en lo que va de año.

Los economistas Jeffrey Sachs y Mark Weisbrot, quienes realizaron el estudio, indicaron que el desmantelamiento de los ingresos del Estado venezolano mediante el daño concreto a las exportaciones de crudo, así como el congelamiento de activos financieros a causa del bloqueo económico, ha afectado sensiblemente las capacidades del gobierno de Venezuela para atender sus compromisos en servicios esenciales de asistencia y protección a la población.

SOBRE LAS DERIVACIONES DE UNA INTERVENCIÓN MILITAR

Desde Estados Unidos, así como en países de Europa y Latinoamérica, se han sopesado el conjunto de posibilidades que yacen sobre una eventual intervención militar sobre Venezuela. La construcción mediática alrededor de este tema, de acuerdo a la vocería de diversos analistas y políticos, hace suponer que el desarrollo de tal escaramuza militar sería de carácter "quirúrgico", sin que deba afectar a la población venezolana.

De hecho, en Venezuela también se ha propagado el argumento de que una intervención militar "sólo afectaría al gobierno" en funciones, manipulando así a una cuota de la población para que apoye las acciones injerencistas contra Caracas.

No obstante en mayo de este año fue publicada una investigación en el medio estadounidense The Boston Globe, bajo la firma de NiallFerguson, quien es Profesor de la Universidad de Stanford y miembro del HooverInstitute, un centro para el análisis de los temas de defensa estratégica y seguridad.

Según el académico estadounidense, el Pentágono ha concluido que una intervención militar en Venezuela desataría una situación de caos interno que demandaría la presencia militar estadounidense por al menos unos 6 años, a un costo de más de 80 mil millones de dólares.

El análisis detalla la proporcionalidad del costo político y militar de una "aventura" injerencista contra Caracas, que como sabemos, cuenta con amplio rechazo por factores de todas las denominaciones políticas en la comunidad internacional.

Para Ferguson como para muchos analistas, los resultados en el desarrollo de una guerra en Venezuela son indecibles e impredecibles y sin duda generarían un impacto sobre la población mediante la ocupación y "aseguramiento" del suelo venezolano para "pacificar al país", concluye el analista.

SOBRE EL "ENDEBLE" GOBIERNO DE MADURO

El pasado 30 de abril se produjo en Venezuela un intento de golpe de Estado protagonizado por Juan Guaidó y Leopoldo López quienes, mediante el auspicio de Washington, habían articulado operaciones de sublevación militar que no se consumaron y produjeron la sedimentación operativa y militar de la intentona.

Luego de tan estruendoso fracaso, John Bolton y Mike Pompeo emprendieron una retórica, ampliamente difundida en medios, que hizo control de daños. Según los funcionarios el fallido golpe expuso la posición "endeble" del gobierno de Venezuela.

Pero contrariamente a la opinión de los funcionarios, medios estadounidenses y especialistas de diversas tendencias, han coincidido que la fallida operación del 30 de abril sólo ha servido para reafirmar la posición del Gobierno de Venezuela, manteniendo así cohesionado al tejido político e institucional del país.

El sector castrense, claramente posicionado junto a Maduro, no ha cedido al conjunto de presiones multidireccionales que ha sufrido y no ha iniciado una refriega interna, señal evidente de que el llamado de Washington de deponer a Maduro no ha sido atendido, como tampoco los llamamientos que ha hecho el “presidente interino” Juan Guaidó.

Para estos medios y analistas, la estrategia de Trump para Venezuela "está fracasando". Desde The Washington PostThe New York Times y la agencia de información financiera Bloomberg, se han producido publicaciones que están cuestionando seriamente las arremetidas de dicha administración. De hecho, no es el gobierno de Venezuela el que se está tambaleando, para algunos de estos medios, es el propio gobierno estadounidense el que está tambaleándose desde el circulo más pequeño del presidente Trump.

The Washington Post publicó recientemente un análisis sobre Venezuela y lo tituló: "Un frustrado Trump cuestiona la estrategia de su administración en Venezuela". En la nota, el Post, hace señalamientos tras bastidores sobre las desavenencias entre Trump y su Asesor de Seguridad, John Bolton, y el Jefe del Departamento de Estado, Mike Pompeo.

Tales contradicciones son sumamente “particulares” según Jonathan Bernstein, quien escribió un artículo para Bloomberg en la misma línea. Bernstein calificó de “raras” las divisiones entre el Presidente y su propio personal en la Oficina Oval, a consecuencia de la formula errática, que no obtiene los resultados esperados en Venezuela.

Fuente: Misión Verdad

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