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Juanjo Fernández

Hace años, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética se repartían el mundo, se solía hablar de China en términos de futuro, el 'gigante dormido', se le llegaba a llamar. La realidad actual es que, no solo ha despertado y ha alcanzado al pelotón de países punteros, sino que se está poniendo a la cabeza del mismo, donde ya preocupa, y mucho, a EEUU en todos los ámbitos. Esto es lo que se refleja en un Informe al Congreso de ese país elaborado por el Departamento de Defensa: El rival es China y nos está superando.

La mera existencia de este informe anual ya revela la importancia creciente que tiene este tema para los Estados Unidos y lo cierto es que la preocupación norteamericana con el auge económico y militar de China es cada vez mayor. De saberse la potencia hegemónica mundial tras la caída de la Unión Soviética, EEUU está viendo como China ha llegado a superarles, no solo en el aspecto económico, ya de por sí grave, sino en el terreno militar, donde hasta ahora el país americano parecía invencible.

Hace solo 40 años, las fuerzas armadas chinas eran un conjunto de unidades militares formadas a base de importaciones rusas, fabricaciones bajo licencia, copias descaradas y productos autóctonos de eficacia más que dudosa. A casi nadie le preocupaba una fuerza militar numerosa pero obsoleta, carente de doctrina moderna y tecnológicamente a años luz de las potencias occidentales. Hoy esa foto ha cambiado. La clave de ello es su incomparable crecimiento económico y la importancia que el Gobierno chino ha dado a su ejército, elemento crucial en su estrategia de convertirse en una potencia dominante.

Los presupuestos de defensa sostenidos, con dos dígitos porcentuales sobre el PIB, explican cómo se ha llegado a la situación actual. En datos oficiales, su inversión actual en defensa supera los 250.000 millones de dólares, aunque en el propio informe se dice (y es algo que se da por cierto) que hay mucho más dinero en este capítulo que llega por otros derroteros.

Pero hay otro aspecto importante que el Informe señala: el giro radical en la estrategia de defensa china. Hasta ahora dicha política estaba centrada en la defensa de su territorio y de sus costas frente a las amenazas tradicionales existentes en la región, entre otras, Taiwan, Corea del Sur, Japón y el siempre largo brazo de Estados Unidos. Pero ahora se pasa a algo mucho más ambicioso como es alcanzar un mayor protagonismo y control global, algo que entienden, les corresponde y es acorde a su importancia como nación y potencia económica. Es decir, quieren convertir un ejército de defensa territorial en uno con capacidad expedicionaria y de despliegue mundial. Y esto es patente solo con analizar sus programas de construcción naval.

Superioridad china

Si hace unos meses el libro de Christian Brose, “The Kill Chain” supuso una verdadera bomba entre los analistas de defensa e incluso entre la opinión pública, este informe al Congreso viene a avalar varios de los 'miedos' del autor ante una China que, según Brose, hoy podría ganar la guerra. La realidad de los números y de las evaluaciones del material chino nos dicen que ya han superado a EEUU en algunos campos.

Uno de ellos es el de los misiles lanzados desde plataformas móviles. Se trata de armas muy importantes pues son muy difíciles de detectar antes del lanzamiento, debido a su reducido tamaño y más aún de neutralizar, debido a su movilidad. China tiene más de 1.250 ingenios entre misiles balísticos de lanzamiento terrestre GLBM (Ground-Launched Ballistic Missiles) y misiles de crucero lanzados desde tierra GLCM (Ground-Launched Cruise Missiles) con alcances de entre 500 y 5.500 kilómetros. Por el contrario, el ejército norteamericano cuenta con tan solo un tipo de GLBM, el ATACMS, un misil compatible con el lanzador HIMARS, con un alcance de 70 a 300 kilómetros.

China también ha desarrollado unos misiles antibuque de largo alcance impresionantes. Por ejemplo el DF-21D, un misil especializado en atacar objetivos navales derivado del conocido y probado Dong-Fen 21, un misil balístico supersónico que se transporta y se dispara desde una lanzadera sobre camión. La versión antibuque tendría un alcance de más de 900 millas (1.450 km).

La mayor flota del mundo

La flota china es hoy la más grande del mundo, con una fuerza de aproximadamente 350 buques de guerra y submarinos, incluidos más de 130 grandes navíos de superficie pero sin contar unidades auxiliares. Solo en submarinos disponen de 7 SSBN (nucleares lanzamisiles), 12 SSN, nucleares de ataque y 60 SSK, submarinos convencionales. Pero no son solo los números.

Si bien es cierto que la fabricación de su primer portaaviones, el Liaoning, fue un rosario de incidencias y un sumidero de dinero, la realidad es que ya tienen un segundo ejemplar navegando, el Shandong, todavía de diseño anticuado (herencia rusa) pero mucho más eficaz y con parte de las lecciones aprendidas. Y hay dos nuevos portaaviones iniciados de 85.000 toneladas cada uno en los que está prevista la instalación de catapultas.

En cuanto a unidades de superficie, sus nuevos destructores Type 55 han causado enorme sensación entre los expertos. Son buques de 13.000 toneladas que rivalizan con los norteamericanos 'Arleight Burke' y, por desplazamiento, con los cruceros clase 'Ticonderoga'. Disponen de dos radares ASESA, uno de banda 'S' con cuatro antenas planas, similar al SPY norteamericano del sistema AEGIS y otro de banda 'X' de antena giratoria. Su armamento es espectacular, desde lanzador de misiles VLS de 128 celdas hasta sistema de defensa de punto multitubo de 30mm.

El resto de su flota consiste en numerosos destructores Type 52 en varias versiones (entre 4.000 y 8.000 toneladas), fragatas y una legión de buques ligeros (más de 140) tipo corvetas y lanchas lanzamisiles. También, dentro de su nueva doctrina, se están dotando de modernos y bien diseñados buques de asalto anfibio LPD (Type 071) y, sobre todo, LHD como los nuevos Type 075, del que ya se ha botado el primero de los tres previstos. Buques de 40.000 toneladas que son una verdadera réplica a los LHD clase 'Wasp'.

Defensa antiaérea: otro punto fuerte

La aviación militar es quizás uno de los aspectos donde China ha evolucionado menos, lo que no quiere decir en absoluto que no lo haya hecho. Con todo, aún el grueso de su fuerza se basa en aviones de origen ruso y sus nuevos desarrollos están teniendo los mismos problemas que sus vecinos: plantas motrices que no terminan de funcionar bien y problemas con las tecnologías vanguardistas. Tampoco debería extrañar, baste pensar en el desarrollo del F-35 norteamericano.

Pero si crees que no puedes dominar el espacio aéreo, impide que tu enemigo lo utilice. Por ello han desarrollado una impresionante red de defensa aérea integrada, basada en plataformas de misiles de probada eficacia con sistemas S-400 y S-300, rusos y de producción nacional. Este sistema es hoy uno de los más potentes del mundo, con estructuras redundantes y constituye una de las grandes preocupaciones de EEUU.

Por último, disponen del mayor ejército terrestre del mundo con una fuerza permanente de más de un millón de efectivos, con casi 6.500 carros de combate de primer nivel, como el Type-99, un carro de unas 60 toneladas, con blindaje modular, arma principal de 125 mm

y baja silueta, al que no le falta detalle. Además, tienen unos 2.500 carros de combate de segundo nivel y carros ligeros. En artillería cuentan con cerca de 6.000 piezas remolcadas y 1.800 sistemas lanzacohetes, donde los chinos se destacan con una masiva utilización, unas veces con material de 'inspiración' rusa y otras con equipos directamente adquiridos al mismo proveedor.

¿Es oro todo lo que reluce?

Esta aparente superioridad a casi todos los niveles también tiene algunos aspectos grises. La superioridad naval, por ejemplo, tiene un importante matiz, y es que son superiores a la US Navy en número de buques, pero no en tonelaje. Es decir, China tiene más barcos, pero estos son más pequeños. Baste pensar que un gran portaaviones norteamericano (de los que tienen 10 en activo) son 100.000 toneladas, el equivalente a casi 10 destructores.

Por otro lado, Estados Unidos nunca precisó una marina de guerra costera, por lo que no dispone de unidades pequeñas tipo patrullero, algo que China potenció con su anterior política estratégica. Por tanto, se podría decir que la flota china es mayor, pero no se podría afirmar que es más potente ni paritaria en capacidades a la norteamericana, todavía.

Además, Estados Unidos está avanzando mucho en misiles hipersónicos. También está desarrollando un programa muy intenso de misiles y sistemas de artillería lanzacohetes, como el PrSM o Precision Strike Missile, con un alcance inicial de entre 60 y 500 kilómetros, sistema modular y compatible con los lanzadores MLRS M270 y HIMARS. Se esperan resultados para una fecha tan cercana como 2023.

La defensa antiaérea china es incuestionable que representaría un escollo muy difícil de salvar en caso de un conflicto con cualquier atacante. Su densidad, redundancias y la integración de sistemas haría casi impenetrable su espacio aéreo, pero en su nueva política expansionista y expedicionaria, este sistema no se podría trasladar, por lo que toda su eficacia sobre suelo chino no sería trasladable en tierras lejanas.

Por último, China tiene una asignatura pendiente (que deberá solucionar) con la formación de mandos, el liderazgo y los conocidos casos de corrupción y enchufismo, donde militares de familias influyentes acababan en puestos clave del ejército y donde muchos de los contratos militares sufren el peaje de comisiones y sobornos. Esto, que es algo que pasa en casi todos los países en mayor o menor medida, en China, y según algunas informaciones de medios locales, es algo muy arraigado en su ejército.

Fuente: El Confidencial

National Interest: Estados Unidos pierde ante Rusia y China en el Ártico

Durante los últimos diez años, y quizás más, los Estados Unidos de América se han adentrado en la región ártica y en minerales bajo el hielo y el agua. Sin embargo, se enterrarán solo en palabras y en papel, mientras no se tomen medidas reales para reducir la brecha catastrófica con Rusia y China.

Esta es la conclusión a la que llegó el columnista de The National Interest Mark Lyons en su artículo titulado «No, Estados Unidos no está preparado para enfrentar a China y Rusia en el Ártico».

Señala que la región ártica es importante para la geopolítica mundial, pero Washington no está en absoluto preparado para competir con nadie por ella. ¡Aunque solo sea porque Estados Unidos tiene dos rompehielos, mientras que Rusia tiene cuarenta! Y para el 2035, tendrá a su disposición 13 rompehielos nucleares más.

Parecería que si los Estados quieren comerse un bocado del pastel del Ártico, necesitan poner toda su fuerza y ​​recursos en ello. Pero, por desgracia, el gasto en el desarrollo de la flota rompehielos no está previsto en el presupuesto de EE.UU., como se puede juzgar la Ley de Presupuesto de Defensa Nacional para el 2021, que se refiere al documento sobre las perspectivas estratégicas de la Guardia Costera de EE.UU. de abril del 2019.

Afirma que Estados Unidos es el único estado ártico que no invierte en absoluto en la construcción de rompehielos para garantizar la seguridad en el mar, mientras que Noruega, Dinamarca y Canadá ya han presupuestado la cantidad correspondiente.

Washington también debería reconsiderar su política sobre este tema a la luz del hecho de que China, su rival geopolítico de larga data, también está “enjabonándose” en el Ártico.

Y aunque geográficamente, el Imperio Celeste difícilmente puede atribuirse a las «potencias árticas», junto con Rusia, Beijing tiene la intención de implementar una serie de proyectos que perjudicarán las ambiciones de Estados Unidos. Ahora está trabajando duro en la iniciativa Polar Silk Road y participa en un proyecto conjunto entre Sovcomflot y Cosco para construir un buque cisterna de GNL basado en un rompehielos.

La propia Rusia es un adversario formidable para los estadounidenses en la región ártica. Y al unirse con China, dejará a Washington muy fuera del negocio.

El Ejército de EE.UU. explica qué tres tecnologías pueden proporcionar una gran ventaja en las guerras del futuro

La inteligencia artificial, la autonomía y la robótica, tanto en aire como en tierra, son las tres tecnologías clave que, combinadas de forma novedosa, pueden proporcionar una gran ventaja en un conflicto militar,  sostiene en una entrevista con Defense News el general Mike Murray, comandante del Mando del Futuro del Ejército estadounidense.

Según explica el militar, para que estos tres componentes funcionen en un entorno digital, debe haber "una red subyacente sólida y resistente", una arquitectura de datos, así como los datos y el talento "para unir todo eso".

Proyecto Convergencia

Para prepararse ante eventuales guerras del futuro, el Ejército está llevando a cabo el Proyecto Convergencia, un ejercicio multiplataforma destinado a integrar las armas y capacidades con las que prevé combatir en la década de 2030 y más allá en los cinco dominios de la guerra: aire, tierra, mar, espacio y entorno digital, detalló el general.

El evento, cuya fase culminante comenzó a mediados de agosto y finalizará el próximo 18 de septiembre en el desierto de Arizona, se enmarca en el nuevo concepto de combate de Operaciones Multidominio. En particular, el Ejército destaca tres fases clave de estas operaciones:

  • Penetrar y neutralizar los sistemas enemigos de largo alcance desde distancias operativas y estratégicas;
  • Desintegrar los sistemas anti-acceso y denegación de área (A2AD) del enemigo eliminando los sistemas enemigos de largo y corto alcance;
  • Aprovechar la libertad de maniobra para derrotar a las fuerzas y los objetivos enemigos.

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