Alexandro Sheffner

Yehuda Schoenfeld, destacado científico israelí que trabaja en la Universidad Estatal de San Petersburgo y jefe del "Laboratorio del Mosaico de Autoinmunidad" de la Universidad Estatal de San Petersburgo, reveló la causa de las complicaciones del coronavirus. Se trata de una sustancia cuyos altos niveles en la sangre pueden llevar a la muerte.

Yehuda Schoenfeld, profesor emérito de la Universidad de Tel Aviv e investigador del "Centro Médico Sheba" de Israel, cree que la ferritina es un biomarcador que indica que existe una grave infección de coronavirus. El grupo de riesgo son las personas con altos niveles de ferritina en su cuerpo. Y es precisamente la causa de un desarrollo grave de la enfermedad causada por el coronavirus. Por ejemplo, cuando las complicaciones comienzan en forma de neumonía bilateral.

"La ferritina es la proteína responsable de la absorción del hierro en el cuerpo", - explica Yehuda Schoenfeld, fundador y director del Centro de Enfermedades Autoinmunes. - En las células del cuerpo humano, la ferritina es un depósito de reserva de hierro. Se une a los iones de hierro libres, neutralizando así sus propiedades tóxicas y aumentando su solubilidad. Si no lo hay en cantidad suficiente, comienza la anemia por deficiencia de hierro, y si hay demasiada, provoca hiperferritinemia.

La hiperferritinemia, a su vez, provoca trastornos de la deglución, debilidad, reducción de la función reproductiva, patologías del hígado, el corazón y el páncreas, trastornos neurológicos, pueden surgir problemas de visión. Se produce durante la evolución grave de varias enfermedades infecciosas. Entre ellas, de la infección por coronavirus.

El equipo de Yehuda Schoenfeld ha estado estudiando el síndrome de hiperferritinemia durante mucho tiempo y ya ha publicado datos obtenidos de ese trastorno. Desafortunadamente, en el 50% de los casos los pacientes no sobreviven.

Según el científico, el exceso de ferritina puede ocurrir como respuesta del cuerpo a una infección que puede ser la del coronavirus. En las enfermedades virales, la ferritina es capaz de activar células de inmunidad inespecífica - macrófagos, que a su vez secretan citoquinas. Ellas transmiten una señal a otras células, por ejemplo, les "ordenan" formar una inflamación y emprender la lucha contra los agentes extraños. Cuando el número de citoquinas es relativamente bajo, es bueno para el cuerpo, pero cuando el número se dispara, existe el riesgo de un síndrome llamado "tormenta de citoquinas". Esta es una de las complicaciones más peligrosas de la infección por coronavirus. El cuerpo recibe un fuerte shock, por eso en el 50% de los casos se produce la muerte de los pacientes. Los ciudadanos de edad avanzada y las personas con enfermedades crónicas severas están en la zona de riesgo.

- Los estudios realizados en China, Estados Unidos e Italia han demostrado que las personas infectadas por COVID-19 tienen altos niveles de ferritina. El elevado contenido de ferritina sirve como marcador de la presencia de microorganismos patógenos en el cuerpo. Nuestra tarea es entender cómo reducir rápidamente los niveles de ferritina en la sangre", concluye Schoenfeld.

Hoy en día, los empleados del "Laboratorio del Mosaico de Autoinmunidad" de la Universidad Estatal de San Petersburgo están buscando formas de reducir el nivel de ferritina en la sangre y bloquear la síntesis de citoquinas CD-143 mediante anticuerpos. Se descubrió que era un signo de alta probabilidad de complicaciones graves durante la enfermedad causada por el COVID-19. Y lo más importante, la Universidad Estatal de San Petersburgo está trabajando en la creación de una vacuna contra el coronavirus basada en el uso de proteínas virales como componentes principales del medicamento.

- Para crear la vacuna pretendemos utilizar las proteínas virales como un componente básico del medicamento", dice Yehuda Schoenfeld. - Las proteínas virales no se encuentran en el cuerpo humano, lo que significa que no pueden crear una respuesta inmune no deseable. El fragmento no es rechazado por el sistema inmunológico, lo que hace que la vacuna sea prometedora.

El profesor Yehuda Schoenfeld es un experto de renombre mundial en el estudio, tratamiento y prevención de las enfermedades autoinmunes, médico israelí, fundador y director del Centro de Enfermedades Autoinmunes Zabludovicz, el mayor hospital de Israel - Centro Médico Sheva de la Universidad de Tel Aviv, presidente del Congreso Internacional sobre la Autoinmunidad. Es el Jefe de Redacción de las revistas Autoimmunity Reviews, IMAJ, Harefuah (Israel), Redactor Adjunto de las revistas Journal of Autoimmunity y Autoimmunity Network, participó en el trabajo sobre la Enciclopedia Médica Israelí, organizó más de 20 congresos internacionales sobre la autoinmunidad.

En el año 2016 el destacado científico ganó el concurso organizado por el Gobierno ruso para el apoyo estatal a la investigación científica. Desde finales de 2016 dirige el "Laboratorio del Mosaico de Autoinmunidad" de la Universidad de San Petersburgo.

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