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La incursión marítima se produce en momentos en que las islas Maldivas atraviesan una crisis institucional bajo estado de emergencia.

Once buques de guerra chinos han entrado este febrero en aguas del Océano Índico oriental, al tiempo que una crisis institucional mantiene a las islas Maldivas en estado de emergencia, informa este martes la agencia Reuters con referencia al portal chino de noticias Sina.com.cn.

La flota china en cuestión está encabezada por destructores, e incluye al menos una fragata, un buque de asalto anfibio de 30.000 toneladas –capaz de transportar otros vehículos– y tres petroleros de apoyo. Las naves fueron desplegadas sin explicación previa. Tampoco se conoce su rumbo ni el tiempo que permanecerán en la zona.

La semana pasada, según afirmó el periódico estatal chino Global Times, Pekín prometió tomar acciones si la India envía tropas a las Maldivas.

El hecho tiene lugar en medio de la aguda crisis política que se desencadenó en la República de Maldivas después que el Tribunal Supremo del país anulara, el pasado 1 de febrero, la condena del líder de la oposición y expresidente exiliado Mohamed Nasheed, y ordenara la reincorporación de 12 parlamentarios despojados de sus escaños. Por su parte, el presidente actual, AbdullaYameen, impuso un estado de emergencia y arrestó a dos jueces del Tribunal Supremo. En respuesta, Nasheed pidió a la India enviar tropas a las Maldivas; sin embargo, todavía no se ha informado de ningun desplazamiento militar.

La nación insular comparte estrechos vínculos históricos con India, pero empezó a acercarse a China después de que Yameen llegara el poder, en 2013. En diciembre pasado, las Maldivas y China firmaron un acuerdo de libre comercio que elimina la mayor parte de las tasas impositivas para las exportaciones maldivas y abre la isla a los bienes y servicios chinos.

Los Quads preparan un contraproyecto ante la «ruta de la seda»

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Estados Unidos ha reformado el Quadrilateral Security Dialogue (QSD), conocido como «Quads», grupo antichino que conformó, desde 2007, con Japón, Australia y la India. Australia, que había salido del grupo, haciendo fracasar la estrategia de Washington, regresó a él en 2010.

Ahora la administración Trump prepara un contraproyecto frente la iniciativa china de creación de nuevas vías de comunicación destinadas a facilitar el comercio, según el modelo de la antigua «Ruta de la Seda».

El Partido Comunista de China escogió en 2009 al hoy presidente Xi Jinping para crear una red de vías comerciales que cubra el conjunto del planeta. Luego de ser nombrado presidente de la República Popular China, Xi ha ido dando a conocer la envergadura de ese proyecto cuyas rutas atravesarían cerca de 70 países, con un costo estimado en 124 000 millones de dólares.

Los países del Quadrilateral Security Dialogue se reunieron en noviembre de 2017, al margen de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Australia, Malcolm Turnboll, discutirán el 23 de febrero, en la Casa Blanca, las grandes líneas del contraproyecto que pretenden oponer al proyecto chino de nueva «ruta de la seda».

El gobierno australiano publicó en diciembre pasado su 2017 ForeignPolicy White Paper, donde aconseja implicar a Estados Unidos en el enfrentamiento a China.

El 15 de febrero de 2018, el almirante estadounidense KurtTidd, actualmente al mando del SouthCom [1], expuso en términos incendiarios el riesgo que representa la nueva ruta china de la seda para la influencia de Estados Unidos.

NOTAS

[1] También conocido en Latinoamérica como el “Comando Sur”, el SouthCom o USSouthCom, es el mando regional de las fuerzas armadas estadounidenses a cargo de las numerosas bases militares que Estados Unidos posee en diferentes países de Latinoamérica y el Caribe y de sus operaciones militares en esa parte del mundo. Nota de la Red Voltaire.

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