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El periodista británico Neil Clark explica cómo Reino Unido se entrometió "ilegalmente" en Siria, al tiempo que aireaba consignas no intervencionistas.

Reino Unido está interviniendo en Siria desde el inicio del conflicto o incluso desde antes, pese a que el informe parlamentario publicado el pasado el 10 de septiembre sostiene lo contrario y propone abrir una investigación al respecto. Así lo expresa el periodista, escritor y blogger británico Neil Clark en un artículo en RT. ¿Acaso estamos ante una tergiversación a gran escala?, se pregunta.

'A través del espejo'

Clark recuerda que los servicios de Inteligencia de EE.UU. y de Gran Bretaña, la CIA y el MI-6, respectivamente, contemplaban organizar "una invasión de rebeldes en Siria" ya en plena Guerra Fría tras la crisis del Canal de Suez de 1956 para impedir la propagación del comunismo por Oriente Medio. Dicho plan contemplaba organizar "disturbios internos en Siria" y provocar acciones de sabotaje "por medio de contactos con individuos", precisamente lo que llevaron a cabo en los últimos años, recuerda Clark.

Según el periodista, el informe consta de tergiversaciones propias del "mundo a través del espejo", porque el término "no intervención" realmente nada tiene que ver con su política de mantener el conflicto en marcha financiando, suministrando todoterrenos, camiones y sistemas de satélites y entrenando a grupos rebeldes. E ilustra su afirmación con ejemplos, como los 8,5 millones de dólares que aportó oficialmente el Gobierno de Reino Unido a los grupos de oposición sirios en 2012, por no hablar del precio del material entregado.

A lo largo de 2013 Reino Unido hizo todo lo posible para que el conflicto experimentara una escalada, presionando a sus aliados europeos para que suministraran armas a los rebeldes promoviendo el lema "Assad debe irse". La élite política británica, añade Neil Clark, intentaba poner fin al régimen de Bashar al-Assad a toda costa haciendo caso omiso de los contactos de las fuerzas opositoras con Al Qaeda y otros grupos sectarios extremos.

Ataques bien documentados de "no intervención"

De puertas adentro, el primer ministro David Cameron solicitó en 2013 el apoyo del Parlamento para bombardear Siria. Clark señala que los parlamentarios votaron en contra, hablando, "al menos por una vez", por el pueblo de Gran Bretaña. Sin embargo, aprobaron los ataques aéreos en 2015 para luchar contra el Estado Islámico. Como destaca el periodista, en realidad los pilotos británicos llevaron a cabo los bombardeos ya en junio de 2015, pese a la negativa parlamentaria. Y se pregunta: ¿cómo se puede definir estos actos como de no intervención? De hecho, se publicaron los informes de estos ataques en sitios oficiales, escribe.

Entre diciembre de 2015 y junio de 2016 se registraron un total de 51 ataques aéreos británicos en Siria. Este año ha habido más bombardeos, incluido el ataque contra bases militares cerca de Damasco y Homs del pasado mes de abril.

La "rectificación" de la "inacción"

Asimismo, Clark explica que la actitud hipócrita de los autores del informe, de orientación militarista y neoliberal, se debe al fracaso de las políticas exteriores "intervencionistas" totalmente desacreditadas en Irak y Libia. Así las cosas, la única salida para Londres pasa por retratar a Siria como "un ejemplo de no intervención", esperando que algunas personas puedan caer en la trampa de los que manipulan a la opinión pública, como ocurre en las novelas de Orwell. Y, en este caso, apoyarán la "rectificación" de la "inacción" en un futuro cercano. Quizás en respuesta a un ataque químico no verificado independientemente en Idlib, sugiere el analista.

Rusia denuncia reunión de político británico con Cascos Blancos

Rusia critica al vicecanciller británico para Oriente Medio por reunirse con los “Cascos Blancos” y dice que el grupo está “afiliado a terroristas” en Siria.

Un portavoz de la embajada rusa en el Reino Unido deploró el jueves la reciente visita del vicecanciller británico para Oriente Medio, AlistairBurt, a Turquía en la que se reunió con miembros de los Cascos Blancos.

“Esta elección es verdaderamente notable. Está comprobado, con evidencia de diversas fuentes, que los Cascos Blancos están afiliados a terroristas y han sido capturados realizando informes falsos en numerosas ocasiones, incluido un ataque químico en Idlib. Su actividad tiene poco que ver con fines caritativos”, dijo el vocero ruso.

Burt agradeció en Turquía a los miembros de los Cascos Blancos por “salvar más de 115 000 vidas sirias” y defendió la continuación del trabajo de esta controvertida entidad.

La organización Cascos Blancos, que más tarde adoptó el nombre de Defensa Civil Siria, fue creada entre finales de 2012 y principios de 2013 por James Le Mesurier, un exoficial del Ejército británico, y actúa en los territorios controlados por las bandas armadas, sobre todo el Frente Al-Nusra (ya conocido como el Frente Fath Al-Sham), vinculado con el grupo terrorista Al-Qaeda.

Tanto Damasco como Moscú han presentado varias pruebas sobre la cooperación entre los terroristas y los Cascos Blancos para organizar ataques químicos con el fin de incriminar al Gobierno sirio y justificar así la intervención extranjera en el país árabe.

La semana pasada, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia advirtió de que los preparativos para un ataque químico organizado en la provincia siria de Idlib —último reducto de los terroristas y grupos rebeldes en Siria—continúan, a pesar del hecho de que los planes de los terroristas y los Cascos Blancos habían sido descubiertos.

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