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(Alwaght) Los regímenes sionistas, en particular, los dirigidos por derechistas, es decir el partido Likud, y sus primeros ministros como Menachem Begin, Isaac Shamir, Ariel Sharon y Benyamin Netanyahu, decidieron anexionar y controlar los lugares sagrados, como la Tumba de los Patriarcas (mezquita de Ibrahim), y la Mezquita Al Aqsa para legitimar la ocupación de los territorios palestinos.

El régimen israelí sabe bien que la división temporal de los lugares santos entre los sionistas y los musulmanes palestinos allana el camino para el control militar y luego alcanzar la judaización total de estos lugares, por tanto, bajo cualquier pretexto busca poner en práctica este plan, como lo hizo anteriormente sobre la mezquita de Ibrahim.

Desde su creación, el régimen de Israel, con la cooperación de las potencias coloniales y su poderío militar, ocupó y se anexó los territorios palestinos, pero esto acarreó muchos problemas a nivel internacional para el régimen ocupante, entre los que destacan:

La situación internacional ha cambiado respecto a las décadas de los 40 y 50 del siglo anterior, además, la mayoría de los estados no reconocen las tierras ocupadas por el régimen de Tel Aviv. Asimismo, en los territorios palestinos después de 1948 no existe población judía y si hay son solo una minoría. La anexión de las tierras ocupadas también supone un peligro de que se desate una guerra como la que sucedió durante 1973 entre el régimen de Israel y los países árabes, y otro punto a resaltar es la victoria de Revolución Islámica en Irán que aumentó el poderío de los grupos de la resistencia contra el régimen de Israel.

En este contexto,  los primeros ministros  israelíes que militan en los partidos derechistas como el Likud, es decir  Menachem Begin, Isaac Shamir, Ariel Sharon y Benyamin Netanyahu, decidieron anexionar y controlar los lugares sagrados, como la Tumba de los Patriarcas (mezquita de Ibrahim), y la Mezquita Al Aqsa para legitimar la ocupación de los territorios palestinos. En esta línea, han edificado asentamientos ilegales y han anexionado, judaizado  y dividido las tierras sagradas de los palestinos.

Por ejemplo,  los colonos israelíes en principio atacaban a diario la mezquita de Ibrahim, tras esta medida, el régimen de Tel Aviv, bajo el pretexto impedir enfrentamientos entre las dos partes, decidió cerrar este lugar y, poco a poco, dividió temporalmente la mezquita tanto para los palestinos como para los colonos israelíes.

Parece que el régimen de Israel busca repetir el mismo escenario para la Mezquita Al Aqsa, hasta el punto que durante el último año los colonos extremistas aumentaron sus violaciones y profanaciones contra el tercer lugar sagrado del Islam, en este sentido, han incendiado varias partes de la mezquita. En el más reciente caso, Uri Ariel, el ministro de agricultura del régimen de Israel, acompañado por un gran número de los colonos, profanó Al Aqsa, hecho que provocó enfrentamientos entre los israelíes y los musulmanes.

Debido a la situación crítica de la región, el régimen de Israel eligió este periodo para dividir la Mezquita de Al Aqsa, ya que por la presencia de los grupos takfiríes armados y los ataques de Arabia Saudí contra Yemen, y la crisis de Siria e Irak, este el tiempo preciso para que el régimen israelí cumpla sus sueños.

Las autoridades israelíes buscan dividir la Mezquita Al Aqsa en una situación en la que los grupos extremistas como Daesh con sus atrocidades han desviado la atención de la comunidad islámica hacia la causa palestina. Esto se produce mientras que, a pesar de los intentos del régimen israelí, los medios de comunicación siguen cubriendo los incidentes en los territorios palestinos, cuya magnitud ha provocado que algunos llamen a la ola de las protestas de los palestinos, la Tercera Intifada.