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Rusia puede ayudar a proteger la soberanía de los países latinoamericanos y de ese modo obligar a Washington a no atacarla. La crisis de los misiles del año de 1962 demostró que Estados Unidos no está dispuesto a correr ciertos riesgos que amenacen su seguridad ontológica. El despliegue de misiles nucleares soviéticos en Cuba como respuesta a la presencia de misiles estadounidenses en Turquía obligó a la administración Kennedy a hacer ciertas concesiones. La situación puede repetirse ahora, aunque de forma menos dramática y sin el peso de una guerra nuclear. Como la Casa Blanca no ha aceptado las propuestas del Kremlin de crear un marco de seguridad colectivo, Moscú puede presionar libremente. Ya se han hecho varias declaraciones sobre la necesidad de intensificar nuestra cooperación técnico-militar con varios de nuestros socios cercanos a Estados Unidos como Cuba, Venezuela y Nicaragua, países con los que tenemos tratados de cooperación y seguridad.

La economía

Estados Unidos realiza una gran parte de sus operaciones de importación y exportación a través del Golfo de México. Los puertos de Houston, Nueva Orleans, Mobile y Miami son extremadamente importantes para las cadenas de suministro de mercancías y materias primas que necesita la industria estadounidense, ya que desde allí se cargan y la descargan toda clase de productos; existen un total de veinte puertos marítimos o fluviales alrededor del Golfo de México. Si estos llegaran a ser paralizados debido a una amenaza militar, entonces tanto la costa atlántica como la pacífica serían incapaces de acceder a los suministros que necesita la economía estadounidense para funcionar.

El gobierno de Estados Unidos es muy consciente de esto y por eso uno de los objetivos del embargo y las sanciones estadounidenses contra Cuba es reducir su potencial industrial y militar. Además, Estados Unidos cuenta con una base militar ilegal en Guantánamo que les permite realizar operaciones de inteligencia y vigilancia. Si Rusia ayuda a destruir está base Cuba recuperaría por completo su soberanía territorial. Se puede recurrir a métodos legales (como el bloqueo y la presión diplomático) o la plantación de minas submarinas que impidan el paso de buques estadounidenses.

Ciberguerra

Cuba albergó en Lourdes el centro radioelectrónico de intercepción de datos de los satélites de comunicaciones estadounidenses y los cables de telecomunicaciones de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Este centro fue cerrado hace tiempo, pero hace poco se abrió un centro radioelectrónico ruso GLONASS en Nicaragua. La aparición de esta clase de centros e instalaciones de interceptación de radio o interferencia electrónica en Cuba y Venezuela serían un gran obstáculo para el Comando Sur de EE.UU., especialmente para la Marina.

Una serie de ciberataques lanzados desde estos Estados en contra del territorio estadounidense causarían graves daños. México es un lugar ideal, ya que las actividades de bandas criminales y cárteles la droga mexicanos podrían facilitar los ataques a la infraestructura de EE.UU. Además, las comunidades criminales mexicanas están enemistadas con las agencias de inteligencia de EE.UU.

Instalación de armas supersónicas en las fronteras de Estados Unidos

Una de las principales amenazas para la seguridad de Estados Unidos es la tecnología que tienen sus enemigos, entre las cuales se cuentan los robots, la inteligencia artificial, los ciberataques y los misiles supersónicos. Washington está intentando desarrollar formas de contrarrestar las armas supersónicas de Rusia y de China. Corea del Norte también ha probado sus propias armas supersónicas hace poco (muy probablemente de fabricación china), lo cual sin duda es una grave noticia para Estados Unidos.

El hecho de que armas de esta clase sean instaladas cerca de Estados Unidos causaría que sus sistemas de defensa se volvieran inútiles y obsoletos. Tal plan puede lograrse de varias formas: la primera y más sencilla de todas las formas sería equipar misiles supersónicos a barcos y submarinos que naveguen junto a las costas estadounidenses. Los bombarderos rusos estratégicos que vuelen desde Venezuela o Cuba también podrían ser otra forma de amenaza.

Proliferación de armamento avanzado

Sin embargo, uno de los golpes más duros que recibiría EE.UU. sería que los aliados de Rusia en América Latina recibieran armamento avanzado, especialmente porque una de las prioridades de los Estados Unidos es evitar tal escenario. En caso de que algo como eso sucediera, la Casa Blanca reaccionaria inmediatamente. La venta de S-400 a Turquía se convirtió en un gran escándalo y causó un enfriamiento de las relaciones entre Ankara y Washington. El suministro de armas rusas a los países latinoamericanos puede convertirse en un baldado de agua fría para la Casa Blanca y el Departamento de Estado norteamericano. Aunque Rusia ha suministrado armas a Venezuela, Nicaragua y Cuba, una venta de esta clase de armamento avanzado podría generar cambios significativos. Por supuesto, la venta de estas armas no solo debe tener como objetivo estas naciones del Caribe sino también a países como Argentina.

¿Qué sucedería si esta clase de armamento cayera en manos de países como Cuba, Nicaragua y Venezuela? Sin duda implicaría una importante transferencia de especialistas rusos a muchas de estas zonas. No es necesario que existan bases militares rusas en estos países, fuera de ciertos asesores militares y personal de mantenimiento que hacen parte de esta clase de transferencias militares.

Por último, las maniobras y ejercicios regulares en la región del Caribe podrían servir para que las fuerzas armadas rusas hagan presencia en esta región. También se puede incluir la participación de otras fuerzas a favor de la multipolaridad como los chinos y los iranies en que también están enemistados con Washington.

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