“Es momento de pasar a una nueva forma de proteger el país”, afirmó el presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional en relación a la propuesta de dar por concluida lo que han llamado la operación antiterrorista en el este del país. ¿Qué pretende el hombre que declaró el inicio de ATO y por qué esta grandilocuente declaración?

El presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, Oleksandr Turchinov, propuso el martes detener oficialmente la “operación antiterrorista” en Donbass y buscar un nuevo formato contra la “guerra híbrida de Rusia”. Turchinov recordó que, por ley, el presidente de Ucrania puede utilizar las unidades militares del Ejército Ucraniano tan solo en dos supuestos: en caso de decretarse la ley marcial o en caso de una operación antiterrorista.

“Las hostilidades en el este del país se han prolongado durante tres años y eso ha hecho evolucionar la duración y la magnitud del formato ATO. Es hora de pasar a un nuevo formato para proteger el país”, afirmó Turchinov.

El presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional considera necesario crear, en la zona de conflicto, un centro operativo que dirija a las fuerzas armadas y a las fuerzas de seguridad y administraciones civiles-militares. Este nuevo formato “servirá para reforzar la base de los acuerdos de Minsk”, aseguró Turchinov, que añadió que pronto se enviará al presidente, y posteriormente al Parlamento, la ley “Sobre el restablecimiento de la soberanía de Ucrania en los territorios temporalmente ocupados de las regiones de Donetsk y Lugansk”.

Ya ha respondido a la propuesta de Turchinov el ministro de Justicia. Sin embargo, con su respuesta, también ha quedado claro que nadie está preparado para tal propuesta de ley.

“Si existe tal propuesta, nosotros, como Ministerio de Justicia, participaremos junto al Consejo de Defensa y Seguridad Nacional en el desarrollo de ese proyecto de ley”, afirmó el ministro Pavel Petrenko según cita Interfax-Ukraina.

«Así que la postura del presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional es correcta al decir que estos retos necesitan nuevos métodos, no los clásicos consagrados en la legislación”, explicó Petrenko.

En respuesta, el Kremlin ha declarado que “Rusia no ocupa ningún territorio”. Dmitry Peskov, secretario de prensa del presidente ruso, ha apelado a llamar a las cosas por su nombre: “esto es una guerra civil que solo puede terminar Ucrania, solo puede hacerlo Kiev implementando los acuerdos de Minsk”, insistió Peskov.

Es simbólico que sea Turchinov, autoproclamado presidente en funciones hace tres años, quien el 7 de abril de 2014 anunció el inicio de la “operación antiterrorista” en Donbass. En las últimas semanas, el político ha vuelto a atraer la atención con sus coloridas declaraciones. A finales de mayo, Turchinov llamó a construir, para protegerse de Rusia, un “fuerte infranqueable en el este”. Más adelante, Turchinov, en una visita a la línea del frente en la zona de Marinka y Krasnogorovka, afirmó con total normalidad que la guerra acabará “cuando tomemos Moscú”. Según los expertos, Turchinov apela, con estas declaraciones, a diferentes audiencias y con diferentes objetivos.

Turchinov apela a Occidente

La situación en la zona “ATO” sigue estando bloqueada, por lo que para Ucrania cada vez es más complicado negociar con Occidente, lo que se une al cambio de líderes y cambios en la situación. Así opina Oleg Soskin, director del Instituto Ucraniano de la Sociedad de la Información.

“Si quienes están en el sudeste son terroristas, ¿por qué en todo este tiempo no hemos podido con ellos? Al fin y al cabo, ¿puede una operación antiterrorista durar para siempre?”, se preguntaba retóricamente el analista.

En estas circunstancias, Ucrania dispone de diferentes opciones para el futuro: anunciar, por fin, que Rusia es el enemigo e iniciar una guerra real con operaciones militares a gran escala; decretar la ley marcial o, siguiendo el ejemplo de Moldavia y Transnistria, y bloquear los territorios de Donetsk y Lugansk, cesar todas las comunicaciones e incluso ofrecer a Moscú que se haga cargo de esas zonas.

Vladimir Zharijin, subdirector del Instituto de los Países del CEI, afirmó que Kiev busca una nueva fórmula para continuar “recibiendo créditos, asistencia militar y seguir conduciendo operaciones militares”. Sin embargo, por el momento se le sigue negando asistencia militar. Pero, aunque el FMI evita conceder créditos a países que se encuentran, oficialmente, en guerra, “el FMI ha violado repetidamente estas normas”.

Turchinov habla a los ucranianos

Ruslan Bortik, director del Instituto Ucraniano de Análisis Político, opina que las declaraciones de Turchinov están destinadas únicamente al juego político nacional. El analista sugiere que se trata de un intento de aumentar los poderes del presidente y dirigirlos “en el camino adecuado” y también de distraer la atención de los asuntos sociales más urgentes: las pensiones, sanidad, agricultura y otras reformas que se están discutiendo en la actualidad.

“Turchinov ha hecho diferentes tipos de declaraciones. Pero no creo que esto sea una preparación para la guerra. No creo que, a día de hoy, Ucrania pueda retirarse formalmente de los acuerdos de Minsk”, afirmó Bortnik a Vzglyad.

Zharijin también apunta a que las declaraciones de Turchinov están dirigidas a la audiencia nacional. Hay miedo a responder militarmente a la “agresión”, teniendo en cuenta que ya se han producido numerosas derrotas ante los ejércitos de Donetsk y Lugansk. Así que “la guerra se ha trasladado al campo de la información, una guerra de declaraciones” en la que la gente debe pensar que siguen luchando, afirmó el experto.

“En todo este tiempo, Kiev ha intentado no implementar los acuerdos de Minsk y hacer cargar con la culpa de su fracaso a Donbass y Rusia”, explicó. Y ahora, según los expertos, esto está volviéndose contra Kiev. “Por eso intenta forzar a Poroshenko a rechazar directamente los acuerdos de Minsk”, explicó Zharijin.

El tercer objetivo: la guerra abierta

Las declaraciones de Turchinov también parecen buscar animar al presidente Poroshenko a comenzar una nueva guerra. Sin embargo, eso podría suponer para el líder ucraniano una repetición de lo ocurrido al expresidente de Georgia Mijail Saakashvili, explicó Oleg Soskin a Vzglyad.

Para el entorno de Poroshenko, esta opción también es beneficiosa. En esos momentos, Poroshenko carece de apoyo político. Como apuntó Soskin, confía en él menos del 2% de la población y, si se produjeran elecciones, recibiría menos del 10% de los votos. La declaración de ley marcial supone la disolución de los partidos, abolición de la libertad de expresión y de reunión.

“Así, de facto, Poroshenko se convierte en un dictador, uno sin responsabilidades”, afirmó Soskin, insistiendo en que eso es lo que buscan tanto Turchinov como Poroshenko, que temen tener que responder por sus crímenes.

Todo para el frente

Después de que Turchinov propusiera dar por finalizada la operación antiterrorista, se ha presentado rápidamente ante el Parlamento una nueva propuesta sobre la movilización: el documento ha sido presentado por el primer ministro Groisman. En otras palabras, se prepara a los ucranianos para una guerra larga y para la posibilidad de acción militar en cualquier región, no solo en Donbass [la militarización de las zonas de Donbass controladas por el Ejército Ucraniano y las demostraciones de fuerza en zonas que se consideran conflictivas en momentos importantes, como el 2 de mayo en Odessa, deja clara la disposición de Ucrania a utilizar la fuerza o a amenazar con hacerlo-Ed]. Insatisfechos con las circunstancias a quienes todavía no se hayan marchado del país aprovechando la ventaja del viaje sin visados a la Unión Europea, se les ofrece huir voluntariamente de la guerra o la movilización. Por supuesto, si se es patriota, se apoya la eliminación de Donbass y la creación de guetos para la población de habla rusa.

Pero los ucranianos se encontrarán con varias sorpresas: de la transformación de ATO en una guerra a gran escala a la legitimación de la movilización, que hasta ahora solo han temido. Claramente, el Gobierno piensa en una acción militar mantenida en el tiempo, si no, nada de ello tendría sentido.

La propuesta supone especificar una movilización abierta (anunciada en los medios) y otra oculta (realizada por las autoridades locales). Inmediatamente aparecen también los colectivos que salen beneficiados: los diputados, líderes de las grandes empresas, guardianes de menores y personas con discapacidad y miembros de familias numerosas. Claramente va a ser popular entre las viudas con varios hijos, ya que no se llamará a la guerra a sus hijos. Tampoco a estudiantes, postgraduados o científicos -siempre que puedan demostrar buenas notas- y familiares de personas desaparecidas durante la operación antiterrorista.

Quienes no puedan servir en la guerra por motivos religiosos dispondrán de una movilización alternativa: por ejemplo, preparando cosas para los héroes. Además, habrá un contrato de movilización, algo que antes no existía. Y los dueños de empresas tendrán que informar a los reclutas de que han sido llamados al servicio militar y suministrarán equipamiento a las unidades militares. En pocas palabras, las propiedades de cualquier planta o empresa pueden ser utilizadas bajo pretexto de la movilización: todo para el frente, todo para la victoria. Por cierto, la obligación de colaborar con el ejército no solo se refiere a las propiedades de las empresas sino también de los ciudadanos. Todo está abierto para las necesidades de los “guerreros necesitados”, como ya hemos visto en Donbass, donde se han robado desde marcos de fotos a pulseras de niños.

Hay que apuntar que la decisión sobre la movilización ha sido aceptada por el comandante en jefe y Poroshenko parece estar preparado para el desarrollo de los hechos: un día antes, apoyó el plan del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de “cerrar” la “operación antiterrorista” y realizar la transición a una nueva etapa de la guerra. Además, el ministro de Defensa admitió que la aprobación de dicha ley en el Parlamento puede entenderse como un paso para prepararse para un posible empeoramiento en el frente.

“Si bien las viejas leyes se pueden aplicar para una guerra clásica, estamos ante una guerra híbrida, así que algo tiene que cambiar. Y todo se dirige a que haya un solo centro de control en el este al que se subordinen tanto la administración civil como la militar en esas áreas del frente”, afirmó Poltorak [al diario ucraniano Vesti].

Según el experto militar Igor Romanenko, la base legal para la movilización es el siguiente paso en el cambio de formato de la operación antiterrorista, a lo que se refirió el presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, Oleksandr Turchinov. “Estamos pasando de ATO a otro formato que incluye diferentes factores, incluyendo la movilización. Por ejemplo, se habían producido problemas a la hora de encontrar a los reclutas para el servicio militar. Porque este plan no se aplicó en el momento de la movilización”.

Parece que Kiev se prepara para una guerra larga, no solo en la RPD y la RPL sino en cualquier región “rebelde”. La institucionalización de la movilización sugiere que el conflicto se alargará en el tiempo, claramente más allá de las elecciones presidenciales en Ucrania, cuando Poroshenko opte a un segundo mandato. Y sin la amenaza de la ley marcial o del reclutamiento para mantener a tono al electorado, es improbable que tenga éxito. Así que Groisman y Turchinov seguirán haciendo el juego con soluciones para cumplir con el deseo de que Poroshenko refuerce su autoridad y extienda sus poderes cuatro años más. En ese caso, sus puestos, su dinero y otros privilegios se mantendrán para ellos y para sus allegados.

Fuente: News Front

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