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Youssef A. Khaddour

En primer lugar tenemos que aceptar que Rusia a día de hoy está encabezando una alianza, que se compone de países y fuerzas que están combatiendo al terrorismo en Siria. Adopté el nombre de “eje de valores” para esta alianza en un artículo previo, porque el factor común en esta alianza no es la religión, culto, o ideología común sino los valores. Se ha vuelto claro para todos los países y fuerzas en este “eje de valores” que, la actual batalla en Siria es una guerra global encabezada por los EEUU, y muchos países europeos y regionales están participando en ella, pero todos ellos se alejaron de los valores de libertad, democracia, derechos humanos y soberanía estatal garantizada por el Derecho Internacional. Todos esos valores se volvieron víctimas en la “gran guerra mundial” de Siria como resultado del comportamiento de una alianza que afirma que sostiene esos valores pero practica algo que no tiene ninguna relación con dichos valores. Cuando hablamos sobre países en la alianza encabezada por los EEUU, no nos referimos a la gente que vive en esos países, sino a los gobiernos que representan las élites gobernantes en esos países.

He usado el término “gran guerra mundial”, “citando al escritor Michael Awad” para la precisión de este término en la descripción de la guerra siria, que es una guerra global en todos los significados y tendencias, más global que la primera y segunda guerras mundiales, tanto en términos de periodo como en términos de participación de grandes potencias en esta guerra, o en términos de equipamiento usado y en términos de calidad y número de los participantes en esta guerra, y finalmente en términos de afectación al futuro de todo el mundo, el impacto de los efectos no puede ser ignorado ni a nivel regional ni internacional.

Cuando hablamos sobre la creatividad rusa, no olvidamos la inmensa creatividad mostrada por el presidente Bashar al-Assad y su gran paciencia para que el mundo pueda ver realmente la verdad en Siria, esto es, que el gobierno sirio está luchando contra terroristas y no contra revolucionarios. Tampoco olvidamos la actitud leal y creativa de Sayyed Hassan Nasrallah, líder de la resistencia islámica en Líbano, e Irán por la velocidad de toma de decisiones y comprensión de la realidad en la guerra siria mediante la posición anunciada por Sayyed Hassan Nasrallah, el cual declaró que estos terroristas son más peligrosos que el mismo Israel, y que son sus herramientas en la región.

Cuando hablamos sobre creatividad rusa, necesitamos recordar la situación internacional y la posición de la opinión pública mundial a través del control de los medios de comunicación occidentales, que puede resumirse en que Europa, los Estados Unidos y sus aliados, estaban representando el bando pro-democrático, de las libertades y derechos humanos, que se oponen a las dictaduras y represiones en todas sus formas, y por tanto estaban apoyando las revoluciones de color como una especie de revolución, que apunta a conseguir libertad y deshacerse de regímenes autoritarios, por supuesto, antes de que esta cosa se descubriera y las revoluciones de color claramente fueran herramientas de los Estados Unidos y sus aliados para alcanzar intereses geopolíticos.

La creatividad rusa empezó en estas dificultosas circunstancias a través de la participación relativamente rápida en la guerra contra el terrorismo en Siria. La situación de Rusia es diferente respecto a la situación de otros aliados regionales de Siria, quienes sabían que la guerra siria es una guerra contra la existencia y las decisiones de sus países, que estaban previamente en la lista de terroristas para EEUU. La visión rusa pudo ver el futuro correctamente y supo que la guerra en Siria es un escenario de la gran guerra mundial que acaece para controlar todo el mundo, porque este control del mundo es lo único que está en medio del camino para que los EEUU y sus aliados mantengan su superioridad, y quizá su existencia en la forma presente. Tal visión rusa está representada por las reglas y fundamentos geopolíticos del filósofo y pensador Alexander Dugin.

La creatividad rusa para arreglárselas con la guerra siria fue clara en el comportamiento diplomático del liderazgo ruso a través de la adopción, paso por paso, de la estrategia para cambiar los conceptos que eran prevalecientes a principios de la guerra siria, mediante la política de arrastrar a las partes internacionales y regionales a nuevas localizaciones, así como a la adopción de nuevos conceptos consagrados en Derecho internacional, y al mismo nivel, a través, a través de la explotación del tiempo para enfocarse en la manipulación occidental sobre el concepto de terrorismo. Además de eso, la política rusa fue capaz de demostrar el hecho de que los milicianos en Siria son terroristas extremistas que transmiten el wahabismo, y que no sostienen ningún valor humano o alguna regla fundamental del Derecho internacional.

Los observadores pueden ver fácilmente los cambios en la terminología sobre la crisis siria. Los rusos se enfocan en la separación de la “oposición moderada” respecto a los terroristas.

Confío en que los rusos saben muy bien que no hay oposición moderada entre los milicianos que asesinan inocentes en Siria. Ellos llevaron a la comunidad internacional al hecho de que los Estados Unidos y sus aliados no tienen influencia en esa “oposición moderada”, o que no están dispuestos a separarlos del Frente Al-Nusra, por supuesto, para la implementación de estos en el proyecto de Siria y en la región. En cualquier caso, los conceptos empezaron a cambiar, y se volvió claro que la guerra dirigida por EEUU contra el terrorismo, no es real, y que Rusia está detrás de la batalla global real contra el terrorismo. Por tanto, Rusia triunfó con sus aliados en la mayor y más compleja batalla en la historia moderna en Alepo. Uno de los resultados de esta batalla en Alepo es la separación de la denominada “facción moderada” de los terroristas, la situación ahora en Siria muestra que la mayor parte de las áreas inutilizadas en Siria están bajo grupos terroristas (Al-Raqqa y Palmira con daesh, e Idlib con el frente Al-Nusra), y nadie puede reivindicar y defender a la oposición moderada o los rebeldes cuando el ejército sirio y sus aliados terminen con la presencia terrorista en aquellas áreas.

Mediante la paciencia y creatividad rusa en la política del paso a paso, y por supuesto, mediante la paciencia de los aliados sobre el terreno, tras derramar tanta sangre, cambió mucha de la terminología. Nos movimos del concepto de gobierno transicional (primera conferencia de Ginebra) a la elección por el pueblo sirio de sus líderes (en la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU), y como vemos ahora, en la reciente conferencia de ministros de exteriores y de defensa de Rusia, Irán y Turquía, nos movemos hacia un nuevo concepto que no solamente  preserva la unidad de la tierra siria bajo el liderazgo de Al-Assad, sino que también marca el inicio de una alianza para combatir al daesh y al frente Al-Nusra, que hasta el final de la batalla de Alepo, estuvo respaldada por los Estados Unidos y todos los aliados regionales.

La vez siguiente estará llena de sorpresas agradables para Rusia y para la alianza de la resistencia. El “eje de valores” traza en Siria un nuevo mapa para todo el mundo. Rusia está encabezando la guerra global contra el terrorismo y se sacrifica por los valores, encontraremos un eco entre los pueblos de todo el mundo que sostienen la posición rusa y buscan aproximarse a Rusia. Vemos algunos efectos de ello: Pueblos occidentales que empezaron a saber cuán mala situación les han creado sus gobiernos. Junto a esto, comenzaron los vientos de cambio en los Estados Unidos y en Francia, y veremos efectos similares en otros países europeos que fueron los principales responsables del comienzo de la guerra en Siria.

La victoria en la batalla de Alepo significa una victoria en la “gran guerra mundial” en Siria, y esta gran victoria tendrá efectos importantes en la situación geopolítica internacional. Rusia inevitablemente será el jugador internacional más grande que dibuje las líneas de esta nueva situación. La Siria victoriosa estará bajo el liderazgo del presidente Bashar al-Assad, un importante jugador regional que practica el papel que se merece, por la historia y por la grandeza de los sacrificios hechos por el pueblo sirio y sus aliados, y por la grandeza de la sangre de los mártires.

Fuente: Katehon

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