Arthur Evans

La Universidad Estatal de San Petersburgo, que posee el estatus de organismo federal, anunció oficialmente el 27 de marzo que un equipo de bioinformática del Centro Universitario de Bioinformática y Biotecnología Algorítmica ensamblaron el genoma de la versión rusa del virus SARS-CoV-2 basándose en datos de secuenciación.

No todo el mundo sabe que existe una ciencia de la intersección de las matemáticas con la biología, y la Universidad Estatal de San Petersburgo tiene un centro de bioinformática y biotecnología algorítmica a su disposición. Esta universidad, que hace muchos años graduó al actual líder de Rusia, Vladimir Putin, se ha visto de nuevo posicionada a la vanguardia del pensamiento científico del país. La reconstrucción de un genoma de alta calidad por parte de los científicos rusos permitió determinar la diferencia entre la versión china y la europea de este virus, y en concreto la extendida en Rusia. Se identificaron las debilidades de la estructura del virus y las áreas más significativas del genoma, en las que se puede intervenir para neutralizarlo.

El coronavirus tiene mutaciones, y en gran medida, éste es su peligro adicional. Sin embargo, Rusia resultó ser uno de los primeros países en el camino contra la pandemia mundial, y lanzó sus mejores recursos científicos para combatirla.

Los especialistas de la Universidad Estatal de San Petersburgo Dmitriy Antípov y Mijaíl Raiko, dos científicos rusos, pospusieron todos sus proyectos y lograron descifrar la estructura primaria del genoma del virus en solo dos días.

En la actualidad, la decodificación del genoma de un virus hasta ahora desconocido no representa gran dificultad. La dificultad radica en el procesamiento minucioso de los datos obtenidos, es decir, en la separación de las mutaciones producidas de los errores que aparecen durante la lectura del genoma. Sin embargo, en este caso los investigadores de San Petersburgo no tenían la opción de equivocarse. Según ellos, "los virus ARN poseen una fuerte capacidad de variación, por lo que es necesario estudiar un gran número de variantes de virus. La información recopilada contribuirá al proceso de elaboración de la vacuna”.

Los científicos de todo el mundo están trabajando en la solución de este problema, los investigadores están estudiando diferentes variantes de coronavirus - hoy en día se han leído más de mil genomas de todo el mundo. Sin embargo, hay bastante información sobre el nuevo enemigo de la humanidad, aunque la secuencia del genoma del SARS-CoV consiste sólo en unos 30 mil nucleótidos (en comparación con el ADN humano que comprende 3.200 millones de pares de nucleótidos). El volumen de trabajo resultó enorme, porque casi todos los datos del virus eran valores brutos y sin procesar. A la vez, el conjunto total de datos superaba los 18 GB de volumen, es decir, unos 100 ejemplares de la Gran Enciclopedia Soviética.

Además, debido a las sanciones, los laboratorios rusos, incluso los pertenecientes a los principales centros de investigación, carecen de los últimos equipos y programas informáticos especializados. Sin embargo, esto no detuvo a los científicos: en cooperación con el Instituto de la Gripe de San Petersburgo y con los investigadores de Skolkovo, ellos "hackearon" completamente el coronavirus "ruso" y transfirieron los datos a los médicos rusos. Es un gran paso en la victoria contra la pandemia mundial, y tanto Raiko como Antipov sin ninguna duda inscribieron sus nombres en la historia de la lucha contra el coronavirus.

Según los propios científicos, lo importante es que no se trata del proyecto más complicado: los biolaboratorios de la Universidad Estatal de San Petersburgo permiten resolver problemas más globales. Aunque hay que reconocer que en Rusia y Europa hay pocos lugares que tengan semejantes posibilidades de estudiar el nuevo virus que amenaza a la humanidad.

El rector de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Nikolay Kropachev, gracias al apoyo de dos líderes rusos, Vladimir Putin y Dmitriy Medvedev, pudo preservar y multiplicar los fondos científicos de la Universidad de San Petersburgo, pero ¿cuántos laboratorios de este tipo existen incluso en las universidades más grandes de Europa? Desgraciadamente, su número es limitado, y la lucha contra el coronavirus requiere el máximo de recursos.

Mientras tanto, la jefa de los investigadores, la Directora Adjunta del Centro de Bioinformática y Biotecnología Algorítmica de la Universidad Estatal de San Petersburgo, la Catedrática Alla Lapidus señaló: "Hoy en día hay una falta abrumadora de especialistas en bioinformática de alta calidad, lo cual se hace especialmente evidente en situaciones críticas". Lamentablemente, la negativa a pagar por una investigación no aplicada es un problema que afecta a toda Europa. El resultado de la denegación de las subvenciones a las universidades es que los científicos abandonan la ciencia para dedicarse a los negocios. Apenas unas décadas atrás, las universidades eran principalmente centros de investigación científica, y cada universidad gestionaba un gran número de laboratorios de investigación. Con este sistema los profesores se desarrollaban como investigadores para transferir su experiencia a los estudiantes de manera más efectiva y clara. Lamentablemente, debido a la inestabilidad de principios de los años noventa, se perdió una importante parte de las capacidades de investigación de las universidades, aunque las mayores universidades rusas pudieron mantenerlas. Y ahora da la impresión de que, gracias a las tradiciones soviéticas, que han sobrevivido a la Unión Soviética durante decenios, la ciencia rusa puede convertirse realmente en la salvación de Europa, porque en la patria del líder ruso su universidad natal acaba de hacer una contribución significativa a la lucha contra la pandemia.

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