Filip Churílov

La historia de los 59 misiles de crucero Tomahawk que impactaron contra una base aérea siria plantea un par de preguntas. Las más evidentes son '¿por qué fue un ataque tan limitado?' y '¿qué hará Rusia?'. Quizás el aspecto más peculiar del reciente ataque estadounidense contra Siria sea su baja efectividad.

Se podría pensar que 59 modernos misiles de crucero con ojivas convencionales de hasta 450 kilogramos destrozarían cualquier objetivo hasta que se asemejara a la superficie lunar. Como mínimo, ante un ataque similar, se espera que la instalación militar atacada se rinda y quede totalmente inutilizable.

No es eso lo que se puede verse en los vídeos tomados por los periodistas rusos, los drones del Ministerio de Defensa ruso o las imágenes satelitales publicadas por los medios de EEUU. Hay destrucción, sí, daños, claro, pero el aeródromo es capaz de funcionar, algo que los pilotos sirios confirmaron el día después del ataque.

Al mismo tiempo, eso no quiere decir que los misiles sean 'de baja potencia' o 'imprecisos', al contrario: los hangares fueron atravesados desde el exterior, asimismo, fueron destrozados con precisión varios edificios auxiliares del aeródromo. Por lo que parece evidente que los Tomahawk son perfectamente capaces de dar en el blanco.

Sin duda alguna, la pérdida de seis soldados y nueve civiles —entre ellos cuatro niños—, denunciada por la parte siria, es un hecho lamentable. No obstante, desde el punto de vista de la eficacia militar, el 'error' de la coalición en septiembre de 2016, cuando mató a docenas de soldados e hirió a un centenar, además de destrozar material bélico en la región de Deir Ezzor, fue mucho más sangriento y tuvo un mayor impacto.

En cuanto a los seis aviones destrozados, esta cantidad no es crucial para las fuerzas aéreas sirias, dado que varias fuentes informan que, en realidad, se quedaron en el aeródromo solo las aeronaves que estaban siendo sometidas a reparación, las que no eran capaces de salir del perímetro de la instalación.

En resumidas cuentas, tras 'un ataque masivo de 59 misiles de crucero' contra el aeródromo, este pudo reanudar sus operaciones tras limpiar los escombros al día siguiente. En cuanto a los edificios destruidos, estos pueden ser fácilmente sustituidos por otras edificaciones temporales.

Este resultado nos acerca a la segunda pregunta, la que tiene que ver con las acciones de Rusia en el transcurso de este ataque.

¿Escudo fallido o respeto a las reglas del juego?

En las redes rusas —como en cualquier foro de debate, imagino— el episodio ha sido muy controvertido y ha dividido a la opinión pública. Un bando, llamémosle 'radical', denuncia 'la inutilidad de la defensa antiaérea rusa', la cual dejó pasar a los Tomahawk, a los que 'había que derribar'.

Aunque este punto de vista sea comprensible —en Rusia también hay gente que quisiera que el país se imponga más firmemente contra EEUU, 'como en los viejos tiempos' de la URSS—, este tipo de acusaciones demuestra más bien un pensamiento impulsivo, y no uno calculado.

A la hora de abordar este tema, es importante hablar del marco legal del uso de los sistemas antiaéreos rusos en Siria, ya que esto explica cómo se gestionó el ataque estadounidense y la posterior reacción de Rusia, así como el recorrido que este incidente puede tener en el futuro.

Los sistemas antiaéreos llegaron a Siria masivamente tras el ataque del caza F-16 turco contra el bombardero Su-24 ruso en otoño de 2015. En aquel momento, la situación, valorada bajo la suposición de que los terroristas no poseían aviones, se vio sustituida por una en la que existían amenazas aéreas reales para los militares rusos.

Así, el escenario se transformó y los sistemas rusos pasaron a proteger las instalaciones militares rusas de las amenazas aéreas contra los fuerzas del país en Siria.

La defensa antiaérea siria, si bien está integrada con la rusa, está formada por sistemas propios, a menudo de fabricación soviética. Los militares rusos no reciben órdenes de los comandantes sirios, al igual que ellos tampoco las reciben de los rusos. Los S-300 y S-400 rusos no integran la defensa antiaérea de la República Árabe Siria, son parte de las Fuerzas Aeroespaciales de la Federación rusa.

Este cuadro legal llevó al cese completo de las incursiones turcas, incluso se acordó el Memorándum para la Prevención de Incidentes Aéreos, ya que Rusia tenía una prueba directa de la hostilidad de los turcos hacia su material bélico y por esto, los aviones de Turquía se consideraban blancos posibles —extremo que Turquía entendía—.

Israel, EEUU y los aviones de la coalición antiterrorista, por su parte, en ningún momento amenazaron militarmente a las instalaciones rusas, así que continuaron sus vuelos en los cielos sirios.

Por otra parte, los cielos siempre están vigilados —algo que se evidencia en las referencias realizadas por los representantes rusos a los datos de sus radares cada vez que comentan las incursiones aéreas en Siria, como los ataques israelíes contra Hizbulá o los vuelos de drones de EEUU—. La posibilidad de interceptar una aeronave siempre está presente.

Lo que fundamentalmente pone de relieve esta explicación es que, legalmente, hasta que un avión o un misil de crucero no tome rumbo directo hacia la base naval rusa en Tartus o la base aérea rusa en Latakia, no son blancos legítimos para la defensa antiaérea rusa, y cualquier ataque contra ellos sería una agresión no provocada.

Por lo tanto, si los S-300 y S-400 rusos atacan una aeronave estadounidense o israelí o turca que no tenga como objetivo directo las instalaciones militares rusas en Siria, el ataque será considerado como una agresión rusa contra ese país, con todas las consecuencias que esto implica.

Ahora, sin embargo, los límites de este cuadro legal —que Rusia ha cumplido rigurosamente— se verán extendidos, ya que la Defensa rusa suspendió la vigencia del Memorándum para la Prevención de los Incidentes Aéreos con EEUU, además de cerrar la línea directa con el Pentágono sobre Siria. ¿Qué impacto tienen estas acciones en la posibilidad de interceptar los misiles de crucero?

En mi opinión, con estas medidas, el Ministerio de Defensa ruso ocultará de manera definitiva su material bélico y a sus especialistas de la mirada de EEUU.

En el reciente ataque, EEUU, en cumplimiento del memorándum, avisó a la parte rusa del inminente bombardeo y empleó, además, medidas para "minimizar el riesgo para los rusos". Este aviso, de hecho, buscaba sacar a los militares rusos de la zona y así asegurar legalmente que la defensa antiaérea rusa no sería activada y no interceptarían sus misiles.

Al interceptar o incluso tratar de desviar los Tomahawk con las medidas de guerra radioelectrónica tras el aviso y la evacuación de sus militares, Rusia, efectivamente, hubiera atacado a las aeronaves estadounidenses sin que mediara una provocación previa.

Llegados a este punto, lo más probable es que Rusia avisara a las fuerzas sirias, quienes lograron evacuar y sacar de allí a sus aviones capaces de volar. En este sentido, es posible que los militares que hayan fallecido estuvieran tratando hasta el último momento de salvar la mayor cantidad de equipos militares del inminente ataque.

Pero con el cierre de la línea directa y la suspensión del Memorándum, desaparece toda herramienta de los militares estadounidenses para adivinar si los especialistas rusos están presentes en la zona en la que se encuentra un blanco potencial o no, salvo que se fíen de la información de los servicios de inteligencia, los cuales tiene un margen de error, un error que, en este caso, podría salir muy caro.

De ahora en adelante, si el USS Porter u otro buque estadounidense decide dar en un blanco con sus misiles, siempre tendrá que pensárselo dos veces porque los militares rusos podrían estar en la zona, y los misiles entonces pasarían a ser blancos legítimos para la defensa antiaérea.

En este sentido, de derribarlos, ya no estaríamos hablando de una agresión. Sin embargo, es importante señalar que cualquier enfrentamiento directo entre el material bélico ruso y estadounidenses siempre —repito, siempre— corre el riesgo de escalar en un incidente mucho más peligroso que un conflicto regional en Oriente Próximo.

Basta con imaginar la reacción de los 'halcones' estadounidenses, como el señor John McCain, al conocer que Rusia ha derribado un Tomahawk. Este político será el primero en exigir una 'respuesta' —seguramente lo llamarán así— militar a gran escala.

Esto, los comandantes estadounidenses —'halcones' o no— lo deberán de tener en cuenta cada vez que su presidente contemple lanzar un ataque de demostración, justificado en un 'ataque químico' que nadie vio, nadie investigó y nadie considera que sea 'lógico' que lo haya realizado precisamente la parte que va ganando terreno a sus oponentes con la ayuda de sus dos aliados en la región.

Un ejemplo 'contagioso'

Esperamos que otros países de la zona, socios de EEUU, no consideren esto como un permiso para realizar ataques parecidos, como Arabia Saudí y Turquía, que podrían seguir el ejemplo de su 'socio mayor' y tomar decisiones unilaterales en lo que respecta a los misiles de crucero.

También esperamos que más naciones, como la valiente Bolivia, cuestionen la increíblemente hipócrita posición de los países occidentales, que en el transcurso de tres días señalaron al culpable, le juzgaron y le aplicaron la sentencia basándose solo en las afirmaciones de los extremistas radicales, conocidos por sus mentiras y su cada vez más precaria situación, sin que el primer investigador de la ONU siquiera se hubiera enterado del asunto.

Finalmente, esperamos que todos los gritos de '¡Rusia debería atacar a EEUU!' nunca sean escuchados en las altas esferas del poder, porque, aunque el planeta no va bien, es todavía temprano para ceder el turno a mutantes radioactivos que busquen construir una mejor civilización de las cenizas de la nuestra.

SITREP: Comentario sobre el ataque estadounidense contra Siria

Una actualización importante basada en fuentes rusas, incluyendo imágenes de video y los informes de un periodista ruso en el terreno, Evgenii Poddubnyi, ha puesto de manifiesto que el ataque estadounidense fue en gran medida simbólico.

A los rusos se les dio una advertencia que, por supuesto, pasó a los sirios. Los estadounidenses deben haber supuesto que esto sucedería.

La base aérea de Siria fue ligeramente dañada: algunos aviones fueron dañados o destruidos, pero muchos de ellos estaban en reparaciones y no podían volar. Los tanques de almacenamiento de combustible fueron destruidos. Un número de bunkers de aviones fueron dañados o destruidos. Algunos cuarteles también fueron destruidos.

Hubo 6 o 7 bajas, que es muy poco.

Crucialmente, las pistas no sufrieron.

Ahora aquí está la cosa realmente intrigante: parece que sólo 23 de un total de 59 misiles de crucero de EE.UU. alcanzaron la base. El resto está “desaparecido”. Esto podría ser debido a todo tipo de razones, incluyendo las defensas aéreas de Siria y Rusia o la guerra electrónica rusa. Tiendo a creer que este último es la causa. Pero entonces, esto plantea otra pregunta: ¿por qué los rusos dejaron pasar 23 de los misiles de crucero? Posiblemente para apaciguar Trump y no obligarlo a volver a golpear. Otra posibilidad, para asegurarse de que las consecuencias políticas de este ataque estúpido e imprudente todavía vuelvan a lastimar a los Estados Unidos (si hubieran destruido todos los misiles de crucero esto no sucedería).

Así quedó un pueblo sirio tras el bombardeo estadounidense con

Los habitantes de un pueblo situado en las cercanías de la base aérea Shayrat, en la provincia siria de Homs, han compartido con el equipo de la agencia de noticias Ruptly la terrible experiencia que vivieron durante el ataque estadounidense con misiles de crucero Tomahawk.

Ganea al-Ahmed, esposa del teniente mayor Firas Hammoud quién murió en el ataque, revela que ordenaron a su marido que volviera a la base poco antes de la tragedia. "Cuando trajeron el ataúd, no podía dejar de llorar", relata desconsolada. "Es horrible... Una madre que cría a un hijo… de repente, Estados Unidos… lanza un ataque contra una base aérea, y personas inocentes, sin importar quien sea, un general o el teniente mayor Firas... ellos atacaron para matarnos a todos. ¡Y lo llaman lucha contra el terrorismo!", se lamenta.

Al día siguiente los aviones volvieran a despegar de la base aérea de Shayrat, y siguieran con su trabajo

Muchas personas se vieron obligadas a huir de la zona de madrugada, según Ganea. "Esa noche, el pueblo de Shayrat huyó de sus casas y se fue muy lejos porque tenía miedo de que sus casas fueran atacadas. Solo tomaron ropa para sus hijos", revela. "Me alegro de que al día siguiente los aviones volvieran a despegar de la base aérea de Shayrat, y siguieran con su trabajo", agrega la viuda.

Otro habitante del pueblo, Assad Al-Khodr, cuenta que los misiles estadounidenses cayeron a solo 40 metros de su casa. Según se puede observar en el video, los Tomahawk dejaron cráteres y destrozaron el tendido eléctrico, provocando cortes de energía. "Estábamos aterrorizados", recuerda. Otro vecino describió así el ataque: "Esta agresión desvergonzada… provocó pánico entre los niños y los civiles, y causó unos daños inmensos en nuestro pueblo y en los de alrededor". Según su testimonio, el bombardeo destrozó ventanas y rompió las fachadas de algunos edificios: "Uno de los misiles cayó entre las casas en nuestro pueblo", denuncia.

ÚLTIMA HORA: Defensa antiaérea siria derribó 34 de los 59 Tomahawk que atacaron la base de Shairat

Desde el disparo de los 59 misiles Tomahawk contra un aeródromo en Homs, una cuestión ha estado flotando en el aire. Si sólo 23 misiles de crucero alcanzaron la base ¿qué ocurrió con los otros 36 misiles Tomahawk que no alcanzaron sus blancos?

La respuesta vino recogida en un vídeo difundido por Al Alam que muestra que la defensa antiaérea siria interceptó y destruyó a 34 de los misiles antes de que alcanzaran la base aérea de Shairat. Se desconoce lo ocurrido con los otros dos.

La información subraya que un decreto de la Presidencia siria para la interceptación y destrucción en vuelo de los misiles norteamericanos fue aprobado un minuto después de que el ataque comenzara. Otros analistas subrayaron el papel de los radares rusos que entraron en acción inmediatamente después del ataque del primer misil. Así, algunos no están seguros de si los misiles fueron derribados por los S-300 sirios o por los S-400 rusos desplegados en Siria.

El vídeo publicado por las fuentes militares sirias prueba una cosa: si Siria y su aliado ruso evitaron publicar estos hechos en las horas que siguieron a los ataques de EEUU fue para evitar una escalada. Sin embargo, dada la campaña intensa de amenazas contra Siria y Rusia no existía ya ninguna razón para no desvelar “las debilidades de los misiles norteamericanos y la potencia de la defensa antiaérea siria”, que los rusos acaban de anunciar que será reforzada.

Los analistas afirman que Rusia, cuyos navíos de guerra acaban de regresar al Mediterráneo, ha dado muestras de contención para evitar una “guerra balística que podría haber desembocado en un conflicto nuclear”.

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