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Una nueva “fauna humanitaria” ha aparecido como por generación espontánea… por supuesto, contraria al Ejército Sirio, a Assad, a Rusia y a todo aquello que vaya contra los grupos terroristas mercenarios apoyados por los aliados de Occidente: Los “cascos blancos”.

Pero estos humanitaristas (www.whitehelmets.org) quieren dinero. Lo utilizarán para construir armas de gas de cloro como los que mataron a civiles la pasada mañana. Ellos no se preocupan por quién matan, esto es sólo un negocio para ellos. Están cometiendo atrocidades, culpando a Rusia y Siria, en un último intento de mantener Alepo y asegurar sus emplazamientos de morteros pesados con los que han estado aterrorizando a la ciudad más grande de Siria y manteniendo rehén al gobierno de Assad debido a los 400.000 civiles que no pueden salir de la ciudad.

Los terroristas que, desde hace años, han arrasado al azar barrios de Alepo matando a cientos de personas ahora tienen un mantra: Lo que llaman las odiosas bombas de barril. De lo que se quejan es de un helicóptero que es el bombardeo aéreo más preciso imaginables, que ha acabado con docenas de posiciones de mortero terroristas y salvado cientos de vidas. El siguiente video muestra la acción de carga de un mortero de 300 mm masiva utilizado contra civiles en Alepo:

Ahora los terroristas se han vestido con cascos blancos, tiene una cuenta de Facebook y PayPal y están ayudando a recaudar dinero para ISIS para detener Rusia y Siria en Alepo. No ha habido ningún límite para estos grupos terroristas, amos de los medios de comunicación y edición de vídeos por la inexplicable ayuda de la CIA y el MI6.

Primero fue el Observatorio de Derechos Humanos de Siria, trabajando desde Londres con el The Guardian del Reino Unido, sobre inventadas historias de bombas de cañón y gas venenoso. A recordar cuando Arabia Saudita, con la ayuda de Google Groups y la inteligencia israelí,  asesinaron a una periodista de Detroit, Serena Shimm, cuando iba a hacer público la implicación  de los enemigos de Assad en el asesinato terrorista de más de 1000 personas usando gas sarín en Ghouta, Siria.

Ahora tenemos a los "cascos blancos," inicialmente "Defensa Civil de Siria" que dice ser una fuerza de 3000 individuos que trabajan para Al Qaeda y en áreas ocupadas por el ISIS “salvando vidas amenazadas por el terrorismo de Rusia y Siria” contra el dominio benevolente de ISIS y Al Nusra.

Detrás de ellos parecen estar, según algunas fuentes, los servicios de inteligencia israelíes, el Instituto Potomac y Jared Cohen, un neoconservador del gobierno de Bush estratega responsable de la puesta en escena de los ataques con gas en Siria con el fin de provocar una respuesta militar de Estados Unidos. Cohen fue con sus huesos a Irán, destinado allí después de dejar la Casa Blanca. En Irán fue capaz de moverse libremente, reunirse con agentes no vinculados con el asesinato de científicos iraníes e incluso obtener datos para Israel y Arabia Saudita.

Fuente: VeteransToday - Gordon Duff

Daesh se hace con un arsenal de armas de EEUU en Afganistán

Parte de un arsenal de fuerzas de EE.UU. en Afganistán junto con dos documentos de identidad de un soldado estadounidense, capturados por el grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe).

El grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) ha publicado unas fotos en las que ha alegado apropiarse de un supuesto arsenal estadounidense en Afganistán.

Las fotografías, que salieron a la luz el sábado en el portal Web SITE Intelligence Group, muestran lanzagranadas, granadas, municiones, una radio y un chaleco antibalas, entre otras armas, además de dos documentos de identidad de un soldado estadounidense identificado como Ryan Jay Larson, según informa la agencia Reuters.

Según Site, las fotos fueron posiblemente tomadas en la provincia de Nangarhar, considerada el principal bastión de esta banda terrorista en el este de Afganistán y donde las tropas afganas tienen en marcha una gran operación contra la insurgencia con apoyo aéreo de Estados Unidos.

Sin embargo, el portavoz del mando militar de EE.UU. en Kabul, Ron Flesvig, ha negado que el arsenal fuese capturado por los integrantes de Daesh en Afganistán.

Además, ha explicado que el militar llamado Larson, asistía en una operación conjunta con las fuerzas afganas, en la que “fueron abandonados el documento de identidad del soldado y parte de los equipajes millitares”.

En 2001, Washington y sus aliados invadieron Afganistán, como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”. No obstante, un balance ofrecido por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) reconoce que los ataques perpetrados por Estados Unidos en el país desde 2001 hasta 2014 acabaron con la vida de unos 100 mil afganos y paquistaníes.

La inseguridad, pese a la presencia de soldados extranjeros, sigue haciendo estragos en todo el territorio afgano. Los parlamentarios afganos responsabilizan a Washington de la presencia de Daesh en su patria.

El EIIL, asentado principalmente en Irak y Siria, ha ampliado su radio de acción en Afganistán, país extremadamente inseguro pese a más de una década de presencia militar extranjera liderada por Estados Unidos con el pretexto de combatir el terrorismo.

Análisis: EEUU resta importancia a los crímenes de los “rebeldes moderados”

Yusuf Fernandez

La política de armar a los “rebeldes moderados” sirios ha entrañado siempre muchos problemas para EEUU, debido a cuestiones tales como su incapacidad, sus lazos con los grupos terroristas takfiris vinculados a Al Qaida, a los que a menudo han abastecido con armas, o sus prácticas de corrupción. Sin embargo, en los últimos tiempos, las actividades criminales de tales grupos, que han sido denunciadas por múltiples organizaciones internacionales, parecen haberse recrudecido hasta extremos particularmente brutales.

Uno de estos grupos “moderados” es Nureddin al Zinki, una facción que no tiene nada que envidiar al EI o al Frente al Nusra en lo que respecta a su carácter extremista y criminal. Este grupo, vinculado al llamado Ejército Sirio Libre (ESL), ha estado ocupando portadas en los últimos meses debido a una serie de hechos criminales.

A principios de Julio, un informe de Amnistía Internacional señaló que este grupo era uno de los que EEUU apoyaba y que estaba implicado en casos de tortura y ejecuciones sumarias. AI citó concretamente a tres organizaciones: Nureddin al Zinki, el Frente del Levante y la 16ª División del Ejército Sirio Libre. Estas facciones no sólo han llevado a cabo ejecuciones de soldados prisioneros, sino también torturas, abusos y crímenes contra las minorías religiosas, como alauíes, cristianos y otros, y contra activistas por la paz.

Estos crímenes son justamente los mismos que EEUU ha denunciado cuando han sido cometidos por el EI. Todo ello sugiere que Washington practica una política de clara hipocresía y ha estado utilizando sus fondos para apoyar a criminales de guerra.

La pasada semana un niño enfermo de 13 años fue sacado a la fuerza de un hospital en el campo de refugiados de Handarat y decapitado tras ser torturado física y psicológicamente. Uno de sus verdugos se negó a aceptar la petición del menor de ser muerto a disparos y se jactó de que su grupo era “peor que el EI”. El niño fue finalmente decapitado.

Los terroristas del grupo lanzaron el 2 de agosto obuses con gases tóxicos contra una vecindad civil en la ciudad de Alepo. Siete personas murieron y más de 20 resultaron heridas por sofocación. Rusia había advertido a EEUU el día antes de la existencia de los obuses químicos pero Washington decidió ignorarlo y no hizo nada aparentemente para disuadir a sus protegidos de la utilización de los gases.

Por su parte, el Departamento de Estado ha preferido restar importancia a estos crímenes. Su portavoz, Mark Toner, excluyó que su país fuera a dejar de armar a Nureddin al Zinki, o a su socio mayor, el Ejército Sirio Libre, “sólo” porque hubieran decapitado a un niño o utilizado armas químicas.

“En primer lugar, ha habido muchas especulaciones sobre la oposición moderada siria”, dijo Toner, añadiendo que “un incidente aquí y otro allá no te convierten necesariamente en un grupo terrorista”. Él dijo que EEUU dirigía su foco a “apoyar a la oposición moderada” y diferenció a Nureddin al Zikin de otros grupos, como el EI o Al Nusra, alegando que estos últimos no tenían la intención de atacar a “sólo” a Siria, sino también a Occidente”.

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