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A finales de 2005, Christiane Amanpour, de la cadena CNN, entrevistó al presidente sirio Bashar al-Assad antes de la publicación de un informe de la ONU sobre una investigación del asesinato de Rafik Hariri, ex primer ministro del Líbano, el Día de San Valentín de ese año. En aquel momento, el líder sirio fue efectivamente juzgado y condenado en un juicio mediático por haber ordenado el asesinato de Hariri, aunque hasta la fecha no hay pruebas concluyentes que demuestren los vínculos entre los gobiernos sirio y libanés con el atentado masivo en Beirut que mató a Hariri y a otras 22 personas. De hecho, las pruebas apuntan firmemente a la participación israelí en el asesinato.

Dado que la muerte de Hariri desencadenó un levantamiento popular conocido como la "Revolución del Cedro", que derrocó al gobierno prosirio en Beirut y llevó a que las tropas sirias se vieran obligadas a abandonar el Líbano después de décadas de pacificación desde la guerra civil libanesa, es difícil ver qué posible motivación podría haber tenido el gobierno sirio para asesinar a Hariri, aunque sin duda se puede ver cómo se han beneficiado algunos otros países de la región.

Después de haber interrogado a Assad sobre su supuesta participación en ese acto macabro, Amanpour continuó diciéndole a su entrevistado, a la cara, que el gobierno de Estados Unidos estaba "buscando activamente" deponerlo por la fuerza:

"Señor Presidente, la retórica del cambio de régimen se dirige hacia usted desde Estados Unidos. Están buscando activamente un nuevo líder sirio. Están concediendo visados y visitas a políticos sirios de la oposición. Hablan de aislarlo diplomáticamente y quizá de un golpe de estado o de que su régimen se desmorone".

 

A partir de este cable publicado por Wikileaks, también sabemos que al año siguiente, en 2006, el principal diplomático de EE.UU. en Siria creía que el objetivo de la política de EE.UU. debería ser desestabilizar al gobierno sirio, por cualquier medio disponible:

 

  • EE.UU. debería trabajar para aumentar el sectarismo suní-shiíta en Siria
  • EE.UU. debería intentar perjudicar las relaciones entre el gobierno sirio y otros gobiernos árabes, y luego culpar a Siria por ello.
  • EE.UU. debería tratar de avivar el miedo del gobierno sirio a los planes golpistas para provocar una reacción exagerada del mismo.
  • EE.UU. debería trabajar para socavar las reformas económicas sirias y desalentar la inversión extranjera.
  • EE.UU. debería tratar de fomentar la creencia de que el gobierno sirio no era legítimo, y que las protestas violentas en Siria eran dignas de elogio.

Y todavía hay quienes creen que EE.UU. y sus colaboradores NO tienen la culpa de TODA LA MUERTE en los últimos 7 años de sangriento caos en Siria.

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