Portada - Últimas noticias

Los Comités de Defensa de la República (CDR) han desconvocado hoy a las 14.00 horas sus "columnas" de activistas organizadas para protestar por la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona tras un completo fracaso.

Desde poco después de las 8.30 horas, tres "columnas" con centenares de activistas de los CDR han partido desde diferentes puntos del centro de Barcelona, pero no han podido rodear el sitio donde se reunía el Gobierno y han tenido que desviarse hacia otros emplazamientos, donde en algunos casos se han registrado incidentes entre los manifestantes y agentes de los Mossos d'Esquadra.

VIDEO

Los Mossos d'Esquadra han dado por finalizado hacia las 14:25 horas el dispositivo de seguridad desplegado en los alrededores de la Llotja de Mar en Barcelona, donde hoy se ha celebrado la reunión del Consejo de Ministros.

Según han informado fuentes policiales, la intención de las fuerzas de seguridad es restablecer en breve la circulación de vehículos y de personas en la zona, que desde anoche está blindada para garantizar la seguridad de la reunión en la capital catalana del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Los momentos de tensión y enfrentamientos entre manifestantes y Mossos d’Esquadra se han sucedido durante toda la mañana y mediodía de este 21 de diciembre en la zona de Paral.lel, Drassanes, La Rambla y Vía Laietana en la parte baja de Barcelona.

Los CDR han intentado en repetidas ocasiones romper los cordones policiales que protegían el Consejo de Ministros que se ha celebrado esta mañana en el edificio de la Llotja de Mar de Barcelona. Los Mossos han detenido a once personas por desórdenes públicos en el conjunto de Catalunya mientras que 28 agentes han resultado heridas.

Un grupo relativamente reducido de manifestantes encapuchados han cruzado las vallas del cordón policial y contenedores de basura para montar barricadas frente a la policía y han tirado piedras y objetos contundentes contra las Fuerzas de Seguridad, que se han visto obligadas a realizar cargas.


Los Mossos han cargado hacia las 09:40 horas contra un grupo de encapuchados que les habían arrojado vallas y otro tipo de objetos en la avenida Paralelo, después de que los CDR hayan reculado de la zona de Drassanes ante la imposibilidad de llegar hasta la Llotja de Mar.

Algo parecido ha sucedido al mediodía, cerca de Les Rambles, con nuevas barricadas y lanzamientos de objetos contundentes. Y ya pasado el mediodía, la tensión se ha elevado en Les Rambles nuevamente cuando los agentes han adelantado posiciones hacia plaza Catalunya y los manifestantes han retrocedido, aunque después la policía se ha retirado y la tensión no ha ido a más.

Los manifestantes más violentos han arrancado baldosas de La Rambla para lanzarlas a modo de proyectiles contra los agentes que velan por la seguridad de la reunión del Ejecutivo.

Otro foco de tensión ha sido Via Laietana, donde las líneas entre los manifestantes y la policía autonómica se han mantenido durante la mañana pero pasado el mediodía se han roto y la policía ha realizado algunas duras cargas, ante el lanzamiento de objetos. A primeras horas de la tarde, una vez finalizado el Consejo de Ministros, se han ido disolviendo y los que se mantenían se han concentrado al final de la Via Laietana. Alrededor de las 15.30 los furgones de antidisturbios de los Mossos se han retirado tras realizar unas últimas cargas.

Hasta los propios independentista se enfrentan a las bandas violentas de los separatistas de los CDR y demás bandas. Un grupo de miembros de los CDR encapuchados se han enfrentado a empujones con manifestantes independentistas que van a cara descubierta y que tratan de impedir que salten el cordón policial establecido por los Mossos d'Esquadra en Via Laiteana, en el dispositivo policial del 21D. Una situación parecida se ha producido en Pla de Palau con Pau Vila, otro de los puntos de concentración de los grupos independentistas.

VIDEO

En los altercados han resultado heridos en total 28 mossos d'Esquadra que estaban desplegados, después de que se hayan producido lanzamientos de piedras grandes, botellas, latas, adoquines, pintura y otros objetos, según informan fuentes de la Consejería de Interior.

Agreden a puñetazos e increpan a periodistas en las calles de Barcelona

Los Comités de Defensa de la República (CDR) han agredido al periodista de Cake Minuesa mientras éste cubría las movilizaciones del 21-D en Barcelona. Uno de los radicales le propinó un puñetazo al reportero de Intereconomía."Esta señora dice que es un montaje", comentaba Minuesa con sangre en la nariz y en el pañuelo con el que se limpiaba, bromeando con que se tratara de ketchup. "Me llaman hijo de puta", contaba.

"¿Esta era la revolución de las sonrisas? Ya vemos que la instigación de Torra para que los CDR aprieten acaba en puñetazos a periodistas. Hay que ilegalizar esta kaleborroka independentista, y romper el diálogo vergonzante con quien les jalea", ha afirmado Pablo Casado en Twitter, que manifestaba su solidaridad con el periodista.

No ha sido el único incidente que han vivido los periodistas desplazados allí. Horas antes un equipo de Antena 3 fue increpado por las personas que se manifestaban en las calles: "Decid la verdad", decía uno de los manifestantes.

Arran hizo el ridículo también en su escrache en el Palau de Pedralbes  

La organización radical independentista Arran, ha conseguido este jueves juntar apenas 50 personas ante el Palau de Pedralbes. Todos ellos han respondido a la convocatoria de protestar contra la reunión entre los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, Pedro Sánchez y Quim Torra, que ha tenido lugar en el edificio.

Ante el aparatoso fracaso de concentración, la portavoz de la organización extrema izquierda, NúriaMartí, ha llamado a trasladar la protesta a las 20 horas ante el cercano hotel Sofia. Se trata de un conocido establecimiento muy próximo a este edificio histórico que acoge la entrega de medallas y premios FerrerSalat, el principal acto empresarial del año de la patronal Foment del Treball. Ambos políticos han manifestado que estarán presentes y está previsto que hablen, así como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Les acompañarán las ministras de Economía, NadiaCalviño, y la de Trabajo, Magdalena Valerio. Así como el consejero de Economía catalán, Pere Aragonés, la de Empesa y Conocimiento, Àngels Chacón, y el de Trabajo, Chackir El Homrani.

Dispositivo policial

Los Mossosd’Esquadra blindan los alrededores del conocido hotel barcelonés donde tendrá lugar la cena empresarial. Varias unidades de antidisturbios ocupan las calles de los alrededores cuando faltan aún horas para que empiecen a llegar los ejecutivos que están invitados.

Ante las amenazas de boicot por parte de los radicales antisistema de Arran, los agentes de la policía catalana están reforzando el dispositivo policial que hay desplegado en el conocido edificio.

Pinchazo en el Palau de Pedralbes

La manifestación convocada por la rama juvenil de la CUP estaba apoyada por los CDR. Aunque el dispositivo policial de los Mossosd'Esquadra cuenta con una docena de furgonas que custodian el edificio, no se prevé que la concentración vaya a mayores.

En Barcelona solo se ha roto la nariz de Cake Minuesa

Juan Soto Ivars

Leo que en la AP7 se producen cortes por Girona mientras Pedro Sánchez desayuna zumo de naranja con Ada Colau en el hotel, parecen dos amantes. Ayer había pesadumbre, incluso miedo. Miedo a no llegar al curro por verse atrapado en el atasco interminable de una ciudad infartada, o peor, a terminar en medio del fuego cruzado con los hijos berreando entre las balas de la policía y las piedras de la Catalintifada. Pues bueno, un chasco: mientras las televisiones muestran a los encapuchados en el Paralelo (las cámaras y los encapuchados tienden a colocarse en los extremos) la mayor parte de Barcelona vive ajena a las protestas. Son más de las 11 y los CDR no han conseguido colapsar la ciudad. Sólo han colapsado la agenda informativa.

Paseo con la aplicación de Antena 3 en mi móvil. Es curioso: en la pantalla hay disturbios y botes de humo y a mi alrededor sigue la diarrea de tráfico lacio y fluido, el trasiego de oficinistas en danza hacia sus oficinas y el café tallat si us plau en las terrazas con calefacción. Con ganas de cubrir una guerra como Pérez Reverte me voy al Paralelo, quiero sentir el viento que agita la papada de Quim Torra. Hay gentío y banderas como en el 11 de septiembre, pero alcanzar los disturbios -se oyen petardos a lo lejos- requiere apartar a demasiada gente y me desanimo.

En días como hoy, marcados a fuego en el calendario, lo habitual se convierte materia informativa y las televisiones tienen que alimentarse de las anécdotas para mantener la agenda propagandística. El miedo ha sido más poderoso que la realidad. Las sombras amenazantes que se proyectaban ayer en las fachadas de los edificios han resultado ser los dedos de un niño pegados a una linterna. Los barrios siguen siendo barrios y me dice mi topo particular -en Cataluña no hay periodista sin topo en el Telegram del CDR- que corre el desconsuelo entre los defensores más recalcitrantes de la la República de ficción. Ha sido más industriosa la policía que el "poble" para atascar las calles.

Llega a mi móvil la noticia de que unos hijos de perra le han soltado a Cake Minuesa un soplamocos espantoso en la nariz y constato que los Trending Topics deforman la realidad como si fueran espejos cóncavos. Rodeado de manifestantes que se desahogan sin otra cosa que hacer un viernes a mediodía, bombardea mi móvil la realidad paralela. Pero yo pienso que a Cake Minuesa no le ha golpeado el independentismo igual que a Laura Luelmo no la mató el patriarcado. Ojalá detengan a los agresores.

De pronto, en el punto donde el gentío se dispersa, se monta alboroto: un grupo de manifestantes con lazo amarillo y estelada recriminan a unos vándalos con capucha y bandera antifa que vuelquen un contenedor. Los encapuchados se marchan un tanto avergonzados y descubro que los pasamontañas también sirven para ocultar el rubor. La multitud es pacífica en general y agresiva en los bordes. La historia cambia según donde coloques la cámara. Se oye más murmullo en la calle que sirenas policiales y se ven más camiones de reparto de Matutano que ambulancias y lecheras. Repito: vaya chasco.

Cambio de barrio. Lo hago en taxi. Bordeamos el dispositivo policial pero nos detenemos en todos los semáforos. Llego hasta la zona de Arco del Triunfo, donde un par de motos de policía desvían el tráfico. Para bajar a la estación de Francia hay que seguir a pata entre columnas de manifestantes que acuden ataviados con ropa de la marca Quechua como si fueran de excursión a la montaña. Protestan contra un consejo de ministros donde va a subirse el salario mínimo a 900 euros, así que supongo que todo esto es una cuestión de prioridades.

Aquí abajo los negros venden esteladas hechas en China. Se ha instalado una carpa donde venden camisetas amarillas con la cara de Junqueras por 15 euros. Omnium emite un discurso pastoso en su macroescenario. Nombran a Josep Borrell y el público abuchea. Nombran a los Jordis y aplauden. Desanimado por la protesta vuelvo a casa para escribir estas líneas. El miedo a los atascos masivos ha dejado Barcelona despejada y descongestionada, expedita para el paseante. Vivo en una ciudad dividida entre la épica y la monotonía, entre la utopía y la industriosidad. Algo me dice que seguiremos así mientras los médicos tengan motivos de queja. Brilla el sol. ¡Qué fabulosa cortina de humo hemos levantado!

Fuentes: El Confidencial, La Vanguardia, El Español, El Mundo

Análisis: De las urnas a Eslovenia

Miquel Giménez

Hace justo un año, en Cataluña se votaba en libertad y paz. A doce meses vista, la sociedad se ve dividida entre aquellos que pretenden salirse con la suya como sea y los que continúan reclamándose partidarios de las urnas.

Se podrá considerar más o menos oportuna la ocurrencia de Sánchez de celebrar un Consejo de Ministros en esta Barcelona de CDR, podemitas, hiperventilados y lazos amarillos. Decimos oportuna, porque legal lo es a todos los efectos y nada más faltaría que el Gobierno de la Nación no pudiese reunirse en aquel punto del territorio que estime más oportuno.

Pero la polvareda levantada ha sido tan grande que es menester escudriñar lo que hay detrás de la misma, porque entre los que dicen querer sabotear dicho consejo, incluso llegando a tomar como rehenes a los ministros para intercambiarlos por los presos separatistas – sí, la Ratafía de este año se conoce que ha salido bastante fuerte – y los que están calentando su ardor guerrero, hay poderosas razones políticas que no se nos explican.

Existe un frenazo en la escalada del separatismo oficial. Entiéndanme, me refiero a los partidos políticos que han sacado suculenta tajada del mito de una independencia imposible, inalcanzable y, digámoslo de una vez, escasamente creída por sus mismos promotores. El motivo es que las cosas no pueden mantenerse en el estado de crispación actual, porque se resiente la economía, el turismo, las inversiones, en fin, todo lo que genera dinero y que es donde la ex Convergencia y sus aliados han hundido sus omnipresentes manos de manera secular. Toca volver a lo de antes y para ello nada mejor que ofrecer una imagen de vuelta al diálogo, de sentarse alrededor de una mesa para pactar y de echarle agua al vino. Los empresarios aprietan y Foment del Treball, presidido por el ex Unió Democrática SánchezLlibre, no está para bromas.

No debe extrañar a nadie, pues, que JordiSánchez le haya pedido a Torraque se vea con Sánchez, que los presos en huelga de hambre la hayan abandonado abrupta y sorprendentemente, que los separatistas, mudando radicalmente de opinión, apoyen finalmente los presupuestos presentados por el PSOE y Podemos. Es más, podríamos decir que ese giro del guion era incluso previsible. A pesar de toda la gesticulación efectuada por parte de Mas, de Puigdemont, de Torra, de todas las entidades y acólitos de la estelada, aquí, quien más quien menos, sabía que lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. Que esto sea difícil hacérselo comprender a los centenares de miles de creyentes en esta nueva religión del lazo es un problema que veremos cómo se solventa. Ahora, que el separatismo está entonando su canto del cisne, políticamente hablando, es una evidencia palpable. Que se lo pregunten a los de Waterloo y ya verán que les contestan.

Que este viernes se produzcan incidentes, cortes de calles, ocupación de lugares públicos e incluso actos de mayor o menor violencia es previsible, aunque en el momento de escribir esta crónica quien esto suscribe no tenga la comprobación empírica, solo el deseo de que nada de todo esto suceda. Mucho nos tememos que las cosas se han llevado demasiado lejos y que hay gente que está deseando gresca a lo grande, y, como decíamos, será muy difícil vencer a esa mezcla de rabia, desilusión, fascismo, mala leche y personalidad con desórdenes en el comportamiento.

Ni a Sánchez ni a Torra les importa un pimiento todo esto, claro, porque ellos están a lo suyo. El primero, a continuar en Moncloa aprobando los presupuestos más irreales de la historia reciente de España; el segundo, ofreciendo a los suyos una visión falsamente triunfalista de los hechos. Dos relatos totalmente mendaces, porque ni el primero ha conseguido apaciguar nada ni solucionar el problema catalán ni el segundo ha vencido a esa España mala de toda malignidad. ¿Los hechos? Que el tripartito PSOE-Podemos-Separatistas se afianza, que los neo convergentes y Esquerra podrán continuar con las viejas prácticas del pujolismo, que desde Madrid nadie atajará seriamente todo el despropósito que supone entregar con armas y bagajes al Estado en Cataluña y que los ciudadanos de a pie que no son separatistas seguirán considerados como de segunda clase. Continuará la escuela adoctrinadora, la TV3 sectaria, las instituciones secuestradas por los lazis, la izquierda claudicando, los sindicatos, periodistas y empresarios callados como muertos, en fin, la Cataluña de la omertà de siempre, aquel oasis en el que solo tienen derecho a beber los que son del rollo.

Tiene mi tierra la sutil virtud de poder pasar de las urnas a Eslovenia y de las huelgas de hambre a las reuniones seráficas entre políticos sin apenas despeinarse. Es la condición intrínseca que poseen aquellos lugares en los que el espejismo es lo oficial y los cristales siempre son opacos para que nadie sepa lo que hay detrás. Como la corrupción que afecta a la ex Convergencia, verbigracia, o el caso Pujol. Pero de eso no se habla, total ¿para qué? Mejor hablar de lo que suceda este viernes, presentándolo como algo que ha nacido abruptamente, sin entender que lo uno es hijo de lo otro.

Fuente: Vozpopuli

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente