Libros Recomendados

Portada - Últimas noticias

El juicio  contra los 25 saharauis que fueron condenados por un tribunal militar marroquí a penas de 20 años a cadena perpetua, sin pruebas incriminatorias y confesiones obtenidas bajo tortura según denunciaron observadores internacionales y las defensas, ha sido anulado y tendrá que repetirse, pero esta vez en un tribunal civil.

Tres años y seis meses después de la condena a los integrantes del grupo de Gdeim Izik, el “campamento de la dignidad” que 20.000 saharauis levantaron a 12 kilómetros de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, para reclamar derechos sociales y civiles y que fue arrasado por el ejército marroquí el 8 de noviembre de  2010,  el Tribunal de Casación ha anulado por defectos de forma la sentencia del Tribunal Militar de Rabat de 17 de febrero de 2013 y ha ordenado su repetición por un tribunal civil.

Hubo nueve condenados a cadena perpetua, uno de ellos en rebeldía,  cuatro a 30 años de prisión, siete a 25, tres a 20, así como otras dos condenas menores que se consideraron cumplidas por el tiempo que llevaban en prisión y un recluso quedó en libertad  por motivos de salud; en la actualidad 21 condenados  continúan en la cárcel de Salé, a las afueras de Rabat.

El juicio militar celebrado en febrero de 2013 fue denunciado por falta de garantías e irregularidades  por observadores internacionales y organizaciones como  Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW), que han pedido reiteradamente la libertad de los condenados.

Las autoridades marroquíes dijeron que durante el asalto murieron  once policías, pero las defensas denunciaron la ausencia de pruebas incriminatorias y que las confesiones fueron obtenidas bajo tortura.

El abogado Luis Mangrané dijo que la declaración de uno de los acusados iba firmada con su huella dactilar, a pesar de ser una persona con estudios, y la letrada Inés Miranda aseguró que no se procedió a la identificación de los fallecidos. La acusación aportó una  caja con bengalas, machetes y cuchillos  -las  pruebas con las que supuestamente mataron  a los agentes- en las que no se hallaron huellas dactilares de los saharauis, entre otras irregularidades.

 

Según concluyó en 2014 el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas, las detenciones fueron arbitrarias; recientemente, AI, HRW, Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura y la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones Graves de los Derechos Humanos suscribieron un documento pidiendo la libertad de los presos de Gdeim Izik o un nuevo juicio en un tribunal civil; un grupo de parlamentarios marroquíes del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), en el gobierno, solicitó al rey Mohamed VI el indulto para estos presos saharauis.

Para la  Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara Occidental, el juicio militar vulneró la legalidad internacional y “tuvo un marcado carácter político utilizado por Marruecos como instrumento contra la población saharaui resistente a la ocupación del Sáhara Occidental”.

Una de las cadenas perpetuas se impuso a Hassanna Aalia, que en el momento del juicio se encontraba en España; pidió asilo pero el Ministerio del Interior se lo  denegó. El 17 de febrero de 2015   la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados rechazó con los únicos votos en contra del Partido Popular la petición de los grupos de la oposición de instar al Gobierno a rectificar y conceder asilo al activista saharaui. En octubre intervino la Audiencia Nacional y paralizó la orden de expulsión que pesa sobre Aalia.

Los reclusos de Gdeim Izik han denunciado repetidas veces las difíciles condiciones  en las que se encuentra recluidos y el trato que padecen. La última protesta fue en marzo de 2016, con una huelga de hambre de 37 días. La Delegación de Prisiones y Reinserción Social de Marruecos dijo que están en encarcelados por formar parte de una banda de delincuentes y que gozan de todos los derechos garantizados por la ley marroquí.

Las reivindicaciones de Gdeim Izik fueron consideradas por el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky,  uno de los más importantes pensadores contemporáneos, el detonante de la primavera árabe.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente