altPor Carlos Chino Fernández*

El espacio físico y su contenido social

La construcción de un gran espacio geopolítico, supone la existencia previa de una gran nación formada por diferentes expresiones culturales y una historicidad propia que, en determinado momento de su desarrollo generó un conjunto de países independientes entre sí.

Desde los últimos años, los criterios geopolíticos han vuelto a ser determinantes en el tratamiento de las relaciones políticas internacionales. En este marco, el control de los recursos naturales se ha constituido en factor fundamental a la hora de definir los límites espaciales y territoriales del poder. Acompaña en esta etapa de la historia de la humanidad, un intenso proceso de regionalización y re-agrupamiento de países e intereses económicos transnacionales, en procura de objetivos compartidos.

En nuestra América, se debate acerca de los límites espaciales en donde diferentes países, conformarán una entidad geopolítica mayor con identidad y proyección propias. El proceso de vida que transitamos, plantea no con menos énfasis la “cuestión social”, entendida esta última como una sumatoria de temas: sindical, laboral, migraciones; inclusión social; integración cultural; ambiente; etc.

Lo social y lo sindical

Desde la Argentina, es una tentación referenciarnos en el ATLAS, cuya expresión en el campo gremial, acompañó por entonces el proceso de integración de nuestros pueblos, en una situación de bipolaridad del poder mundial en la 2da. pos-guerra. El ATLAS, en el campo sindical, fue la tercera posición que el peronismo en el gobierno asumió en el campo de las relaciones exteriores, para un mundo conformado por dos grandes bloques de poder político.

La problemática social que el ATLAS (1952-1962) contempló no se redujo a temas gremiales. Su proyección se ampliaba a consideraciones sociales y poblacionales, así como también a pronunciamientos en temas de política estatal de los países miembros. Prueba de ello, son los pronunciamientos ante el derrocamiento del presidente Arbenz en Guatemala, la reforma agraria en Bolivia o los acuerdos entre los EEUU y Uruguay.

El espíritu del ATLAS fue el anti-imperialismo, el anti-monroísmo y a favor, de la independencia de nuestras naciones de América hispánica, en donde el movimiento obrero organizado sindicalmente encarnaba una función política que trascendió la lucha gremial.

En los albores de este nuevo siglo, tenemos una situación internacional un tanto más ambigua que durante la segunda post-guerra. En primer lugar, la unipolaridad enarbolada por los EEUU al desmembrarse la Unión Soviética (1989-1991), es puesta en duda por el renacimiento de nuevos estados continentales (China, Rusia, India; Brasil en menor medida). Es posible pensar en un mundo multipolar.

El problema es que los EEUU, responde a esa multipolaridad con un tratamiento unilateral de los conflictos y de las tensiones internacionales, mientras que la multipolaridad reinante, no es acompañada con un multilateralismo claro y consolidado.

Por el lado estrictamente sindical, a partir de 2006 con la conformación de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y, en el 2008 en nuestro continente, con la fusión de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) y la Confederación Latino Americana de Trabajadores (CLAT), en la Confederación Sindical Americana (CSA), se ha desatado una nueva crisis que puede caracterizarse como de pérdida de identidad y de pertenencia, por parte de un sector importante del movimiento obrero regional.

Al mismo tiempo, estos nuevos agrupamientos plantean nuevos desafíos en el campo social de la integración. Por un lado, es preciso resolver el tratamiento sindical de aquellos trabajadores que no se encuentran registrados o que son empleados de manera eventual por el empleador.

Así como también la nueva situación regional, plantea el desafío de integrarse en nuevos agrupamientos y en una unidad geopolítica de pertenencia, tiene la enorme tarea de avanzar en la vinculación del movimiento obrero de organización sindical con aquellas expresiones sociales y culturales de nuestra América del Sur, que son parte constitutiva de la Comunidad de intereses permanentes que es la UNASUR.

Veamos una breve periodización de la vinculación entre el espacio y sindicalismo en sus diferentes etapas

Hacia la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN)

Brasilia, septiembre de 2000. Ecuador, julio de 2002, Perú, diciembre de 2004, tres reuniones plenarias de presidentes de países de América del Sur que marcan la agenda de la última etapa del proceso de integración. Cada una de las reuniones culminó con documentos cuyos ejes fueron marcando el camino de los aspectos materiales a las prioridades sociales.

El comunicado de Brasilia en el 2000, subrayó la importancia de la dimensión democrática de la integración y de la necesidad de avanzar en la implementación del plan de infraestructura (IIRR) para la región. Se hizo hincapié en la vinculación energética, del transporte y de la comunicación.

El Consenso de Guayaquil en el 2002, subraya la necesidad de la infraestructura y la seguridad para el desarrollo armonioso de la región. Es en la tercera reunión de presidentes, en donde aparece más claramente la idea de “Comunidad”, que va más allá de la idea del espacio integrado a través de la infraestructura. En esta declaración de Ayacucho (2004), aparece la idea de desarrollo del interior profundo, de la seguridad ciudadana, del fenómeno migratorio. En fin, de la integración económica asociada a la integración social.

La CSN, constituida el 9 de diciembre de 2004 en Ayacucho, tiene su primera cumbre  de presidentes en Brasilia en 2005. Intervine como actor político en el conflicto en Ecuador y profundiza la agenda social (justicia e inclusión social), a demás incorpora la inquietud y la necesidad de crear mecanismos en el campo de las finanzas y de la economía regional.

La Comunidad Suramericana de Naciones, cumple una función central en la reunión de presidentes de toda América realizada en la ciudad de Mar del Plata en Argentina en diciembre del 2005. Reunión, en que se rechazó el ALCA, el tratado de libre comercio para las Américas encabezado por los EEUU. Durante el 2006, a la problemáticas de los pueblos originarios y a los problemas ambientales, se subraya con énfasis la necesidad de creación de un Banco del Sur para la región.

En el plano estrictamente sindical

La Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), de tendencia social demócrata y la Confederación Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) de tendencia social cristiana, seguían en los 2000 con presencia pero su incidencia en la política regional venía disminuyendo.

Existe a demás en la región de América del Sur, la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), fundada en 1986. En su fundación tenía el objetivo de defender la democracia y los DDHH, para articular una estrategia en común contra la deuda externa.

En 1999, se realizó la primera cumbre sindical del MERCOSUR en Montevideo, en 2000 en Florianópolis, 2001 en Bs As y 2002 en Brasilia. A partir de ahí, el trabajo de coordinación de las Centrales Sindicales del Sur de América, se organizaron en 2 planos:

Coordinación estrictamente sectorial: Seguimiento y operaciones políticas sobre las empresas multinacionales, con la finalidad de crear convenios de trabajo supra-nacionales.

Coordinación intersectorial: Crea una comisión para el desarrollo productivo regional (articulando el campo industrial, agrario y de infraestructura)

Aportes que las instancias de organización de la CCSCS, fue acercando a las cumbres y plenarios de presidentes de la Confederación Suramericana de Naciones, con diferentes resultados.

A partir de 2006-07, mientras EEUU, relanza los Tratados de Libre Comercio (TLC) para la región con la intención de debilitar la Confederación Suramericana de Naciones, y las instancias subregionales de unidad (CAN, MERCOSUR); el 23 de mayo de 2008, queda constituida la UNASUR, como actor político regional en las relaciones políticas internacionales.

En lo sindical, la ORIT y la CLAT se funden en la Confederación Sindical para las Américas (CSA) en el 2008, como continuación del proceso de unidad de las centrales europeas y norteamericanas que se produce en la ciudad de Viena en el 2006. Se conformó la Confederación Internacional Sindical (CSI).

La UNASUR (2007-0 y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), creada de febrero de 2010), sintetizan el avance en el proceso de integración de la región a través del tratamiento de los diferentes temas.

Problemática actual

Contamos por un lado con el Consejo de Delegados del UNASUR. Por otra parte, contamos con las Centrales Sindicales que coordinan las distintas realidades particulares: (CCSCS) y la (CCSA), garantizando así la participación social. No obstante, el proceso de unidad regional presenta ciertos déficits en los mecanismos de integración de la dimensión social y sindical.

Esta situación se debe al impacto de las grandes transformaciones que se han producido en el mundo. La conformación de la CSI y de la CSA, fue realizada por instancias burocráticas más que por decisiones de conjunto. Centrales enteran han quedado por fuera de la participación en las decisiones.

Por otra parte, la gran cantidad de trabajadores que son empleados por fuera de convenios colectivos de trabajo plantean una nueva situación que involucran a los sindicatos de cada país y a las organizaciones regionales.

Por último, se han generalizado las expresiones sociales-territoriales y las formas de expresión del campo de la cultura y del trabajo, que ni las instituciones actuales, ni las leyes en vigencia contemplan en toda su magnitud.

Por eso, es preciso seguir buceando en nuevas formas de participación social y sindical en el marco general de integración de América del Sur. El cono sur de América, es más que un conjunto de países con una historia en común. Es una entidad geopolítica que nos da identidad y proyección.

Las organizaciones sindicales, deben partir de esta situación y organizarse en consecuencia, dejando a un lado los matices ideológicos y las consideraciones políticas de pago chico.

FUENTES

ATLAS: Asociación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas, creada en 1952 en México, cuya construcción motorizó el Gral. Perón y la conducción del movimiento obrero argentino.

Panella Claudio: Perón y ATLAS, “Historia de una central latinoamericana de trabajadores inspirada en los ideales del Justicialismo”. Editorial Vinciguera, 1996

Parcero Daniel: La CGT y su proyección Latinoamericana. Volumen 1 de la ATLAS a la CIOSL. Editorial Elevede, Argentina, abril de 2012

Joao Pessoa, (Documento por internet): El proceso de integración Suramericano y elementos para una Estrategia Sindical, Porto Alegre, octubre de 2010

Ver www.ccscs.org

CCSCS. Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur y CCSA: Coordinadora de Centrales Sindicales Andinas

De la Confederación Sindical Internacional, no participan las centrales de los países árabes, ni la central boliviana, ni la cubana entre otras.

Ver: Entre tantos documentos: OIT, “Trabajo decente en Argentina. La formalización del empleo en Argentina”, por internet, Octubre de 2011

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