Un equipo de investigadores pertenecientes a diferentes instituciones de la región española de Andalucía trabaja en el diseño de un prototipo portátil capaz de detectar el virus SARS-CoV-2 depositado sobre superficies de distintos materiales, mediante el uso de diferentes tecnologías ópticas ya existentes potenciadas por Inteligencia Artificial.

Un artefacto de estas características permitiría un análisis rápido y sin contacto de las zonas contaminadas, mediante la generación de mapas de distribución espacial a partir de las imágenes captadas en el campo de visión del dispositivo. Actualmente no existen métodos de detección y visualización de la presencia del virus en superficies.

La iniciativa cuenta además con la participación de la unidad de Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) de la Policía Nacional, que aportan a este proyecto su experiencia tecnológica en la detección de substancias químicas peligrosas.

Tecnología óptica avanzada al servicio de la crisis sanitaria

Los científicos embarcados en esta iniciativa, liderados por el catedrático Emilio Gómez González, director del Grupo de Física Interdisciplinar de la Universidad de Sevilla, ya trabajaban desde hace años en diferentes proyectos para el desarrollo de tecnologías ópticas y fotónicas avanzadas, así como en su aplicación a diferentes campos. Ha sido en el transcurso de las últimas semanas cuando han decidido reorientar el conjunto de sus esfuerzos hacia la apremiante lucha contra el coronavirus.

El prototipo que persiguen desarrollar combinaría sistemas de lectura de imágenes multiespectrales, tanto en el rango óptico (de ultravioleta a infrarrojo térmico) como en el rango de terahercios, así como métodos de análisis mediante óptica computacional y un sistema de Inteligencia Artificial conocido como 'machine learning' (aprendizaje automatizado).

En un comunicado, la Universidad de Sevilla estimó que el desarrollo de este dispositivo "supondría una gran contribución a los esfuerzos por contener la pandemia y evitar nuevos contagios".

La investigación en curso está diseñada para no recurrir a pruebas en pacientes ni interferir en procedimientos clínicos, de diagnóstico o de tratamiento del covid-19, y se centra en la toma de imágenes de muestra, tanto en zonas contaminadas por el virus como en zonas limpias, y en el posterior uso de algoritmos de Inteligencia Artificial para su análisis y categorización.

Una investigación abierta y a contrarreloj

Según explican sus responsables, entre las mayores dificultades del proyecto se encuentra la escasa información que se tiene acerca del virus –tanto en lo que concierne a sus características físicas como a sus mecanismos de interacción y de depósito sobre superficies– y también su reducido tamaño, de apenas 120 nanómetros.

Es precisamente este tamaño del virus lo que obligará al futuro dispositivo a explorar la práctica totalidad del rango óptico, con técnicas que ya se están utilizando con éxito para detectar y estudiar otros tipos de virus, incluso más pequeños que este SARS-CoV-2.

Las previsiones de los científicos implicados en este proyecto son relativamente optimistas: calculan que en tan solo tres meses podrían empezar a obtenerse los primeros resultados, aunque la investigación plantea un horizonte de unos ocho meses. En cualquier caso, la intención del equipo es publicar en abierto los resultados que se obtengan en el transcurso del proyecto, así como los diseños y prototipos que se desarrollen, para propiciar su utilización y su eventual mejora por parte de la comunidad científica internacional.

El equipo científico responsable del proyecto está integrado por representantes de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla, el Hospital Universitario Virgen del Rocío, el Instituto de Biomedicina de Sevilla, la Red Andaluza de diseño y traslación de Terapias Avanzadas (RAdytTA), el TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional, el Observatorio Astronómico de Calar Alto (CAHA, Almería), el Proyecto HUMAINT del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea y Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA).

El Gobierno ruso ordena usar y repartir fármaco chino hidroxicloroquina contra COVID-19

MOSCÚ (Sputnik) — El Gobierno de Rusia ordenó usar y repartir el medicamento chino hidroxicloroquina para el tratamiento del coronavirus, se desprende de un documento oficial publicado en el portal de información legal ruso.

"Para el tratamiento del nuevo coronavirus, la institución federal estatal presupuestaria Centro Nacional Médico de Investigación Cardiológica del Ministerio de Salud de Rusia usará, almacenará, repartirá [en coordinación con el Ministerio de Salud de Rusia] y entregará en 2020 de forma gratuita el medicamento no registrado con el nombre internacional no patentado 'hidroxicloroquina' a las organizaciones médicas", dice la orden.

El Gobierno ordenó distribuir 68.600 envases enviados gratis desde China entre organismos médicos, centros médicos privados y órganos de poder ejecutivo federales y regionales.

La autoridad responsable del control en materia de salud pública de Rusia, Roszdravnadzor, se encargará del monitoreo de la eficacia y seguridad del fármaco.

El Remdesivir probado en enfermos de covid-19 se revela capaz de curar los síntomas en menos de una semana

El antiviral remdesivir, desarrollado por la compañía de biotecnología estadounidense Gilead Sciences Inc., podría curar los síntomas de los afectados por covid-19 en menos de una semana, según se desprende de pruebas llevadas a cabo con pacientes graves en un hospital de Chicago (Illinois, EE.UU.), informa este jueves el portal especializado Stat, citando a sus fuentes.

La Universidad de Medicina de Chicago involucró a 125 personas afectadas por covid-19 —113 de ellos en estado grave— en dos ensayos clínicos de fase tres de Gilead. Desde que empezó el tratamiento, los médicos observaron una disminución rápida de la fiebre y de los síntomas respiratorios en casi todos los pacientes tratados con ese fármaco, que fueron dados de alta en un plazo no superior a siete días.

"La mejor noticia es que la mayoría de nuestros pacientes ya han sido dados de alta, lo que es genial", comentó la semana pasada Kathleen Mullane, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Chicago que supervisa el estudio. "Solo dos pacientes han fallecido", añadió.

"Fue un milagro"

El mes pasado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que el antiviral remdesivir "parece tener un muy buen resultado". Sin embargo, Mullane recomendó no sacar conclusiones hasta que no concluyera el estudio de Gilead, que afecta a 2.400 participantes de 152 sitios de ensayos clínicos diferentes en todo el mundo. De momento, se desconoce cuándo se publicarán los resultados finales de la investigación.

Un residente de Chicago llamado Slawomir Michalak, de 57 años, fue uno de los participantes del estudio. El hombre contrajo covid-19 a primeros de abril y fue hospitalizado con fiebre alta y dificultades respiratorias. "Sentía como si alguien me estuviera golpeando en los pulmones", asegura. Tras someterse al tratamiento experimental, fue dado de alta al cabo de cuatro días. "El remdesivir fue un milagro", afirma Michalak.

El nuevo fármaco de Gilead fue creado originalmente contra el ébola, pero no tuvo éxito. El medicamento paraliza una enzima llamada ARN polimerasa que muchos virus usan para copiarse. Su aplicación resultó eficaz en el tratamiento de otros coronavirus humanos que también ocasionan problemas respiratorios severos. Si los científicos demuestran que es seguro y efectivo podría convertirse en el primer tratamiento aprobado para curar el SARS-CoV-2.

Inteligencia artificial halla un fármaco que podría funcionar contra el coronavirus

El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID, por sus siglas en inglés) iniciará a finales de abril los ensayos clínicos del baricitinib, un fármaco utilizado para tratar artritis reumatoide severa, para determinar si su actividad antiinflamatoria puede servir en el tratamiento de los que padecen covid-19, anunció la semana pasada Eli Lilly, fabricante del medicamento. Los resultados se darán a conocer dos meses después.

El 'startup' BenevolentAI había identificado el baricitinib como un posible tratamiento de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus en febrero, utilizando inteligencia artificial para determinar la posible respuesta del organismo al virus.

Ante la propagación del nuevo coronavirus, el equipo científico de la empresa usó su plataforma de descubrimiento de fármacos para identificar los fármacos aprobados que podrían detener los avances del covid-19, reducir el daño inflamatorio asociado a esta enfermedad e inhibir la llamada tormenta de citoquinas, que se produce cuando el sistema inmune sobrereacciona y secreta estas proteínas en cantidades anormalmente elevadas provocando más inflamación todavía y daño exacerbado en los tejidos.

"En lugar de centrarnos únicamente en los medicamentos que podrían afectar directamente al virus, exploramos las maneras de inhibir los procesos celulares que utiliza el virus para infectar las células humanas. Identificamos el baricitinib como un potencial fármaco con propiedades tanto antivirales como anticitocinas y publicamos nuestra investigación en febrero", explicó la directora general de la empresa, Joanna Shields.

El equipo de BenevolentAI tardó tres días en dar con el fármaco, algo en lo que 250 especialistas en farmacología de 65 años probablemente tardarían un año, según comentaron los representantes de la empresa al portal Tech Crunch.

Posibles efectos secundarios: hospitalización o muerte

De momento no existe ningún fármaco ni tratamiento que elimine el nuevo coronavirus del organismo o tenga eficacia demostrada, más allá de efectos positivos relativos y limitados. El baricitinib, por su parte, pese a ser un fármaco ya aprobado contra la artritis reumatoide, no es inofensivo y puede conllevar graves efectos secundarios, de los que advierte su fabricante estadounidense.

Los pacientes que toman este fármaco corren el riesgo de desarrollar "graves infecciones que pueden llevar a la hospitalización o muerte", tuberculosis o infecciones fúngicas invasivas, así como bacterianas y víricas, y antes de iniciar el tratamiento con este medicamento se recomienda evaluar si los benificios compensan los riesgos en pacientes con infecciones crónicas o recurrentes.

En algunos pacientes que tomaron baricitinib se observaron linfomas, trombosis, embolia pulmonar, reactivación de enfermedades víricas, como el herpes zóster, perforaciones gastrointestinales y otras dolencias.

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