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Pascual Serrano

La humillación sufrida con la salida de EEUU de Afganistán sin contar con sus socios y el acuerdo militar AUKUS entre Australia, Reino Unidos y Estados Unidos, dando la espalda a Europa, incluso suspendiendo contratos de armamento con Francia, ha abierto en la UE el debate sobre la necesidad de un Ejército europeo propio al margen de la OTAN.

El 22 de agosto, el alto representante de la UE, Josep Borrell, manifestaba la necesidad de que la Unión Europea tuviera una fuerza militar propia e independiente. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, llegó a decir que la OTAN estaba "en muerte cerebral" y Merkel habló de una pérdida de confianza con los aliados, refiriéndose claramente a Washington.

Todas esas afirmaciones surgían tras la decisión de Estados Unidos de sacar sus tropas de Afganistán el 31 de agosto y la consiguiente toma de Kabul y el control absoluto del país por los talibanes, dejando a sus socios europeos como meros testigos del fin de una intervención a la que se vieron arrastrados por Estados Unidos y ahora abandonando sin ninguna capacidad de decisión.

Anulación de un contrato de 56.000 millones

Luego vino AUKUS, acrónimo de Australia, United Kingdom, United States. Un acuerdo militar entre estos tres países para garantizar la seguridad en la zona indopacífica. Un acuerdo que se llevó en secreto ante los socios europeos de Estados Unidos y que, entre otras muchas consecuencias, ha supuesto la anulación de un contrato firmado entre Francia y Australia en 2016 por valor de 56.000 millones de euros para la construcción francesa de ocho submarinos de propulsión nuclear de última generación. Esto provocó las iras del Gobierno francés y la llamada a consultas de sus embajadores en Washington y Camberra.

El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, dijo que había sido "una puñalada por la espalda", y que Canberra había traicionado la confianza de París. Le Drian continuó al comparar al Gobierno de Biden con el de Donald Trump, quien tejió una pésima relación con los aliados europeos de Estados Unidos.

"Lo que me preocupa en todo esto también es el comportamiento americano. Esta decisión unilateral, brutal, imprevisible, se parece mucho a lo que hacía el señor Trump. Esto, entre aliados, no se hace", lamentó Le Drian.

Lo mismo dijo el jefe diplomático de la UE, Josep Borrell. "Lamento no haber sido informado, no haber sido parte de esas conversaciones", dijo en una conferencia de prensa.

"Misiones en las que la OTAN no esté pero la UE sí"

La onda expansiva de la humillación europea en Afganistán, donde fueron cuando Estados Unidos les dijo y salieron también cuando se lo ordenó, ha llegado a todos los países e instituciones europeas. En un discurso en el Parlamento Europeo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó lo siguiente:

"Lo que necesitamos es la Unión Europea de la defensa. Europa puede -y claramente debe- ser capaz y estar dispuesta a hacer más por sí misma". Von der Leyen, que fue ministra de Defensa en su país y conoce a fondo la materia militar y sus deficiencias a nivel comunitario, ha anunciado una cumbre sobre defensa que convocará el año que viene.

Precisamente el año en que Francia ostentará la presidencia de la UE. "Habrá misiones en las que la OTAN o la ONU no estarán presentes", dijo von der Leyen, "pero en las que sí debería estar la UE".

Una de las primeras concreciones en materia de Defensa Europea que ya se baraja tras el desastre de Afganistán es la antigua idea de un batallón comunitario de respuesta rápida dotado con 5.000 soldados. Borrell lo planteó en una reunión informal de los ministros de Defensa de la UE en Kranj (Eslovenia) a primeros de septiembre.

Según informó el diario El País, "esta iniciativa, que lleva rondando a los líderes de Bruselas incluso desde antes del desembarco de la OTAN en Afganistán, ya fue repescada esta primavera por 14 Estados miembros, entre ellos Francia, Alemania y España".

"Incluso los atlantistas están cambiando de postura"

La propuesta, según el diario, fue acogida de forma inusualmente receptiva por una mayoría de países en el Consejo informal donde lo planteó Borrell. "Es increíble. Personalmente jamás lo había visto. Incluso los atlantistas están cambiando de postura", afirmó al diario español una fuente presente en la reunión.

Hasta la ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, propuso explorar la posibilidad de que un eventual despliegue se decida por los Veintisiete, mientras que solo se aportarían tropas a través de una coalición de países voluntarios. Incluso se debatió la posibilidad de poder activar la fuerza rápida a través de una mayoría cualificada del Consejo, sin necesidad de unanimidad.

Grupos de combate de la UE

La idea de una especie de Ejército propio a pequeña escala comenzó a cobrar forma en 1999 — cuando se discutió la creación de una fuerza rápida de 60.000 personas, algo que apoyó en el año 2000 el Ministro de Defensa español. La Unión Europea ya cuenta con una fuerza de respuesta rápida desde 2007, pero pocos la conocen porque nunca se ha usado. Son los denominados EU Battlegroups (Grupos de combate de la UE), dos batallones de emergencia de unos 1.500 soldados cada uno, de los cuales siempre hay uno activo para responder a cualquier crisis o amenaza.

Los batallones son multinacionales y rotan semestralmente. España liderará el contingente del segundo semestre de 2022. Con estos batallones, la UE puede realizar dos despliegues de respuesta rápida durante un mínimo de 30 días, extensibles hasta 120 con reservas y reabastecimientos.

La nueva fuerza de reacción rápida sería, en realidad, una nueva variante "más operativa y lista para ser activada" de lo que ya existe, en palabras de Borrell. La UE cuenta desde 2017 con un proyecto de mayor cooperación militar entre los Estados miembros, la llamada Cooperación Estructurada Permanente (PESCO, por sus siglas en inglés), que no ha sido suficientemente desarrollado.

Trece países europeos firman ya un acuerdo militar

Y no es la única iniciativa de desarrollo militar europeo al margen de la OTAN. El 25 de junio de 2018, los ministros de Defensa de nueve países de la región firmaron en Luxemburgo, una Carta de Intención sobre el desarrollo de la nueva Iniciativa de Intervención Europea (EII o E2I, European Intervention Initiative por sus siglas en inglés). La ministra francesa de las Fuerzas Armadas, Florence Parly dejó claro que el EII sería un "proceso rápido y operativo" para unir fuerzas de diferentes países europeos siempre que fuera necesario.

Pues bien, esos nueve países ya son trece, que se comprometen a aumentar su cooperación militar e independencia con respecto a Estados Unidos, según informaba Euronews en el mes de septiembre.

Así lo explicaba la ministra de Defensa de Francia, Florence Parly, al acabar la reunión:"La caída de Kabul y la retirada mal preparada de las tropas de Afganistán fue un momento muy difícil. Hemos visto una falta de coordinación entre nosotros, entre los aliados de la OTAN y los miembros de la UE también. Y me gustaría mencionar la asociación AUKUS anunciada sin ninguna consulta previa el mismo día que el lanzamiento de la estrategia Indo-Pacífica de la UE. Estos acontecimientos nos muestran algo que ya sabemos. Europa debe hablar por sí misma, Europa debe ser capaz de actuar por sí misma; por la seguridad de nuestros ciudadanos".

Nace la "brújula estratégica" de la UE

Las sucesivas confrontaciones en materia de Defensa entre la UE y Donald Trump ya provocaron en 2019 que Alemania presentara a sus socios europeos una propuesta de reflexión estratégica de Defensa bautizada como Strategic Compass (brújula estratégica). Lo que la agencia Reuters calificó como "lo más cercano que podría tener el bloque europeo a una doctrina militar conjunta y similar al Concepto Estratégico de la OTAN, que establece los objetivos de la alianza, es el último paso en la aceleración de esfuerzos para profundizar su cooperación en materia de defensa".

Se trata de una propuesta que se elevó a las Conclusiones del Consejo de Seguridad y Defensa de 17 de junio de 2020 y que fue difundida y analizada en la publicación española Política Exterior, que cuenta entre su consejo asesor con nueve exministros de Asuntos Exteriores. El objetivo es que el documento final de la "brújula estratégica" se presente para su estudio en el Consejo Europeo en 2022.

Más autonomía militar europea para 2024

Mientras tanto, en la Cumbre Europea de febrero, así como en Bruselas en mayo, la UE aprobó fortalecer su autonomía en Defensa. En los documentos aprobados por unanimidad de los Veintisiete se señalaba el compromiso de implementar su agenda de Defensa hasta 2024 y a perseguir "una acción más estratégica" y "aumentar la capacidad de la UE para actuar autónomamente".

Igualmente, según informó Europa Press, se subrayó "la importancia de reforzar las iniciativas militares conjuntas en el seno de la UE, como PESCO o el plan industrial de Defensa europeo, lo que genere sinergias entre las industrias civiles, militares y espaciales en la Unión, a la vez que asegure la coherencia en el uso de distintos equipos de Defensa".

Un elemento a tener en cuenta es que la UE ya no cuenta con el lastre que suponía el Reino Unido, el país más reticente a avanzar en una defensa europea más independiente de la OTAN y de Estados Unidos.

El negocio de las armas

Lo que es indiscutible es que detrás de los discursos de soberanía de Defensa lo que hay es más de negocio de armas y de guerra que otra cosa. Como hemos comprobado, el último arrebato soberanista de Macron se produce porque se le han comido la tostada de la venta de armas que iba a hacer a Australia; y detrás de un alejamiento militar entre la UE y EEUU pesarán más los intereses de las empresas militares de ambos lados del Atlántico. Según lleguen a la conclusión de que prefieren consensuar el reparto del mercado o luchar por separado para acapararlo.

En la Unión Europea, el órgano político más relacionado con la Defensa sería la Agencia Europea de Defensa (AED), que se creó en 2004 y que "ayuda a sus 26 Estados miembros (todos los países de la UE excepto Dinamarca) a desarrollar sus recursos militares". Para las organizaciones pacifistas esta agencia es usada como lobby por la industria armamentística, como en otras muchas cuestiones, los gastos impopulares de los países se presentan como imperativo de la Unión y así los gobiernos evitan el coste político ante la ciudadanía.

Por otro lado, el Parlamento Europeo ha aprobado hace unos meses 7.953 millones de euros para el Fondo Europeo de Defensa para el periodo 2021-2027.

Es decir, además de ser un gran vendedor de armas, la UE también es un gran cliente. De ahí que la verdadera guerra no es disparando las armas, sino vendiéndolas y comprándolas.

Encuestas europeas sobre un Ejército propio

Otro elemento a tener en cuenta es qué opinan los europeos de tener un Ejército propio al margen de la OTAN. En la encuesta del eurobarómetro europeo de 2017 se refleja que una mayoría de los europeos (el 55%) estaba de acuerdo en la creación de un ejército de la UE.

En Francia, una encuesta de la revista Le Point, en 2019 mostraba el 81% de apoyo. En España, una encuesta de la empresa Sociométrica para el diario El Español reflejaba que hasta un 71,3% de los españoles respaldaría la constitución de un Ejército europeo en el cual estuvieran integrados los militares sus Fuerzas Armadas. Igualmente, una encuesta online del diario 20minutos indicaba un 88,35% de apoyo a ese Ejército europeo entre sus lectores.

Sin duda la OTAN no está en sus momentos más populares, no solo no ha resuelto la paz en los lugares donde ha intervenido como Afganistán, Iraq, Siria o Libia, sino que también crea conflictos en las zonas de paz. Sin ir más lejos, la expulsión el 6 de octubre de ocho diplomáticos de la representación rusa ante la OTAN ha provocado que el Ministerio de Exteriores ruso anuncie el cierre de representación ante la Alianza Atlántica, en Bruselas, y retire el visado al personal de la misión de la Alianza en Moscú.

Lo que dice el Tratado de la UE

¿Pero es viable según la legislación europea un Ejército? El Tratado de la Unión Europea se refiere a la defensa en su artículo 42 en los siguientes términos: "La política común de seguridad y defensa forma parte integrante de la política exterior y de seguridad común. Ofrecerá a la Unión una capacidad operativa basada en medios civiles y militares.

La Unión podrá recurrir a dichos medios en misiones fuera de la Unión que tengan por objetivo garantizar el mantenimiento de la paz, la prevención de conflictos y el fortalecimiento de la seguridad internacional, conforme a los principios de la Carta de las Naciones Unidas. La ejecución de estas tareas se apoyará en las capacidades proporcionadas por los Estados miembros".

Eso sí, las decisiones en materia de defensa tienen que darse "por unanimidad" en el Consejo Europeo, y deberán respetarse las obligaciones derivadas de la pertenencia a la OTAN de algunos Estados.

28 de 30 son europeos

La realidad es que de los 30 países que integran una OTAN con un claro liderazgo y dominio de Estados Unidos, 28 están en Europa. Un cada vez más previsible alejamiento de los europeos supondría un golpe mortal a una organización que solo tiene a Estados Unidos y a Canadá fuera del continente europeo.

Resultaría curioso que, al igual que el Pacto de Varsovia, que desapareció porque sus integrantes lo fueron abandonando y no porque lo venciera militarmente ningún enemigo externo, la OTAN también terminara disuelta porque se fueran yendo sus miembros.

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