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La figura de Lenin y la ideología bolchevique son objeto de discusión y debate en el marco del centenario de la Revolución de Octubre. Y no solo en Rusia, sino en todo el mundo. El presentador ruso Konstantín Siomin ha hecho un esfuerzo periodístico por tratar de ayudar a comprender la ideología de los revolucionarios bolcheviques allá por 1917.

Los ecos del debate sobre la Revolución de Octubre reverberan en todo el mundo. Algunos critican y otros elogian la controvertida figura de Lenin.

Según apuntó la líder del partido izquierdista alemán Die Linke, Sahra Wagenknecht, "todos los que se encargan de juzgar a Lenin se caracterizan por una incomprensión de su doctrina, de las causas de su popularidad y de los motivos que estaban detrás de la aparición de la URSS. Apenas han leído sus obras".

El periodista y el presentador de la popular cadena estatal rusa Rossiya 1, Konstantín Siomin, conocido por sus posturas prosocialistas, ofrece una compilación de hechos necesaria para comprender la lógica de los bolcheviques del año 1916. El material ha sido ampliamente divulgado entre las comunidades de tendencia izquierdista en Facebook.

Siomin afirma que las crisis son una consecuencia inevitable del desarrollo del capitalismo, y siempre se resuelven mediante guerras —que van siendo cada vez más devastadoras—. Durante las guerras imperialistas, la sociedad enseña su estructura de clases: los pobres son los que fallecen primero, mientras que los ricos están a salvo lejos del frente.

El Imperio ruso capitalista tenía un carácter semicolonial y dependiente de las potencias más desarrolladas, y tenía pocas posibilidades de ganar una guerra mundial.

El país dependía de sus acreedores externos y, por ello, se veía obligado a luchar para sus aliados en el frente occidental. Un nivel relativamente bajo de tecnología tampoco permitía que el Estado sobreviviera a un conflicto de gran envergadura.

"La rapidez con la que la Entente aceptó la abdicación de Nicolás II y empezó a repartirse el legado imperial demuestra claramente" que Rusia era el siguiente objetivo de las potencias capitalistas avanzadas de Europa, apunta Siomin.

Para evitar una sangrienta guerra mundial hacía falta establecer un nuevo sistema económico y estatal —que resultó ser la URSS—. Y para defender el país recién aparecido de la agresión capitalista, sus fundadores habían de efectuar un avance técnico, educativo y médico para que cada ciudadano tuviera una razón para defender a su país.

Para unir a gente tan dispar de varias naciones que integraban el antiguo Imperio ruso se requería una ideología convincente para todos los pueblos. La equidad y justicia social resultó ser tal ideología. La forma apta para un Estado de tal naturaleza era una unión y no el imperio, explica el periodista.

Siomin indica que el nuevo sistema habría de haberse enfrentado inevitablemente a un bloqueo si no hubiera emprendido una ofensiva propia —"los dos sistemas son incapaces de coexistir"—, lo que confirió importancia a la declaración de la 'revolución permanente', la mundial, para vencer globalmente a la oposición.

Esta tesis fue rechazada después a favor de la doctrina de la coexistencia y la necesidad de desarrollar un único país, la URSS, un concepto promovido por Iósif Stalin. Esta idea resultó ser errónea, "ya que la coexistencia no se logró y la URSS fue a la defensiva", según el autor.

El periodista afirma que la desintegración de la URSS no eliminó los problemas mencionados:

"El capitalismo está al borde de una crisis jamás vista en la historia, que se resolverá, como de costumbre, solo a través de una guerra".

En conclusión, Siomin se dirige a los oponentes de Lenin proponiéndoles acordar 'programas alternativos' para tratar de salir de la crisis que tuvo que afrontar Rusia a principios del siglo XX y, más ampliamente, evitar las mismas tendencias en su forma contemporánea.

Reconstrucción histórica: desfile militar marcha por la Plaza Roja

Una marcha solemne dedicada al 76.º aniversario del desfile militar de 1941 ha tenido lugar en la capital rusa este 7 de noviembre.

Este martes, la Plaza Roja de Moscú ha vivido una reconstrucción histórica del desfile militar que acogió el 7 de noviembre de 1941, cuatro meses después de que comenzara la Gran Guerra Patria.

Ese año, la marcha militar que se celebró por el 24.° aniversario de la Revolución de Octubre tuvo lugar en mitad de la batalla de Moscú: la línea del frente estaba a solo pocas decenas de kilómetros de la entonces capital soviética.

Se trata de un desfile histórico por su influencia sobre el curso de la guerra y algunos lo equiparan a una de las operaciones militares más destacadas, ya que tenía una gran importancia para elevar la moral del Ejército Rojo y de todo el país. Además, mostró al mundo entero que la Unión Soviética no se daba por vencida, incluso con la amenaza nazi tan próxima.

"La reconstrucción del desfile recordará a los ciudadanos rusos las páginas heroicas de nuestra historia, el valor y la resistencia de los defensores de Moscú que se desplazaban al frente inmediatamente después del desfile", según explicó un representante del Comité de Relaciones Públicas de Moscú.

En esta iniciativa participaron más de 5.000 personas, entre ellas:

  • El grupo de Caballería del Regimiento Presidencial.
  • Compañías históricas formadas por efectivos de las formaciones y los establecimientos educativos militares del Ministerio de Defensa de Rusia.
  • Estudiantes de la Escuela Militar Suvórov y de la Escuela de Música Militar de Moscú.
  • La Orquesta Militar de la Guarnición de Moscú.
  • Miembros de los clubes de historia militar.

Tras el desfile, a las 11:15 de la mañana comenzó un acto en el que se colocarán coronas de flores en la Tumba del Soldado Desconocido ubicada en el Jardín de Alejandro, contiguo al muro occidental del Kremlin.

En la ceremonia intervinieron veteranos participantes del desfile histórico de 1941 y de la parada de la Victoria de 1945.

Los comunistas rusos celebran masivamente el centenario de la Revolución de Octubre

Este martes el Partido Comunista de la Federación de Rusia y varias organizaciones de izquierda celebran masivamente el 100.° aniversario de la Revolución de Octubre.

Se ha organizado una marcha y un mitin en el pleno centro de Moscú. Se espera que a las actividades festivas van a asistir los representantes de partidos políticos y movimientos de diferentes países, incluyendo China, Corea del Norte, Cuba, Vietnam, los países de la Comunidad de Estados Independientes y muchos otros.

Espectáculo de luz en San Petersburgo en homenaje a los 100 años de la Revolución de octubre

 

La principal plaza de San Petersburgo, llamada Dvortsovaya Ploshad, se convierte en el escenario de un espectáculo de luz en homenaje a los 100 años de la Revolución de octubre.

Este 2017 se conmemora el centenario de la Revolución rusa, un acontecimiento clave no solo en la historia del país, sino también a nivel mundial. La revolución propició transformaciones drásticas en todas las esferas de la vida social, cultural y política.

Hasta el día de hoy, las implicaciones de las dos revoluciones ocurridas en 1917 —la de febrero y la de octubre— son objeto de estudio por parte de los historiadores, que tratan de explicar sus consecuencias y su influencia en el contexto histórico internacional.

Así celebra Moscú el Día de la Unidad Nacional

El estadio de Luzhniki, en la capital rusa, acoge el concierto de celebración del Día de la Unidad Nacional de Rusia.

​El Día de la Unidad Nacional se celebra en Rusia desde 2005. Fue instituido en memoria a los acontecimientos históricos de 1612, año en que un levantamiento popular encabezado por Kuzmá Minin y Dmitri Pozharski expulsó de Moscú a los invasores polacos y puso fin a la época de revueltas populares provocadas por la grave situación económica, política y social y discordias religiosas.

Más de 1,5 millones de rusos asisten a festejos del Día de la Unidad Nacional

MOSCÚ (Sputnik) — Unos 1,5 millones de ciudadanos asistieron a los eventos festivos con motivo del Día de la Unidad Popular que Rusia celebra este 4 de noviembre.

"Unos 1,5 millones de personas participaron en las festividades con motivo del Día de la Unidad Popular", anunció la noche del 4 de noviembre la portavoz del Ministerio del Interior, Irina Volk.

Añadió que tan solo en Moscú 130.000 personas asistieron a un concierto organizado en el polideportivo Luzhnikí.

Según la representante ministerial, durante la jornada no se registraron alteraciones algunas del orden publico por las festividades.

El Día de la Unidad Popular se celebra en Rusia cada 4 de noviembre desde el 2005 y conmemora los eventos del año 1612 cuando las milicias populares expulsaron de Moscú a invasores polacos poniendo fin al llamado Período Tumultuoso y allanando el camino a la elección del primer zar de la dinastía Románov, Miguel.

Descendientes del último zar ruso instan a tomar lo bueno de la época soviética

MOSCÚ (Sputnik) — En vísperas del 100 aniversario de la revolución de 1917, los representantes de la familia Románov exhortaron a los ciudadanos rusos a lograr la unidad, tomando todo lo bueno del Imperio Ruso y de la desaparecida Unión Soviética, y dejar de denigrar la historia del país.

"En todo hubo cosas positivas, y hay que ver eso precisamente en todo, y debemos unirnos no mediante recuerdos de quién mató a quién, sino basándonos en recuerdos buenos que podamos encontrar en la historia prerrevolucionaria y de la etapa soviética, ese es el concepto de la Casa Románov", declaró este jueves en una rueda de prensa el representante de la dinastía, Alexandr Zakátov.

Según Zakátov, los descendientes de la familia Románov, entre ellos la duquesa María Vladímirovna, reconocen que "en el período soviético hubo muchas cosas heroicas, gloriosas y positivas", y no se debe mostrar esa etapa solo con colores negros.

Por otra parte, también la época del Imperio, según la Casa Imperial Románov, conoció sus injusticias y altibajos.

María Vladímirovna –descendiente única de Vladímir Kirílovich Románov, jefe de la Casa Románov en el exilio e hijo del gran duque Kiril Vladímirovich, quien se proclamó emperador ruso en exilio en 1924– nació y vive en España, pero también cuenta con la ciudadanía de la Federación Rusa.

Lenin y Stalin están cada vez mejor valorados entre los rusos

 

Si los rusos de hoy retrocedieran en la historia hasta 1917, la mayoría (36%) no apoyaría a ningún partido, aunque los bolcheviques serían la fuerza política preferida para un 32%, seguidos de los monárquicos, con un 5% de apoyo, y los socialistas revolucionarios (ESER) con un 4%, según sondeos realizados por el Centro de Estudios de la Opinión Pública (TSIOM) con motivo del centenario de la Revolución de Octubre.

La sociedad rusa de hoy es conservadora y no quiere ninguna revolución, indican las encuestas del TSIOM. A tenor de los sondeos de esta entidad vinculada a la Administración rusa, un 92% cree que el país no necesita una revolución, mientras el 5% considera que la revolución es necesaria (en 2012, un 13% era de este último parecer). Pero una cosa sería la necesidad y otra la posibilidad. En 2016, según encuestas del mismo centro, un 30% sostenía que la revolución puede suceder en Rusia, mientras un 61% opinaban lo contrario.

A la hora de valorar a los protagonistas de hace 100 años, las simpatías se reparten entre ganadores y perdedores. El zar Nicolás II, que abdicó en marzo de 1917 y fue asesinado en 1918, es el personaje que goza de mayor simpatía (60%), con un notable incremento desde 2005, cuando el porcentaje de simpatizantes era del 42%. En este periodo, por otra parte, la antipatía por Nicolás se redujo de un 28% a un 20%. El segundo entre los favoritos es Félix Dzherzhinski, el fundador de la policía política, con un 57% de simpatía (el 44% en 2005) y con una antipatía menguante hacia él (del 28% al 19% entre 2005 y 2017).

El tercer lugar es para Lenin, el padre de la revolución, con un 53% de ciudadanos con buena opinión hacia su persona (50% en 2005) y un 30% en contra (un 32% en 2005). Con un 52% de aprobación y un 30% de antipatía, Stalin, el responsable máximo de las grandes purgas de los años 30, le pisa los talones a Lenin, pero mientras éste ha mantenido una posición bastante estable, Stalin ha experimentado un fulgurante resurgir y a su favor se ha invertido la tendencia negativa predominante entre 2005 y 2008 (en 2005 un 37% simpatizaba con Stalin y un 47% tenía una actitud negativa hacia él). Entre los personajes mal vistos se mantiene León Trotski con una antipatía (52%) predominante sobre la simpatía (21%).

Otros sondeos de diferentes instituciones en los últimos años confirman el repunte de Stalin. Alexéi Levinsón, responsable de investigaciones sociales y culturales del centro Levada, una entidad independiente, afirma que la sociedad no ha elaborado una posición única en relación con la Revolución de Octubre. Opiniones formadas por la propaganda de los tiempos soviéticos y acuñadas en época de la Perestroika convergen en las valoraciones de aquel acontecimiento, afirma. Según Levinsón, la sociedad no valora el centenario como un acontecimiento importante y mantiene una actitud muy contradictoria sobre él.

Según los sondeos de TSIOM, la opinión pública rusa está dividida a partes iguales entre quienes consideran que la revolución sucedió en interés de la mayoría de la sociedad y quienes discrepan de esta afirmación. Un 38% cree que la revolución dio un empuje al desarrollo social y económico del país y según el 33% de los encuestados, la revolución benefició a un pequeño grupo de personas, una idea que prevalece entre los ciudadanos de entre 18 y 44 años.

Aunque los bolcheviques serían la fuerza más apoyada por los rusos de hoy si hubieran vivido hace 100 años, el respaldo variaría según la edad, siendo de un 25% entre los jóvenes de 18 a 24 años y de un 51% entre quienes tienen 60 años o más.

La indiferencia frente a la revolución prevalece entre los rusos en la actualidad. Si vivieran cien años atrás. la mayoría (27%) intentaría pasar el tiempo sin participar en la revolución, otros emigrarían al extranjero (16%) y en tercer lugar se situarían los que estarían dispuestos a apoyar activamente a los bolcheviques (15%).

A la pregunta sobre qué aportó la Revolución de Octubre a Rusia, un 38% opinó que dio un impulso al desarrollo socioeconómico del país (en 2005 pensaban así un 28%) y un 23% que abrió una nueva era en la historia de Rusia, mientras un 14% cree que frenó el desarrollo socioeconómico y un 13% que llevó el país a la catástrofe.

Sobre los fines perseguidos por los partidarios de la Revolución, un 19% dice que quisieron dar un golpe de Estado, un 13% que aspiraban al poder (poder para el pueblo, fábricas para los obreros, tierra para los campesinos), y un 10% opina que querían mejorar la vida. Pero un 42% de los encuestados no sabe qué contestar.

Fuente: El País

¿Por qué el rey de Inglaterra no salvó a su primo, el zar ruso Nicolás II?

En el centenario de la revolución rusa, abundan las teorías sobre por qué el monarca Jorge V de Inglaterra no salvó a su primo, el zar ruso Nicolás II y su familia, detenida y asesinada por los bolcheviques.

 

En la foto que acompaña este texto, hombro a hombro y vestidos de marinero, los entonces futuros monarcas podrían haber pasado por hermanos gemelos. Aunque los primos hermanos que se convertirían en el zar Nicolás II de Rusia y el rey Jorge V del Reino Unido eran muy amigos, su relación terminó en circunstancias tristes y todavía oscuras.

El asesinato de Nicolás II, zar del enorme Imperio ruso, rey de Polonia y gran duque de Finlandia desde 1894 hasta su abdicación forzosa en 1917, provocó el colapso de la familia real y el de varios planes de los monárquicos rusos dentro y fuera del país.

Su espantoso asesinato en 1918 en Ekaterimburgo junto a toda su familia, puso además en tela de juicio la reputación de Jorge V, incapaz o indiferente ante la posibilidad de salvar a su pariente, atrapado en Rusia entre la Primera Guerra Mundial y el odio de gran parte de la población.

Sin embargo, la historiadora Catherine Merridale, autora de 'Lenin en el Tren', ha sugerido que Jorge V intentó en secreto proporcionar a su primo un pasaje seguro al Reino Unido, informa el portal británico Express.

En el libro, publicado a principios de este año, la autora afirma que los parientes británicos de la familia real rusa tenían un plan para rescatarla durante las primeras semanas de su detención con la mediación del embajador del Reino Unido en Rusia, George Buchanan.

No obstante, el plan fracasó y tres meses después Jorge V retiró su invitación de asilo político por motivos personales y diplomáticos. Nicolás II pasó los últimos días en los montes Urales. Fue en Ekaterimburgo donde el zar, su esposa Alexandra y sus cinco hijos fueron asesinados a tiros.

El biógrafo real británico Theo Aronson sugiere que la muerte de Nicolás II fue el precio que Jorge V tuvo que pagar para mantenerse en el trono, dado el temor de que la mala reputación del zar como monarca pudiera provocar un levantamiento obrero en el Reino Unido que desembocara en sucesos similares a los de Rusia en estos momentos.

"[Jorge V] se dio cuenta de que en la mayoría de aspectos el zar era un tirano manchado de sangre (...) y que no era el momento [oportuno] para que un monarca constitucional, temeroso de su propia situación, extenderiera la mano de la amistad a un autócrata, aunque tuviera relaciones muy estrechas con él. Entonces la familia imperial rusa fue dejada a su suerte", escribe el historiador.

Dan cuerda al famoso reloj parado desde el momento exacto de la Revolución rusa

Hace exactamente 100 años, el mecanismo de este reloj del Palacio de Invierno fue detenido como símbolo del triunfo de la Revolución de Octubre del año 1917.

La noche del 25 al 26 de octubre del 1917, según el calendario juliano, los bolcheviques irrumpieron en el Palacio de Invierno en Petrogrado (antiguo nombre de San Petersburgo) en un golpe armado contra el entonces Gobierno provisional. Este evento pasó a la historia como la Gran Revolución Socialista de Octubre y cambió el curso de la historia de Rusia, que se convirtió en el Estado socialista más grande del mundo.

La hora exacta de este cambio histórico fue marcada por el reloj de la sala denominada el Comedor Blanco ('Belaya Stolóvaya', en ruso) del Palacio de Invierno. El mecanismo fue detenido aquella noche a las 2 horas y 10 minutoscomo símbolo del triunfo de la Revolución.

Esta fue la hora que el reloj marcó a lo largo de estos últimos 100 años, hasta la madrugada de este miércoles a jueves (también del 25 a 26 de octubre), cuando el director del Museo del Hermitage, Mijaíl Piotróvskii, le dio otra vez cuerda al mecanismo ante la presencia de periodistas, que grabaron el histórico momento.

¿Por qué tenía que ser Piotróvskii? El Palacio de Invierno, uno de los principales escenarios de la Revolución, acoge ahora el famoso Museo de Hermitage, donde tiene lugar actualmente la exhibición 'El Palacio de Invierno y el Hermitage. 1917. Aquí se creó la historia'.

Análisis: Centenario de la Revolución de Octubre

Alexander Dugin

Hoy, 7 de noviembre, es el día de la Revolución Bolchevique de Octubre – una fecha terrible e importante.

Hay mucho que debe decirse sobre la Revolución de Octubre. Es parte indudable de nuestra historia y asumimos su responsabilidad. Por tanto, sencillamente estamos obligados a entender el significado de este acontecimiento.

En primer lugar, en tiempos soviéticos, la Revolución de Octubre fue venerada como algo casi sagrado, como un acontecimiento trascendental que marca el comienzo del ciclo soviético.

En la URSS, esta fecha se consideraba el principio del tiempo infinito que finalmente llevaba al comunismo. Pero como resultó ser, esta fue meramente una época que empezó en Octubre de 1917 y terminó en 1991. Esto significa que la comprensión soviética de la Revolución de Octubre es profundamente incorrecta. Tomamos una cosa por otra y nos aferramos tontamente a una vieja interpretación. Debemos encontrar una nueva explicación para este acontecimiento, pues la vieja explicación soviética ha resultado ser falsa.

En segundo lugar, esta valoración idealizada y positiva de Octubre de 1917 prevaleció en nuestra sociedad como la única posible durante 70 años.

Esta era falsa, lo que significa que debemos buscar otra explicación. Y es importante tomar en cuenta la posición de la otra mitad del pueblo ruso, que no apoyaba a los rojos, sino a los blancos. Para los blancos, la revolución fue el resultado de una monstruosa conspiración realizada por una secta infernal y puramente satánica que usó el engaño y la violencia para hacerse con el poder, y que abandonó radicalmente cualquier legitimidad tras la disolución de la Asamblea Constituyente. Es más, los blancos especialmente enfatizaron que los bolcheviques se componían en gran parte de minorías nacionales y dependían de brigadas extranjeras, tales como los fusileros letones o incluso soldados chinos. En otras palabras, Octubre fue visto como una captura violenta del poder por una organización terrorista rusofóbica. Esta valoración puramente negativa está probablemente igual de lejos de la verdad que la versión soviética. Ciertamente, así es. La teoría de la conspiración de los guardias blancos es igual de inaceptable que el culto soviético de la Revolución de Octubre.

La verdad, aquí, es en cierto modo asimétrica. Todo el mundo está familiarizado con la falsa interpretación comunista, mientras que muy pocos de nuestros ciudadanos están familiarizados con la dudosa y simplista versión de la guardia blanca. Es necesario al menos arreglar este error y equiparar estas dos teorías igualmente cuestionables, tanto el sinsentido rojo de la naturaleza socialista de la revolución (¡en un país agrario con un capitalismo subdesarrollado y casi sin proletariado!) y el sinsentido blanco de una conspiración judía. Pero dado que el sinsentido rojo está representado en miles de películas y juegos, entonces que haya otros tantos monumentos al sinsentido blanco. Ya tenemos una tonta explicación de Octubre en la forma de la versión comunista, la cual es una mentira tan extendida que cualquier intento de publicar las teorías de la guardia blanca en el espíritu del Atamán Krasnov provoca inmediatamente una oleada de protestas. Desde el punto de vista de la justicia histórica, a los bancos se les debe dar un espacio absolutamente libre. Se les debe ayudar en esto hasta que el equilibrio esté restaurado, especialmente dado que la percepción de Octubre como una catástrofe está enteramente justificada, pues nuestro pueblo pagó por ello con millones de vidas de sus mejores hijos e hijas.

En tercer lugar, debemos buscar la manera en que explicar genuinamente el significado histórico y profundo de la Revolución de Octubre, o el golpe de Octubre, más allá de las interpretaciones incorrectas y simplistas de rojos y blancos.

Sin embargo, aquí encontramos un problema metodológico muy importante. La historia es la ciencia de interpretar los hechos, y no únicamente de los hechos mismos. Los hechos sin interpretaciones no existen. Por tanto, es imposible valorar tal acontecimiento ideológico como la revolución (o el golpe) sin basarnos en algún tipo de ideología. Los rojos y los blancos tienen sus propias plataformas ideológicas. Incluso sus explicaciones falsas y contradictorias son más fiables que las teorías inútiles de aquellos que reivindican objetividad. No hay objetividad en la historia – esta es solamente una figura retórica de discurso. De este modo, hasta que determinemos la plataforma  de la cosmovisión de nuestra sociedad contemporánea, y hasta que nos reconozcamos a día de hoy, el significado de los acontecimientos de Octubre de 1917 seguirá siendo inaccesible y cerrado a nosotros.

En cuarto y último lugar, 1917 fue un fenómeno inter-ruso. Este fue un drama monstruoso para algunos y un gran logro para otros.

Solo nosotros mismos, los rusos, podemos decidir lo que en 1917 ocurrió en realidad y cómo se correlaciona con la lógica general de la historia de Rusia. Este es nuestro asunto y nuestra revolución. Por tanto, solo nosotros estamos encargados de unir las piezas de este rompecabezas. Nadie más.

Octubre ha tentado a muchos grandes pensadores y poetas rusos que vieron en la revolución un evento escatológico e incluso el advenimiento de la hora rusa. Casi todos ellos se arrepintieron más tarde. Pero esto no significa que ellos esperaron la hora rusa en vano. En pocas palabras, la verdadera revolución rusa todavía está por venir.

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