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El presidente ruso, Vladimir Putin, en su viaje a Ankara, busca fortalecer la cooperación trilateral Rusia-Turquía-Irán, sugiere un informe.

El informe publicado el martes por Al-Arabiya, aborda la visita que realizará mañana el presidente ruso, Vladimir Putin, a Ankara (capital turca) —un aliado de Moscú en la crisis siria junto con Irán— y sugiere que el mandatario ruso busca seguir la cooperación incluso tras la guerra en este país árabe.

Los cancilleres de Rusia, Irán y Turquía reafirmaron en una declaración conjunta emitida el año pasado, su compromiso con la soberanía, integridad territorial, unidad e independencia de Siria, por lo que llamaron a solucionar este conflicto por la vía política y priorizaron la lucha contra el terrorismo.

Al-Arabiya destaca que el principal motivo de Moscú para profundizar lazos con Ankara tiene sus raíces en sus intereses militares y de seguridad, pues, añade, Putin está “profundamente preocupado” por la situación en Siria, en particular, por la seguridad de los soldados rusos que están luchando junto con el Gobierno de Damasco contra los grupos terroristas en este país árabe.

De igual modo, el mandatario ruso quiere asegurarse de que ninguno de los extremistas takfiríes de nacionalidad rusa que actúan en Irak y Siria volverían a casa a través de Turquía.

“Luego de ganar la guerra en Siria, Rusia está buscando ahora asegurar la paz, una misión que no sería menos difícil que entrar en la guerra”, se lee en el artículo.

Luego de ganar la guerra en Siria, Rusia está buscando ahora asegurar la paz, una misión que no sería menos difícil que entrar en la guerra”, se lee en el artículo publicado por Al-Arabiya.

La publicación destaca que la reciente “reconciliación” entre Ankara y Moscú tiene raíces en la tensión que han tenido ambos países con el Occidente, en concreto con Estados Unidos. Así que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ve a Moscú como una alternativa ante la pérdida de sus aliados occidentales, añade el artículo.

En el caso de Turquía, recuerda el informe, los lazos bilaterales entre Ankara y el Occidente se deterioraron a gran escala tras el fallido golpe militar que tuvo lugar el 15 de julio de 2016, mientras que Rusia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezada por Estados Unidos, entraron prácticamente en una retórica belicista tras la crisis en Ucrania, iniciada en 2014, por intensiones independentistas de la región oriental ucraniana.

Como parte de la intensificación de la cooperación trilateral, Al-Arabiya destaca que Erdogan tiene previsto viajar a Irán en octubre, en aras de fortalecer la cooperación militar y discutir una posible separación del Kurdistán iraquí del Gobierno central de Bagdad y las consecuencias negativas que impondrá esta iniciativa a la comunidad kurda de otros tres países de la región, es decir, Turquía, Siria e Irán.

El Ejército turco se enfrenta a una 'sequía' de oficiales y pilotos militares

Tras la intentona golpista del año pasado, Turquía está experimentando una importante falta de cuadros militares en su Armada y en las Fuerzas Aéreas.

Los militares turcos participaron de forma muy activa en la intentona golpista que se produjo en Turquía en 2016. Como consecuencia de la asonada, las autoridades turcas arrestaron a más de 1.700 pilotos militares.

"La falta de pilotos en las Fuerzas Aéreas del país ha llegado a un nivel crítico", declaró el exmilitar turco Metin Gurcan en una entrevista con el periódico Financial Times.

La situación actual preocupa no solo a las autoridades turcas sino también a sus aliados de la OTAN, dado que el país otomano ocupa el segundo lugar en la Alianza Atlántica en cuanto al volumen de efectivos.

Actualmente, Turquía carece de pilotos, instructores aéreos y oficiales de alta graduación. Para resolver este problema, las autoridades han emprendido una serie de acciones.

En primer lugar, Ankara aumentó la duración del servicio militar en la aviación militar turca hasta los 18 años y ordenó reincorporarse a las Fuerzas Aéreas a los pilotos en la reserva y a los que tras licenciarse estaban trabajando para la aviación civil.

Para incentivar estas reincorporaciones y recompensar la pérdida salarial de los pilotos que trabajaban para las aerolíneas comerciales, las autoridades turcas decidieron ofrecerles distintas bonificaciones.

Por otra parte, Ankara planea castigar a los pilotos que quieran evitar el reclutamiento privándolos de licencias aéreas durante varios años.

Además, las autoridades turcas elaboraron un sistema para evitar la fuga de militares al extranjero. Todo piloto que sea requerido ha de incorporarse a las Fuerzas Aéreas del país 15 días después de recibir la citación. En un plazo tan corto, es imposible encontrar trabajo en el extranjero.

Para paliar la falta de personal, Ankara también ha solicitado ayuda a la OTAN para el envío de instructores aéreos. Sin embargo, Turquía aún no ha recibido ninguno de estos profesionales, informan las fuentes consultadas por Financial Times.

Varios expertos entrevistados por el medio no están seguros de que las duras medidas adoptadas por el país ayuden a las Fuerzas Aéreas turcas a recobrar su capacidad operativa.

"Turquía tardará años en recuperar la experiencia perdida", dijo Aaron Stein, colaborador de Atlantic Council.

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