Denis Lukyanov

El Ministerio de Desarrollo del Lejano Oriente ruso anunció sus planes de construir una nueva ciudad en la región. La localidad se convertirá en un suburbio de la ciudad portuaria de Vladivostok, hoy el centro político y económico de todo el Lejano Oriente de Rusia.

Entre el 2 y el 4 de agosto la ciudad de Vladivostok por sexta vez alberga el Foro Económico Oriental. Este evento juega un papel importante en el desarrollo del Lejano Oriente ruso porque atrae inversores de todas partes. La región tiene un futuro prometedor, así que el foro se ha convertido en una incubadora para las ideas más atrevidas.

El Gobierno ruso empezó a invertir en el desarrollo del Lejano Oriente ya a finales de la década de los 2000, y más de una década después se pueden ver los resultados del incansable trabajo de las autoridades locales y federales.

Vladivostok, por ejemplo, hoy luce como una urbe moderna con puentes tan altos como rascacielos, una universidad que es capaz de competir con los mejores centros educativos de Asia y muchas otras instalaciones y establecimientos más modernos. El Gobierno federal espera que los cambios para mejor atraigan a personas de otras partes de la Federación de Rusia.

Vladivostok, la ventana rusa a Asia

Actualmente las autoridades siguen trabajando en mejorar las condiciones para hacer que el Lejano Oriente sea una región atractiva y cómoda para vivir. Uno de los temas que se abordaron en el foro fue la creación de una localidad en las cercanías de Vladivostok con una superficie total de viviendas de 2,8 millones de metros cuadrados.

Se estima que la población de la futura localidad alcance las 300.000 personas y que la urbe esté ubicada a 30 kilómetros de Vladivostok, cerca del aeropuerto, en una zona muy activa económicamente, lo que podría impulsar el desarrollo de la conurbación. La futura ciudad llevaría el nombre de Sputnik —satélite, en ruso—.

Otra gran ventaja de la futura ciudad es su ubicación, cercana a la futura carretera de circunvalación de Vladivostok. Facilitará el acceso a la nueva zona urbana. Se prevé que las obras de construcción duren una década. En el pasado ya se preveía construir una localidad en aquella zona, pero inicialmente estaba previsto que su población fuese de tan solo 50.000 personas.

Junto con Vladivostok y su otro suburbio, Artiom, Sputnik formaría una megápolis cuya población alcanzaría el millón de personas. Hoy la propia Vladivostok tiene solo 600.000 habitantes.

Desarrollar una urbe que se encuentra en una zona estratégica desde el punto de vista económico significa abrir la ventana rusa a Asia, y esta puede presentar muchas oportunidades para la megápolis. Con el paso del tiempo esta podría ser el Hong Kong ruso.

Sin embargo, no todos comparten el entusiasmo de los autores del proyecto y, entre ellos, varios altos funcionarios del Gobierno ruso.

Oportunidades alternativas

Según el viceprimer ministro ruso y representante plenipotenciario del presidente en el Distrito Federal del Lejano Oriente, Yuri Trútnev, sería más lógico crear nuevas ciudades en la región una vez aparezca el potencial económico. El alto funcionario subrayó que en la actualidad es necesario concentrar los esfuerzos en el desarrollo de las ciudades ya existentes.

Crear nuevas viviendas es fácil, pero también es necesario crear puestos de trabajo. Si fracasa el Gobierno en proveer a la población de un puesto laboral, se arriesga a que suba el paro en la nueva megápolis

Se requiere un trabajo minucioso porque en la historia tenemos ejemplos de zonas urbanas mal proyectadas. Estas, al fin y al cabo, tenían bajos niveles de vida y los gobiernos acabaron desmantelándolas.

Pero incluso esto no ayudó a resolver todos los problemas sociales que originaron a causa de la planificación fallida de dichas zonas urbanas. Por eso deberán tomarse la tarea muy en serio.

Vladivostok hoy tiene varias alternativas. Desde principios de la década de 2010 se desarrolla la isla Russki, ubicada cerca del centro histórico de Vladivostok y conectada con el resto de la ciudad por un puente. Justo en la isla Russki se celebra el Foro Económico Oriental.

Hasta hoy varios proyectos contemplan construir viviendas en este territorio —que, por cierto, administrativamente todavía no es parte de la ciudad de Vladivostok—. Algunos aún están a la mitad. Pero también hay grandes planes para el futuro, y las autoridades están determinadas a dar más certidumbre a los proyectos anteriores.

Sueños urbanos

La idea de construir un suburbio para Vladivostok viene en el contexto de la propuesta del ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. En agosto del 2021 sugirió construir tres ciudades en Siberia, con una población de entre 300.000 y 500.000 personas cada una. Uno de los posibles lugares donde se podrían levantar sería la llanura de la república rusa de Jakasia.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peksov, por su parte, ve igualmente importante desarrollar las ciudades existentes y construir las nuevas. Esta última tarea, especificó, es necesaria para el desarrollo de todo el país.

En cualquier caso, Rusia necesitará recursos demográficos para poblar las nuevas localidades. A corto plazo esto será bastante difícil. Sin embargo, no se excluye que en el futuro las autoridades atraigan a más habitantes a las regiones del este. Poblar estas zonas es precisamente aquello que busca conseguir el Gobierno federal.

Es obvio que Vladivostok no es la única urbe del Lejano Oriente ruso que podría aceptar el flujo de inmigrantes internos. Tampoco es la única con el potencial de convertirse en la ciudad del futuro. Por ejemplo, el jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Rogozin, propuso crear una localidad en la región de Amur, cerca del novedoso cosmódromo de Vostochni.

Otro lugar de interés es Jabárovsk, el antiguo centro del Lejano Oriente y su ciudad más poblada con unos 610.000 habitantes.

El jefe interino de la región homónima, Mijaíl Degtiariov, supuso que la urbe tendrá un millón de habitantes para 2034 gracias a la construcción de nuevas viviendas. No obstante, por ahora es difícil dar un pronóstico exacto.

Dondequiera que esté ubicada la nueva ciudad, con toda probabilidad será una urbe de alta tecnología y capaz de competir con la capital rusa, Moscú.

Si se crean las condiciones favorables para los futuros habitantes, el Estado no tendrá que pensar en las dificultades demográficas, puesto que la nueva megápolis crecerá gracias a la inmigración interna. Es incluso posible que atraiga a ciudadanos de origen ruso de las antiguas repúblicas de la URSS, país que, por cierto, legó a Rusia su experiencia en la construcción de urbes.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

RECOMENDAMOS