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MADRID (Sputnik) — El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, comunicó al presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, su voluntad de mantener las sanciones antirrusas.

"Del primer ministro del Reino de España, Pedro Sánchez, recibí un claro y absoluto apoyo a la soberanía, integridad territorial e independencia de Ucrania, y también apoyo a la prolongación de sanciones contra la Federación Rusa y respaldo a las ambiciones euroatlánticas de Ucrania", escribió Poroshenko en su cuenta de Twitter.

​En otro mensaje, el mandatario ucraniano explicó que Sánchez también "aceptó intensificar la cooperación entre Ucrania y España en diferentes direcciones".

Sánchez recibió este 4 de junio al presidente ucraniano, que llegó el pasado 2 de junio a España y abandonará el país en la jornada del 4 de junio.

Después de la reunión con el presidente del Gobierno español, Poroshenko se trasladó al Congreso de los Diputados (cámara baja del Parlamento), donde se reunió con la presidenta del hemiciclo, Ana Pastor.

El viaje de Poroshenko es la primera visita oficial de un mandatario ucraniano a España en 22 años; el presidente de Ucrania la calificó de "éxito".

En enero de 2017 se se celebró el 25 Aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

Análisis: La transición sanchista para la «Pax Macrónica» en España

Diego Pappalardo

La abrupta destitución de Mariano Rajoy como presidente de España, se debe,  principalmente, a la Hoja de Ruta de determinados actores de los poderes fácticos internacionales. El expresidente  fue desplomado pero la situación financiera y económica del país no sufrió ningún impacto negativo debido a que fueron los propios componentes de la Internacional del Dinero quienes fijaron la no dimisión de Rajoy, sino su expulsión por la moción de censura en su contra, tal y como se desprende del Informe con recomendaciones que Goldman Sachs emitió para el mercado y la industria política de España.

En Europa y en todo  Occidente, fuerzas geopolíticas del globalismo plutocrático desarrollan una estrategia con el claro fin de poner en funcionamiento el macronismo, corriente política supranacional impulsada para competir directamente con el trumpismo en el contexto de la guerra entre clanes capitalistas que se despliega a nivel global.

La aplicación del capítulo español del macronismo no considera al nuevo presidente, Pedro Sánchez, como un exponente suyo, pese a las conexiones internacionales que piezas de su entorno exhiben. Quien tuvo una participación rutilante para que Sánchez accediese a La Moncloa fue Josep Borrell, un activo del Atlantismo y del Globalismo, con estrechas vinculaciones con la tendencia fabianista y gestor del viaje que Sánchez hizo a Gran Bretaña en mayo pasado donde, entre otras acciones, mantuvo reuniones con sectores de influencia del poder británico.

Borrell, convertido en gran consejero y articulador de las relaciones de poder del flamante presidente, es un oponente tenaz del independentismo catalán y en varias oportunidades elogió al líder de la formación Ciudadanos, Albert Rivera. Es Rivera el elegido para ser el eje del macronismo en España y su propagación en Hispanoamérica. Desde Septiembre de 2016 nos ocupamos de Rivera en sendos artículos, exponiéndole como la carta principal que el globalismo plutocrático ha escogido para la dirección de la gestión política de España.

Es pertinente aclarar que el macronismo en España no se circunscribe únicamente a Ciudadanos y que su líder debe demostrar un mayor talante. Los arquitectos del macronismo le siguen teniendo fe. La banquera Ana Patricia Botín ponderó la forma en qué se eligió a Sánchez, demostrando  que la democracia española tiene madurez y fortaleza. En realidad, quiso decir que el recambio presidencial fue realizado con eficiencia por los desarrolladores internos que sirven a la plutocracia internacional realmente existente. En la próxima reunión del Club  Bilderberg  lo volverá a formular, mientras acrecentará su aval por Rivera.

En términos políticos, Rivera fue fundamental en la caída del Partido Popular, en el avance de la moción de censura, logrando quedar, ante variados segmentos electorales  desconectados entre sí, como la única opción de peso contra el "Frankenstein" Sánchez y sus socios del ambiente partitocrático. Es pertinente aclarar que el macronismo en España no se circunscribe únicamente a Ciudadanos y que su líder debe demostrar un mayor talante.

La administración de Sánchez que sí hará un llamado a elecciones generales -en conformidad con las demandas del mercado y de la sociedad- no es un regreso a 1930 ni a 1980. Tampoco causará  la desmembración territorial catalana o será un agente de devastación económica, al menos, no más que sus predecesoras.Su gobierno débil estará sujeto a los intereses de las  élites financieras internacionales, bregará en contra de lo que Londres y  Bruselas llaman populismo y servirá de transición para dar lugar al macronismo en conformidad con el diagrama  de España 2030 en una Europa reformulada por el globalismo.

La ONU pide a Ucrania que tome medidas contra la violencia y acoso a las minorías

GINEBRA (Sputnik) — La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) de Naciones Unidas insta a Kiev a proteger a las minorías de la violencia y acoso sufrido a manos de grupos de ultraderecha en el país, declaró la portavoz de este organismo de la ONU.

"Pedimos a las autoridades ucranianas la adopción de medidas urgentes en relación a los ataques a grupos minoritarios, como activistas del colectivo LGBT y gitanos, y el alto número de casos de violencia y acoso contra ellos", dijo.

Según el organismo, el insuficiente número de castigos por estos ataques generan en la sociedad una creciente sensación de impunidad.

La portavoz considera demostrado que lo relatado es un indicador de "pérdida de tolerancia".

La OACDH de la ONU exigió que Kiev investigue sin dilaciones todos los ataques contra estas minorías y localice y castigue a los culpables.

Así dilapidó Ucrania el poderío heredado de la URSS

Desde que se independizó hace 26 años, Ucrania ha perdido su grandeza industrial. Cuando en el 2014 Kiev le dio la espalda a Rusia y giró hacia Europa, muchas de sus empresas perdieron quizá su última oportunidad de sobrevivir. Así lo asevera el analista ruso Alexéi Leonkov.

Leonkov relató en un comentario exclusivo a Sputnik cómo el país eslavo pasó de ser una potencia europea a una de las economías más débiles del continente.

«Si recordamos las posibilidades que tenía, podríamos compararla en su economía y la cantidad de empresas con un país como Francia. En aquel entonces Kiev era capaz de competir fácilmente con París», declaró el especialista.

En 1989 Ucrania contaba con 52 millones de habitantes y era comparable con Francia en territorio y población.

Paralelamente, la producción per cápita de petróleo de Ucrania era dos veces mayor que la del país galo, mientras que la producción de gas natural era 10 veces superior.

Asimismo, Ucrania superaba a Francia en la producción de carbón (12 veces, 130 millones de toneladas, el primer lugar en Europa), acero (3 veces, 56 millones de toneladas, el primer lugar en Europa), mineral de hierro (13 veces), tractores (6 veces, 106.000 unidades), etcétera.

En comparación, Ucrania produjo en 2017 34 toneladas de carbón y 21 millones de toneladas de acero.

«En contraste, Francia viene siendo un país potente, mientras que Ucrania redujo su poderío hasta unos índices que son casi nulos, tanto en la industria como en diferentes campos de la economía en general», expuso Leonkov.

Todas las empresas ucranianas, incluidas las de alta tecnología, van a correr una suerte aciaga, apuntó el analista. Tarde o temprano todas acabarán cerradas, vaticinó.

«Se puede enumerar una gran cantidad de empresas que ya dejaron de existir y otras que están al borde de la quiebra. La única señal de su vida fueron sus lazos con Rusia. Entre 2013 y 2014 empezaron a cortarlos y ahora ya casi no quedan», explicó el analista.

Sin la cooperación con Rusia, dichas empresas pueden tratar de encontrar una manera de sobrevivir, pero la competencia en el mercado de los bienes que fabrican es bastante dura. Además, nadie espera ya los productos de Ucrania, enfatizó.

«Por ahora parece que las compañías de alta tecnología de Ucrania están condenadas a un futuro muy sombrío. Lamentablemente, así son las tendencias que existen en ese país. Todo indica a que es muy probable que todas estas empresas dejen de existir a medio plazo», subrayó.

Para entender cómo la Unión Europea ve el futuro de Ucrania hay que estudiar la experiencia de los países de Europa del Este que se unieron a esta organización supranacional después de la caída del bloque socialista, explicó Leonkov.

«Durante la existencia del bloque socialista, cada uno de los países integrantes disponía de su propia industria especializada. Algunos de ellos tuvieron la suerte de preservarla después de la disolución de la URSS, mientras que hubo quienes lo perdieron todo», recordó el analista.

El entrevistado citó el ejemplo de la compañía automovilística checa Skoda, que logró sobrevivir. No obstante, fue adquirida por el consorcio alemán Volkswagen. Hoy Skoda es una de las marcas de la gama económica de esta empresa germana, profundizó.

Otros países de Europa del Este, como Bulgaria y Rumanía, han sido menos afortunados y se quedaron sin industrias de alta tecnología que pudieran competir con los demás miembros de la Europa unida. Como resultado, estos países se convirtieron en «entidades que requieren donaciones», subrayó Leonkov.

Lo mismo pasó con los países del Báltico, que en la época soviética solían producir sus propios trenes, automóviles y equipos electrónicos. Hoy forman parte de la Unión Europea y se especializan en el sector de servicios, añadió.

El entrevistado aseveró que varios países de Europa del Este se encuentran actualmente «bajo administración externa». Leonkov se mostró seguro de que lo mismo pasará con Ucrania en el futuro próximo.

«Nadie necesita un país fuerte y económicamente desarrollado a su lado», aseguró el analista.

Análisis: Ucrania-Hacia una violencia incontrolada

Andriy Manchuk

En Kiev, en el mercado junto a la estación de metro Lesnaya, se ha producido otro ataque por motivos étnicos. En los tiempos antes de Maidan, una noticia así había causado un escándalo que durante semanas habría sido motivo de las condenas de los periodistas y activistas por los derechos humanos. Hoy en día es algo común: todos saben que nadie ha sido castigado por el reciente pogromo contra la población romaní en Lesnaya Gora, pese a que tanto los organizadores como quienes lo perpetraron son perfectamente conocidos tanto para la policía como para el público.

Es más, en las últimas dos semanas se han producido en Ucrania al menos dos ataques contra la población romaní en la región de Odessa, donde la ultraderecha expulsó de una ciudad a la población romaní, y en Ternopil, donde los nacionalistas quemaron un campamento. Según la información de la prensa local, solo la buena suerte impidió que hubiera víctimas: los atacantes portaban armas blancas y bates.

Los pogromos étnicos se han convertido en habituales y lo ocurrido en el mercado Darinka en Kiev demuestra que cualquier extranjero puede ser una víctima, da igual la nacionalidad y la religión. Tras un conflicto entre un pensionista ucraniano y un comerciante de nacionalidad georgiana, los nacionalistas amenazaron con destruir todos los puestos de personas no ucranianas. Es más, el pogromo era algo esperado. Según algunas fuentes, la mañana del 27 de mayo, todas las tiendas en las que trabajaban personas de origen caucásico o asiático cerraron sus puestos, pese a que no tenían ninguna relación con el incidente inicial. Los dueños de un restaurante de comida turca y georgiana también se apresuraron a cerrar. Incluso los restaurantes de los ucranianos, a pesar de contar con la nacionalidad correcta, tomaron precauciones y pidieron a los empleados con piel demasiado oscura o no-aria que no fueran a trabajar.

“El encargado extraoficialmente pidió a los chicos y chicas que no son eslavos que se tomaran el día libre”, afirmó una empleada de uno de los cafés del mercado. Evidentemente, el mercado más grande de Kiev se preparaba para un pogromo y todos esperaban el ataque. Desde el principio se sabía también que el ataque contra los establecimientos caucásicos y asiáticos se iba a producir y que la policía realmente no quería defender a esos ciudadanos ucranianos que no son lo suficientemente arios.

Sin embargo, puede que las acusaciones contra la policía no sean justas. Las tropas del Ministerio del Interior no pudieron evitar el ataque a la tienda georgiana, pero trataron de hacerlo. Lo sabemos porque en la pelea entre la policía y los nacionalistas, un policía se rompió una pierna. En realidad, eso es lo que obligó a los subordinados de Avakov a detener a miembros de la extrema derecha, ya que en un principio la policía no quería detener a los atacantes porque temían por su seguridad.

El resultado es que ahora la policía ucraniana teme la venganza del público nacionalista, que cuidadosamente monitoriza las acusaciones contra sus compañeros y justifica cualquier ofensa. La policía también forma parte de la base nacionalista y evidentes crímenes de los nacionalistas no son investigados y quedan impunes. Un ejemplo claro de ello es la actual historia del nacionalista de Odessa Serhiy Sternenko [antiguo líder del Praviy Sektor en Odessa]. Está acusado del asesinato de un miembro del Ejército Ucraniano. Esta ni siquiera es la primera causa del neonazi, que ya había sido puesto en libertad condicional con la mediación directa del gobernador de la región de Odessa.

El caso del nacionalista Sternenko, del que habla toda la prensa ucraniana, es ahora lo más importante para la extrema derecha de Kiev. Si las autoridades deciden no iniciar una causa criminal contra el nacionalista que asesinó a un soldado ucraniano, entonces una vez más quedaría claro que hay vía libre para ataques contra las autoridades, lo que podría llamar a nuevos y sangrientos crímenes.

Muchos comentaristas han recordado también el reciente incidente ocurrido en Mariupol, en el que un militante del batallón Azov fue puesto en libertad con una multa tras haber asesinado a un residente local. Algo parecido ocurrió en Kiev, donde un antiguo participante en la “operación antiterrorista”, Viktor Balabuj, asesinó de una puñalada al conocido chef de Odessa Ruslan Yurchenko que aparentemente no le dejó pasar en la fila del autobús. Pese a la evidente culpabilidad del soldado desmovilizado, el público nacionalista inmediatamente se lanzó a culpar a la víctima sin importarle los resultados. “El tío está acostumbrado a defenderse a sí mismo. Como habría hecho yo. Apuñaló al gordo bastardo, como debía ser”, escribió, en su blog, el oficial de la Guardia Nacional Dmitry Babkin. El voluntario del Ejército Ucraniano Alex Noyt insultó al asesinado e incluso el jefe del servicio de apoyo moral y psicológico de las Fuerzas Armadas, Oleh Gruntkovsky, oficialmente anunció que el asesinado chef había provocado deliberadamente al soldado retirado.

Todo esto claramente muestra cómo funcionan los crímenes de los nacionalistas ucranianos, que infringen la ley con impunidad y no temen sufrir los castigos estipulados para esos crímenes. La capacidad de realizar un ataque gradualmente se convierte en la norma, así que para que se produzca un ataque contra las propiedades de un ciudadano de Ucrania basta con que no sea lo suficientemente ario, que hable el idioma incorrecto o que el color de su piel sea demasiado oscuro.

El único problema es que el derecho al pogromo, que ahora se declara a nivel nacional, puede afectar a cualquier ucraniano: incluso los más leales al poder post-Maidan. Al fin y al cabo, si los ataques se convierten en la norma, quién puede jurar que no le vayan a afectar en algún momento.