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Este viernes se reportaron las primeras dos víctimas mortales en los enfrentamientos entre manifestantes palestinos y fuerzas israelíes. La Media Luna Roja palestina informa sobre más de 700 heridos en los choques.

Cinco distritos de Cisjordania y algunos barrios de Jerusalén han sido escenario de enfrentamientos de los manifestantes palestinos con las Fuerzas de Defensa de Israel. Este sábado los disturbios no alcanzan la intensidad que tuvieron en la víspera, comunicaron los militares.

La Policía israelí ha dispersado una concentración de protesta en un barrio árabe de Jerusalén, donde varias decenas de personas intentaron cortar calles. Los enfrentamientos más intensos se registran en las entradas de las ciudades palestinas de Ramala, Belén y Tulkarem.

Los desturbios en Palestina comenzaron después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, proclamara este miércoles su reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado de Israel.

El Ministerio de Sanidad de Palestina ha informado que se han registrado 1.100 heridos durante las protestas registradas este viernes en distintas zonas de Cisjordania y también en la Franja de Gaza y la propia ciudad de Jerusalén. Según los cálculos de la Media Luna Roja, unas 60 personas tienen heridas de bala.

La información difundida por el Ejército israelí indica que cerca de 7.500 personas participaron en la 'jornada de ira' proclamada por los líderes de las comunidades musulmanas este viernes. Los militares admiten que abrieron fuego contra "decenas de los principales instigadores" y que estos fueron alcanzados por los disparos.

The Jerusalem Post reporta la supuesta muerte a causa de las heridas recibidas en estos enfrentamientos de Mahar Atalla, jefe de un ala armada de Hamás.

  • Ante la declaración de Washington, el presidente palestino, Mahmud Abbás, advirtió que tendría "consecuencias peligrosas".
  • El dirigente de Hamás Ismail Haniya hizo un llamamiento a la intifada.
  • Las autoridades de Turquía aseveraron que la decisión de Trump sería una "gran catástrofe".
  • El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, amenazó con cortar las relaciones diplomáticas con Israel.
  • El ayatolá iraní Alí Jameneí tachó la declaración de Trump de gesto de debilidad que no impedirá la liberación de Palestina de la ocupación israelí.
  • En la misma línea, la jefa de política exterior de la Unión Europea alertó de que la decisión puede poner en riesgo el proceso de paz entre Israel y Palestina.
  • Moscú y Londres también han expresado su preocupación, al igual que el papa Francisco, quien ha pedido "sensatez y prudencia" a todas las partes del conflicto.

Numerosos heridos en las protestas en Cisjordania, Gaza y Jerusalén

MOSCÚ (Sputnik) — Al menos 1.100 personas resultaron heridas en las multitudinarias protestas que tuvieron lugar en Cisjordania, en la Franja de Gaza y en Jerusalén, comunicó el Ministerio de Sanidad de Palestina.

Previamente la portavoz de la Cruz Roja, Irab Fukaha, comunicó que más de 760 personas sufrieron heridas en las manifestaciones de protesta este 8 de diciembre. Los militares israelíes calcularon que en las protestas en Cisjordania y en las fronteras de la Franja de Gaza participaron unas 7.500 personas y reconocieron haber disparado contra "decenas de instigadores".

Las protestas fueron provocadas por la decisión de EEUU de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel y reubicar allí su embajada.

El Congreso de EEUU había aprobado el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén en 1995, pero desde entonces la Casa Blanca fue decretando prórrogas de dicha ley por tratarse de un tema extremadamente sensible para el mundo árabe y los adeptos del islam.

La decisión de Trump fue condenada por la mayoría de los países musulmanes y generó críticas de otros Estados e instituciones internacionales que consideran menos viable ahora cualquier perspectiva de paz en Oriente Medio.

Israel se anexionó Jerusalén Este, que estaba en territorio de Jordania, durante la Guerra de los Seis Días en 1967, acción no reconocida y declarada sin validez legal por la comunidad internacional que insiste en definir el estatus de la ciudad en el marco de un acuerdo con los palestinos, que buscan crear su propio Estado en los territorios ocupados por los israelíes.

Israel considera que Jerusalén, incluidos los barrios orientales que reclaman los palestinos, es su capital "única e indivisible".

Por el momento, todas las embajadas extranjeras se encuentran en la ciudad de Tel Aviv, para evitar tomar parte en la disputa entre israelíes y palestinos.

Los motivos que podrían estar detrás de reconocer Jerusalén como capital de Israel

Haber reconocido Jerusalén como capital del Estado de Israel ha indignado al mundo árabe. El movimiento de Donald Trump ha sido ampliamente criticado en Estados Unidos y en muchos otros países. Pero quienes saben del tema argumentan que la decisión de Trump tiene su porqué.

Ahora su base electoral está contenta

Para Martyn Indyk, exembajador de Estados Unidos en Israel, el motivo de la decisión de Trump es puramente nacional.

"Es un llamamiento a su base cristiana evangélica, pura y simplemente", dice a Deutsche Welle Indyk, ahora vicepresidente ejecutivo del instituto estadounidense de investigación Brookings.

Su opinión la comparte Steven Spiegel, director del Centro para el Desarrollo de Oriente Medio de la Universidad de California, en Los Ángeles, para quien el movimiento de Trump tiene como objetivo complacer a sus votantes cristianos y judíos conservadores.

La manía de ponerlo todo patas arriba

Spiegel, sin embargo, señala que la razón detrás de la decisión de Trump no es política: el presidente estadounidense tiende a ponerlo todo patas arriba.

"Ponerlo todo patas arriba y que surja una idea mejor, seguro. Pero lo que ha ocurrido no se ha hecho para hacer eso, sobre todo si luego no mencionas que la parte oriental de Jerusalén será la capital de Palestina", añade el docente.

Tanto Spiegel como Indyk se muestran contrarios a la decisión de Trump, especialmente porque es probable que acabe por socavar los esfuerzos que su Gobierno ha depositado en Oriente Medio. Sus consejeros intentaron que la decisión encajara en la estrategia de instaurar la paz en Oriente Medio, señala Indyk, pero con una decisión así es imposible calmar la ira de Palestina.

Spiegel, por su parte, sugiere que el paso que Trump ha dado asestará un golpe al proceso de paz en la región y que dañará la reputación de Washington.

Estados Unidos ya no puede ser un mediador en Oriente Medio

El líder palestino Mahmud Abás condenó la decisión de Trump inmediatamente. Una decisión que, según Abás, fulmina cualquier derecho de Washington a mediar en el conflicto palestino-israelí.

"Estas medidas, deplorables e inaceptables, socavan deliberadamente todos los esfuerzos de paz y dejan claro que Estados Unidos está abandonando el papel de impulsor del proceso de paz [entre Palestina e Israel] que ha desempeñado durante la última década", dijo el líder palestino en la televisión.

Trump reconoció Jerusalén como capital de Israel el 6 de diciembre. Dijo basarse en los hechos y en la realidad y abogó por enfocar el conflicto entre Israel y Palestina de otra forma. El paso de Trump ha puesto fin a larga neutralidad de Washington sobre el estatus de Jerusalén, uno de los temas más espinosos del conflicto.

Análisis: Trump, Jerusalén y la nueva Guerra de Oriente Medio

Germán Gorráiz López

El actual sistema dominante o establishment estadounidense utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas, teniendo como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano (ambos fagocitados por el lobby judío), con lo que la sorpresiva victoria de Donald Trump ante Hillary Clinton representó para Israel “perder una valiosa amiga para ganar un amigo mejor”, Donald Trump, el tapado de la AIPAC.

EEUU y la AIPAC

El Magnicidio de Kennedy tuvo como daño colateral el nacimiento de un sistema político tutelado por el “Poder en la sombra”, quedando desde entonces como rehenes todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU, según la confesión realizada por el primer Ministro israelí Ariel Sharon al entonces Ministro del Exteriores Shimon Peres en octubre del 2001: “Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses los saben”, teniendo como fuente la radio israelí “Kol Israel”, sirviéndose de lobbys de presión entre los que descollaría la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC).

La AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( unos 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar).

Sin embargo, durante el segundo mandato de Obama, asistimos a la escenificación de un “desencuentro en las formas” Israelí- EEUU debido al concepto geopolítico imperante en la Administración Obama y cuyo cerebro sería el ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski. Así, Brzezinski en un discurso ante al Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tiene derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”. Además, Brzezinski, estaría enfrentado con los lobbys neocon republicano y judío de EEUU y con su habitual mordacidad habría desacreditado la miopía geoestratégica de ambos grupos de presión al afirmar que “están tan obsesionados con Israel, el Golfo Pérsico, Irak e Irán que han perdido de vista el cuadro global: la verdadera potencia en el mundo es Rusia y China, los únicos países con una verdadera capacidad de resistir a Estados Unidos e Inglaterra y sobre los cuales tendrían que fijar su atención”.

Jerusalém, ¿capital del Estado de Israel?

Theodor Herzl es considerado el Padre del actual Estado de Israel y fundador del sionismo y en su libro “El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, propuso la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo al tiempo que promovió la creación de la OSM (Organización Sionista Mundial) y en su obra “La vieja Nueva Tierra”(1902), sienta las bases del actual Estado judío como una utopía de nación moderna, democrática y próspera en la que se proyectaba al pueblo judío dentro del contexto de la búsqueda de derechos para las minorías nacionales de la época que carecían de estado, como los armenios y los árabes. Sin embargo, aurora-israel.co/il, denuncia que “la política aislacionista del primer ministro, Biniamín Netanyahu, parece estar en las antípodas de los fundadores del sionismo, tales como Teodoro Herzl y Chaim Weizmman, que incluyeron al movimiento dentro del espectro progresista en el campo de la diplomacia, con lo que la pregunta es si puede revertirse peligroso el aislamiento diplomático de Israel con una política que sea contraria al inmovilismo y el encerramiento”.

Así, el Gobierno de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel), que bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”, doctrina que tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”. En dicha doctrina se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967) y que según Wall Street Journal, “la Administración Trump podría hacer en breve realidad al trasladar la Embajada Estadounidense a Jerusalem”, lo que podría conllevar una nueva intifada palestina y el repudio de la comunidad internacional.

¿Nueva Guerra en Oriente Medio?

Nos encontraríamos pues en un momento crucial para definir el futuro mediato de Oriente Próximo y Medio (Oriente PROME), pues tras la salida de Obama de la Casa Blanca estaría aumentando la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC) para proceder a la desestabilización de Irán por métodos expeditivos, momento que será utilizado por EEUU, Gran Bretaña e Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por dichos países y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales. Así, tras la aprobación por el Congreso y Senado de EEUU de una declaración preparada por el senador republicano Lindsey Graham y el democráta Robert Menéndez que señala con rotundidad que “si Israel se ve obligado a defenderse y emprender una acción (contra Irán), EEUU estará a su lado para apoyarlo de forma militar y diplomáticamente”, con la Administración Trump asistiremos al aumento de la presión del lobby pro-israelí de EEUU (AIPAC) para proceder a la desestabilización de Irán por métodos expeditivos.

En una primera fase de dicho plan, el Senado de EE.UU. renovó de forma unánime hasta el 2.026 la Ley de Sanciones contra Irán (ISA por sus siglas en inglés) y tras el lanzamiento de un nuevo misil balístico por Irán, Trump amplió las sanciones contra varias empresas iraníes relacionadas con los misiles balísticos sin violar el Acuerdo Nuclear firmado entre el G+5 e Irán en 2.015 , conocido como Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) y que tan sólo serían fuegos de artificio para distraer la atención del maquiavélico Plan esbozado por la Alianza anglo-judía en 1960 que incluiría del balcanización de Irán. Así, EEUU e Israel habrían empezado a teledirigir al DAESH para mediante atentados mediáticos y selectivos desestabilizar el régimen del Líder Supremo, ayatollah Ali Khamenei y cuyo primer paradigma sería el reciente doble atentado en el corazón de Teherán.

Dicha guerra será un nuevo episodio local que se enmarcaría en el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría EEUU-Rusia e involucrará a ambas superpotencias teniendo como colabores necesarios a las potencias regionales (Israel, Egipto, Arabia Saudí e Irán), abarcando el espacio geográfico que se extiende desde el arco mediterráneo (Libia , Siria y Líbano) hasta Yemen y Somalia y teniendo a Irak como epicentro ( rememorando la Guerra de Vietnam con Lindon B. Johnson (1963-1.969).Así, Siria, Líbano e Irak serían tan sólo el cebo para atraer tanto a Rusia como a China y tras desencadenar una concatenación de conflictos locales (Siria, Irak y Líbano), desembocar en un gran conflicto regional que marcará el devenir de la zona en los próximos años y cuyo desenlace podría tener como efectos colaterales el diseño de una nueva cartografía favorable a los intereses geopolíticos de EEUU, Gran Bretaña e Israel con la implementación del Gran Israel (“ Eretz Israel”).

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