Así rezaba el título de la Conferencia impartida por el Teniente General D. José Mena Aguado el martes 28 de mayo, a las 19’30 horas, en el Centro Cultural de los Ejércitos (Gran Vía, Madrid), dentro del ciclo patrocinado por la Asociación Española de Militares Escritores.

 

Como pueden suponer, y a pesar de su nombre, el Centro Cultural es una entidad privada; de otra forma esa conferencia no habría sido posible, como bien dijo el conferenciante ante el abarrotado salón principal del Centro.

El General Mena alertó el 6 de enero de 2006, con ocasión de la Pascua Militar en Sevilla, “de las graves consecuencias que tanto para las fuerzas armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado”, recordando la el Artículo 8 de la Constitución Española. A consecuencia de ello fue públicamente arrestado ocho días por el Ministro Bono, cesado posteriormente de su destino como Jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra y pasado a la reserva. Como el mismo general recordó, es el único de los generales actuales que ha cerrado la “hoja de servicios” con un arresto, del que se considera, por otra parte, muy orgulloso.

Del General Mena dijo Mariano Rajoy el 9 de enero de 2006: Estas cosas no pasan porque sí... Algo estará ocurriendo para que un teniente general haga estas declaraciones, que no se debieron hacer y no son propias de militares (sic). Ocurren porque el Gobierno está creando tensión inútilmente y mantiene al país sumido en la indefinición. Luego hay inquietud. Pues claro que la hay. Porque se está jugando permanentemente a la ruleta rusa, que es lo que está haciendo Zapatero con el Estatuto. Nadie sabe qué piensa de la nación ni de la soberanía, ni de la financiación autonómica ni de la lengua, porque no ha dicho una palabra sobre este asunto más que aquella gloriosa frase de que aprobaría cualquier cosa que viniese del Parlamento de Cataluña”. Han pasado los años, cambiado los Presidentes y, con el testimonio irrefutable de las hemerotecas, se constata que se ha enconado, ampliado y consentido aun más el separatismo catalán por quien, supuestamente, criticaba ligeramente entonces y ahora debe guardar y hacer guardar la Constitución.

 

El que no ha cambiado es el General Mena, porque, como bien dijo, “callar quien debe hablar es cobardía”. Su conferencia, como antes su libro “Militares, los límites del silencio” (Edición Personal, Madrid 2008; www.edicionpersonal.com), fue magistral, clara, irrefutable y, muy valiente.

El general Mena recordó el Artículo 19 de la Declaración de la  ONU de Derechos Humanos (“todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”), siguiendo por el 10.1 del Convenio de Roma (Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, Roma, 4-XI-1950: “toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras), continuando por el II-71 de la Constitución Europea (Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras), y sin olvidar nuestra legislación interna, fue dejando claro que, en el caso del militar español, se conculcan arbitrariamente sus derechos de expresión, además de alejar a la opinión pública del objeto de las obligaciones que la propia Constitución Española les impone en su Artículo 8 en especial el ser salvaguarda extrema del propio “orden constitucional”.

Por esto último es, según el General Mena, por lo que tanto se busca callar a los militares, así como se pretende “demonizarlos”, mientras se da cancha amplia a separatistas y todo género de extremistas para que traspasen y eludan todo tipo de normas. Sin duda esa mala conciencia es la que hizo expresarse a Mª Dolores  de Cospedal, en las jornadas de The Economist (12-II-2013) y seguramente traicionada por su inconsciente, en los términos siguientes: “en vez del tiro al pichón está de moda el tiro al político (pero) cuando la alta política desaparece llegan los populismos y los generales”.

También destacó el conferenciante que no ocurre así en otras naciones, donde los Jefes Militares critican, cuando la situación lo impone, temas tales como los presupuestos y los recortes. En ese sentido fue muy comentada una fotografía que mostraba una formación de aviones Harriers ingleses componiendo la palabra “Fuck Off”, con ocasión de unas medias económicas.

 

Durante el coloquio se recordó que Azaña llegó a quitar el sueldo a los militares retirados críticos, así como que el legislador actual, es decir, el político, debe definir primero el concepto de “neutralidad política” para poder luego aplicarlo al que según él la transgrede.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

HONOR Y RESPETO

PARA LOS QUE NOS DEJARON POR EL COVID-19

El Tiempo por Meteoblue