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El pasado 27 de mayo, iniciábamos nuestra Newsletter nº 11 (titulada “Entre listos anda el juego…” citándonos a nosotros mismos para reiterar que la admiración de Mariano Rajoy por Angela Merkel, muy próxima al sometimiento, podría derivar en una especie de contubernio u operación encubierta para desembarcar al empresariado alemán en España con objeto de invertir en los sectores estratégicos de su interés a precios de saldo.

De hecho, escribimos lo siguiente:

"El lunes 21 iniciaba la semana llevando a las portadas de los diarios nacionales las fotografías más llamativas del inicio de la Cumbre de la OTAN celebrada en Chicago. Sin ir más lejos, la del periódico “ABC” reproducía un primer plano conjunto de Ángela Merkel y Mariano Rajoy durante la entrevista informal que mantuvieron dando un paseo en barco por los canales del rio capitalino, acompañada de un titular bien sonoro: “Rajoy consigue inversión alemana para España”.

Buena noticia, pero nada imprevisible y que conviene matizar.

En la Newsletter del lunes 7 de mayo comentamos el “Encuentro Gallego”; es decir, la reunión que el 30 de abril celebró en Santiago de Compostela el ministro de Hacienda alemán, Wolfgang Schäuble, con la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y los ministros Luis de Guindos y José Manuel García-Margallo.

Entonces dijimos que, una vez superada la “prueba del algodón” con los deberes impuestos por la profesora Merkel al Gobierno español, se pusieron sobre el pupitre algunas ideas para dotar al Banco Europeo de Inversiones (BEI) con fondos destinados a “equilibrar el ajuste y el crecimiento”, considerando también la conveniencia de lanzar ya eurobonos específicos para financiar planes de infraestructuras capaces de generar efectos de multiplicación económica (una especie de “eurobonos de proyectos”). Aunque algunos jefes del cotarro, como Mario Draghi y la propia Merkel, parece que todavía no consideran oportuno comprometer la estabilidad europea con la emisión de ningún producto financiero ad hoc.

¡BIENVENIDA FRAÜ MERKEL!

Pero, al mismo tiempo, advertimos que en aquel encuentro se “craneó” la posibilidad de reinventar un “Plan Marshall” europeo. Y, aun más, afirmamos que, muy posiblemente, la moneda de cambio para ello no fuese otra que el acceso a la “liberalización” (léase privatización) de las infraestructuras públicas de transporte y de otros negocios estratégicos, primando al capital alemán que es el más disponible dentro de la UE.

Ahora, tras anunciarse en Chicago que Madrid acogerá una conferencia de inversores germanos a la que acudirá Merkel (“en septiembre”), la cosa está bastante más clara. La aproximación cierta del capital alemán a brokers y analistas españoles especializados en sectores concretos (energía, banca, inmobiliario selectivo, servicios e infraestructuras estratégicas…) indica su decisión de tomar posiciones más o menos inmediatas en el mercado español y conduce a un nuevo análisis de la realidad, sin duda llamativo.

La decisión de arrastrar en el tiempo esta iniciativa inversora de Alemania, es significativa (ya veremos si se trata realmente de inversiones productivas o sólo de “adquisiciones a bajo precio”). A nadie se le oculta que el libre mercado se mueve por la ley de la oferta y la demanda, lo que significa que una mayor cantidad de bienes y servicios en venta, conlleva aparejados mejores precios de compra. Y si el negocio en el que interesa situarse padece asfixia financiera (por supuesto manteniendo buenas perspectivas de futuro), pues mejor que mejor para el “inversor/comprador”.

Lo cierto es que mientras España se hundía económicamente, Alemania preservaba su músculo financiero, marcando un diferencial entre “pobres” (los vendedores) y “ricos” (los compradores) creciente en el tiempo. Una realidad incuestionable, ayudada por una estrategia soterrada y perversa que vinculaba el coste del endeudamiento a la “prima de riesgo”, alto por tanto para los países más endeudados (pobres) y en la práctica inexistente para los inversores (países ricos).

Con España entretenida con su propia ruina y dando palos de ciego para buscar una salida financiera imposible, cualquier eventual “inversor” con liquidez amachambrada, estará disfrutando lo suyo viendo como madura el mercado de las súper ofertas antes de salir de compras. El próximo mes de septiembre será cuando, decidido por Fraü Merkel, comiencen las rebajas esperadas y suene el cornetín para entrar en ellas “a saco”, con la cosecha a punto y los precios por los suelos: exactamente entonces, no uno, dos o incluso tres años antes, cuando la compraventa hubiera tenido otras condiciones.

Está claro que a partir de septiembre se sacarán a la venta el patrimonio inmobiliario del Estado a valor de improductivo, las empresas concesionarias de servicios públicos al coste de sus deudas (o a un euro simbólico) y las joyas de la Corona a precios de bisutería, por ejemplo. Ya habrá tiempo para que las descarnadas vacas de ahora vuelvan a dar leche de primera calidad.

¡Bienvenida Fraü Merkel! Así se compra (y algunos venden) un país en rebajas".

Ahora, las cosas se van viendo todavía más claras. Para empezar, Rajoy preparó un “regalo de bienvenida” a Angela Merkel sin duda revelador, aprobando en el Consejo de Ministros del pasado 7 de septiembre un Real Decreto-Ley por el que se concedía al Ministerio de Defensa un suplemento de crédito de 1.782.770.890 euros para atender la deuda acumulada con los proveedores del Departamento durante los años 2010 y 2011, así como los compromisos de pago de 2012 “no contemplados en el presupuesto de Defensa” (ver noticia confidencial titulada “Sorprende la diligencia con la que el ministro de Defensa, Pedro Morenés, gestiona los pagos a la industria de defensa”).

En realidad, los pagos “a la industria de defensa” se referían directamente al consorcio “Eurofighter Jagdflugzeug GmbH”, radicado en Hallbergmoos, que aprovechó su estrecha relación con la canciller de Alemania para forzar esta importante liquidación durante la reunión que mantuvo con Rajoy en Madrid justo el jueves día 6 de septiembre.

Tras esta jugada, parece que los demás medios informativos comienzan a entender el guion de la película. Por su parte, “El Confidencial Digital” publicaba el pasado 14 de septiembre una información orientada en el sentido descrito, que ha sido ampliamente reproducida por otros medios digitales:

"Alemania está de compras en España.

Los empresarios que viajaron con Merkel se interesaron por sectores estratégicos: Deutsche Bahn pidió datos sobre la privatización de Renfe

Los grandes empresarios que viajaron con Angela Merkel a Madrid vinieron con un objetivo: aprovechar la delicada situación que atraviesan muchas empresas españolas para intentar comprar. Por ejemplo, el gigante alemán del ferrocarril, Deutsche Bahn, se interesó por la privatización de Renfe.

Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes empresariales de alto nivel, el interés de Deutsche Bahn por la privatización de Renfe fue transmitido por importantes altos directivos germanos a grandes empresarios españoles durante la visita de Angela Merkel a Madrid, hace justo una semana.

Deutsche Bahn es el mayor operador de transporte europeo, con casi 300.000 empleados. En 2011, la multinacional facturó 38.000 millones de euros.

La compañía pública del ferrocarril en Alemania ha visto en Renfe la oportunidad de ampliar su presencia en España. Dentro de sus objetivos se encuentran también el transporte de mercancías y el llamado corredor del Mediterráneo.

Han pedido información a Fomento

Las fuentes empresariales, a las que ha tenido acceso ECD, explican que altos cargos del Gobierno de Merkel mantuvieron contactos con responsables de Fomento para conocer al detalle los pormenores del plan que maneja el Gobierno para liberalizar el transporte ferroviario en España.

El intercambio de información tuvo lugar durante la Cumbre Hispano-Alemana, que reunió en Moncloa a los presidentes y consejeros delegados de las cien empresas españolas y alemanas más punteras.

Delicada situación de las empresas

Según las fuentes consultadas, la delegación alemana dejó la sensación a los grandes empresarios españoles presentes en esos contactos de que su afán ‘colonizador’ no iba a quedar en Renfe.

En Alemania no pasan por alto el castigo que han sufrido las compañías cotizadas españolas debido a las turbulencias de los mercadosriesgo de invertir en España por la delicada situación económica del país. y, en especial, al incremento del

De esta forma, la adquisición o entrada en grandes compañías españolas es, en este momento, una operación mucho más sencilla desde el punto de vista financiero. Y los inversores y empresarios germanos van a intentar aprovecharse para entrar en España a saco, comprando todo lo que puedan.

La maniobra de Angela Merkel

Angela Merkel ya había puesto a Renfe en su punto de mira antes de llegar a Madrid. Bruselas planteó a la ministra de Fomento, Ana Pastor, la privatización de empresas públicas, y concretamente de la compañía ferroviaria española, como una de las exigencias de la Comisión Europea a cambio de las ayudas a España.

Y por detrás, según estas fuentes, aparece la mano de Merkel. La canciller impuso esta condición, precisamente, por el interés que le había suscitado poder entrar en la compañía española".

Por parte de “El Espía Digital”, solo resta reiterar lo escrito el pasado 27 de mayo: ¡Bienvenida Fraü Merkel! Así se compra (y algunos venden) un país en rebajas.

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