Carlos Santa María

La arrogancia mundial creó el nuevo coronavirus 2019 (COVID-19) para continuar su proyecto colonizador mientras el mundo sigue pendiente de la pandemia causada.

Quienes crearon y aplicaron el Covid-19 lo hicieron de un modo cruel y programado, pues significaba experimentar con la vida humana en un amplio espectro: control del espacio y territorio, enfermedades sin vacunas conocidas, manejo pleno de los Medios de Desinformación (MdeD.), destrucción de la vida cotidiana, detención de la protesta en ascenso y, especialmente, continuar su proyecto colonizador mientras el mundo continúa pendiente de la pandemia causada.

Una parte de su estrategia ha sido exitosa pues se ha logrado mantener la ocupación de naciones y el apoyo a los grupos terroristas incólume, aprovechando sigilosamente la pandemia y que los MdeD ocultan esta realidad descarnada.

Así, subrepticiamente USA continúa armando a sus tropas en Irak y Siria, apoyando a Turquía contra el gobierno legal de Bashar al-Asad, con bloqueo naval a Venezuela, ayudando a Arabia Saudí en Yemen, denostando a Irán, fortaleciendo a Ucrania, incentivando los conflictos en Taiwán, etc., más una campaña internacional contra China principalmente y apoyada por la Europa “democrática”.

Sin embargo, la Corporatocracia no previó que ocurrieran tres hechos:

Uno, que  la cara deshonesta de la Unión Europea y USA quedó en evidencia con el pillaje donde uno le quita al otro mascarillas y maquinaria quirúrgica imprescindible para el tratamiento del coronavirus. La insolidaridad de Bélgica y Países Bajos estableciendo la atención secundaria a los adultos mayores(viejos), privilegiando la edad productiva, se conjuga con una racionalidad discutible.

La violación del juego limpio o responsabilidad internacional es clara: las autoridades sanitarias alemanas denunciaron que EE.UU. “confiscó” en Tailandia su carga de 200 000 máscaras de protección contra el COVID-19; España denunció a Turquía por apoderarse de sus respiradores fabricados en China; Francia culpó a USA de comprar un avión lleno de mascarillas en el país euroasiático y que venía para ellos; Francia, a su vez, retuvo 4 millones de mascarillas destinadas a España e Italia, y la República Checa robó mascarillas y respiradores que pertenecían a Italia, entre decenas de hechos de piratería.

La no aceptación de eliminar el bloqueo terrorista a Irán, Venezuela, Yemen, por ejemplo, ha demostrado la atroz mentalidad occidental que incluso ante la pandemia sigue agrediendo al enfermo.

2. Lo que no advirtieron fue que cuando todas estas naciones “desarrolladas” se hurtaban entre sí, Rusia, China, Cuba, los apoyaban con personal especializado e insumos fundamentales. Por ello, han iniciado desde los gobiernos ocultos una campaña para culpar a China de su origen y a Rusia y Cuba de querer invadir las naciones, en una clara muestra de la deshonestidad que profesan. A China le gustaría compartir su experiencia en la lucha contra la pandemia de coronavirus con otros países, pero "no la convertirá en ningún tipo de arma geopolítica", ha expresado claramente el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores en Beijing.

3. Lo más fuerte es que China salió mucho más rápidamente de la pandemia de lo que se pensaba, pese al deterioro económico se recuperó, y ahora son los que pueden ayudar a los “aliados”. Por el contrario, la UE perdió la pequeña autoridad que poseía demostrando ser naciones colonizadas completamente ahora por Donald Trump donde su absurda sumisión las desnuda en su debilidad. El rechazo de la resolución rusa que permitiría cancelar las restricciones económicas durante la pandemia de coronavirus garantizando el acceso urgente de todos los países a los alimentos y medicamentos, así como evitar las especulaciones financieras con las mercancías de primera necesidad, fue percibido en el mundo soberano como acto irresponsable de mínima ética por parte de los países occidentales, confirmando su pérdida total de liderazgo moral.

Cabe destacar que el rostro humano se da cuando la respuesta de una nación se manifiesta en la contención o aislamiento social planificado, el número de test aplicados, la atención rápida y personalizada, junto a la investigación inmediata para determinar correctivos y la vacuna imprescindible. La resolución depende de la capacidad organizativa de una sociedad donde el estado se compromete con la ciudadanía, lo que no ocurre con las “democracias occidentales”, puesto que en ellas el poder no es del pueblo, sino de élites establecidas.

La respuesta de Estados Unidos fue dividir a Latinoamérica, aceptar el silencio actual de la OEA mientras que antes fue muy eficiente para apoyar golpes de estado, sin ninguna capacidad de enfrentar como un todo a la pandemia, reflejando los intereses personales de gobernantes que desmantelaron la salud pública y entregaron los recursos del Estado a las corporaciones privadas.

El ejemplo más impactante lo da Donald Trump, quien ha exigido a la empresa 3M (fabricante de las mascarillas N-95), no exportar esos productos a América Latina. “Necesitamos las mascarillas. No queremos que otra gente las reciba”, afirmó el magnate neoyorquino para justificar su decisión.

La conclusión es obvia: el feo rostro de la insolidaridad se ha visto reflejado en el egoísmo y desesperanza de los líderes euroestadounidenses al sentirse amenazados por la muerte y sin responder como la sabiduría exige: con amor provisto del conocimiento político estructurado en base a la inteligencia integral.

La cuasi exitosa trampa biológica para controlar el mundo no dio el resultado óptimo, aunque si causó la muerte de miles. Por su parte, los gobiernos con sentido social cuyo Estado dispone de recursos para la vida, hoy se demuestra como una gran alternativa.

Sin embargo, para el día después (1) algunos cambios se darán, pese a que en lo esencial no hay que esperar grandes transformaciones, como el geopoder nos indica…

https://esnoticia.co/noticia-110294-son-tiempos-de-transformacin-del-pensamiento

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