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El caso de los siete agentes del CNI asesinados el 29 de noviembre de 2003 en Al Latifiya, una pequeña población situada al sur de Bagdad, en ruta hacia las provincias de Najaf y Qadissiyah donde se encontraban basadas las fuerzas españolas que se desplegaron durante la invasión de Irak en 2003, supuso la creación inmediata del primer Regimiento de Inteligencia Táctica (RINT nº 1) adscrito a la Fuerza de Maniobra (FMA). Esta unidad regimental tomó cuerpo partiendo del precedente Grupo de Inteligencia nº 1 de la FMA, que, a su vez, fue una transformación de la Unidad de Inteligencia nº 3 integrada en la extinta División de Infantería Motorizada “Maestrazgo”.

Desde su primera misión, que tuvo lugar en 1997 en Bosnia i Herzegovina (“Operación Charlie-Sierra”) hasta su incorporación en septiembre de 2006 a la “Operación Libre-Hidalgo” del Líbano, pasando por Kosovo, Irak y Afganistán, cada misión de proyección de las Fuerzas Armadas ha evidenciado la importancia sustancial que tiene el despliegue permanente de este tipo de unidades tácticas y la acción informada y sostenida del propio CIFAS sobre el terreno.

Por otra parte, el incidente registrado a principios de julio de 2009 en el Líbano con la huida del teniente coronel Daher Jarjoui, que actuaba como enlace entre las tropas libanesas y españolas, acusado de ser un espía de los servicios secretos israelíes, encendió las alarmas en el Ministerio de Asuntos Exteriores, que desde entonces desea evitar a toda costa cualquier tipo de incidente diplomático vinculado a las “misiones de paz” participadas por las Fuerzas Armadas españolas.

Pocos días antes, aquella embarazosa situación estuvo precedida por la detención de otros dos jefes militares libaneses acusados también de pertenecer a la trama de espionaje desplegada por Israel en el mismo escenario, los coroneles Mansour Diab y Chahid Toumié. Entonces, el jefe de la agrupación española destacada en el Líbano, general José María Prieto, provocó una controversia diplomática con unas manifestaciones que daban a entender la participación de soldados bajo su mando en el arresto de los citados coroneles, lo que obligó a la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, a explicar de inmediato que se trataba de un error y que el Ejército libanés era el único responsable de aquella operación…

La naturaleza y previsible continuidad de las operaciones de proyección asignadas a las Fuerzas Armadas en el marco de los compromisos internacionales suscritos por España, aconseja la potenciación definitiva del CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), cuya oficialización en la “Revisión Estratégica de la Defensa del año 2000” todavía puede definirse, al día de hoy, como “anecdótica”.

Tras dos lustros de existencia nominal (nació a tenor de la Directiva Interna 20/2000 del Ministerio de Defensa), el CIFAS dispone tan solo de 130 efectivos, lo que representa menos del 4 por 100 de los recursos humanos adscritos al CNI. Sus diferencias presupuestarias son abismales.

En cualquier caso, de acuerdo con la Orden Ministerial DEF/1076/2005, de 19 de abril, por la que se desarrolla la estructura del Estado Mayor de la Defensa, el CIFAS es "responsable de facilitar al ministro de Defensa, a través del jefe del Estado Mayor de la Defensa, y a las autoridades militares, la inteligencia militar precisa para alertar sobre situaciones de interés militar con riesgo potencial de crisis, procedentes del exterior y prestar el apoyo necesario, en su ámbito, a las operaciones". La misma norma establece también el “carácter conjunto” de dicho organismo y que "será único en materia de información e inteligencia militar en los niveles estratégico y operacional", añadiendo que "dirigirá la explotación de los sistemas conjuntos y específicos de inteligencia y guerra electrónica". A estos efectos, la Orden Ministerial dispone que los órganos de inteligencia táctica de los Ejércitos y la Armada mantengan una dependencia funcional con el CIFAS.

Además, el CIFAS es el encargado de proporcionar a los jefes de Estado Mayor de los Ejércitos y la Armada "la inteligencia necesaria para el desarrollo de las actividades de preparación de la Fuerza y para el desarrollo de las misiones permanentes en tiempo de paz que tengan asignadas". También le incumbe relacionarse y colaborar con las estructuras de inteligencia de las organizaciones internacionales de Defensa de las que España forme parte y con las de los países aliados.

Al margen de las importantes funciones teóricas asignadas al CIFAS, lo cierto es que en las últimas misiones de las Fuerzas Armadas se han venido registrado diversos incidentes graves sin que la inteligencia militar haya podido ejercer su responsabilidad con la eficacia requerida. Y ello sin que el CNI llegara a estar a la altura de las circunstancias con otros soportes de inteligencia alternativos, tanto en el escenario norteafricano (ocupación del islote de Perejil, asaltos fronterizos en Ceuta y Melilla, golpe de Estado en Mauritania, disturbios y secuestros de españoles en el Sahara Occidental…) como en las operaciones de proyección (ISAF, FINUL…).

El freno para la necesaria potenciación del CIFAS no es de naturaleza presupuestaria, dado que en esencia sólo requeriría un trasvase y readaptación de destinos, sino las presiones ejercidas por el CNI para mantener a ultranza el modelo de servicio de inteligencia unitario, fuera del contexto occidental y propio de los regímenes no democráticos. Ahora, según fuentes próximas al Ministerio de Asuntos Exteriores, parece que la esperada autoridad de un gobierno mayoritario del PP, podría solucionar este desajuste funcional.

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