Iba a ser un vuelo discreto y sin complicaciones. Cuatro ciudadanos alemanes: un hombre y tres mujeres tomaron un vuelo en Jerez con la intención de volar a Colonia.

La aeronave, una Cessna 551 Citation II, despegó casi a las 15:00 de la pista 20 de la que, hasta 1993, fue la antigua base aérea de La Parra. Casi cinco horas después y tras un largo viaje en el que la Citation no se comunicó con varios centros de control de la ruta a los que debería haber informado de su situación, el avión acabó estrellándose en aguas del Báltico, frente a las costas de Letonia.

Aviones de combate españoles de la base de Torrejón, cazas franceses, Eurofighter alemanes y un F-16 danés escoltaban al Cessna de la familia Griesemann. Ahora se sabe que el piloto de ese vuelo era Peter Griesemann.

Los hechos

El pasado 4 de septiembre un avión privado procedente del aeropuerto de Jerez y con destino Colonia (Alemania) se estrellaba en el Mar Báltico. La nave sufrió problemas de presurización y fue escoltado por cazas de la OTAN, alemanes y daneses, sin resultado alguno. En el jet viajaba Karl P. Griesemann, un empresario alemán dueño de Quick Air, junto a su familia. Cuatro días después de conocer la fatal noticia se hallaron los restos en medio del mar.

Según publicó el periódico alemán Bild, los restos encontrados eran del avión estrellado, un Cessna 551 con numero de vuelo OE-FGR y registrado en Austria.

Según varios medios de comunicación, solo había un piloto: Karl P. Griesemann. Sin embargo, expertos en aviación han afirmado que para un jet de este tipo se necesita un Certificado de Operador Aéreo que implica la presencia, al menos, dos pilotos a bordo.

En el momento del accidente el avión voló cerca de 3.500 kilómetros sin radio alguna. Tras conocerse la noticia del accidente, ‘Flightradar’, un rastreador de vuelo, apunta que el avión llegó a dar hasta dos vueltas en París y Colonia antes de estrellarse. Poco después, perdió velocidad hasta su desaparición en medio del mar. Se estima que cayó a 8.000 pies por minuto.

Tras cruzar España y Francia sin atender la radio, salieron cazas militares y puede que el procedimiento que se sigue ante estas situaciones sea abatir sobre el mar, y que este sea el motivo del descenso tan acusado al caer”, explican expertos en aviación que no niegan la posibilidad de que haya sido abatido en vuelo.

 

Trayectoria del vuelo

Aviones de la OTAN escoltaron al avión hasta que llegó a Francia. En ese momento, dos cazas franceses siguieron con la escolta, pero sin éxito alguno en su intento de comunicarse con la nave. Los pilotos militares explicaron que no vieron a nadie en cabina, lo que puede significar que estuvieran inconscientes o incluso ya fallecidos. Como el aterrizaje estaba previsto en Colonia, cazas alemanes y daneses acudieron a la escolta del avión y reafirmaron que no vieron a nadie en cabina tampoco.

Una vez llegados al Mar Báltico, perdió altura a una gran velocidad y se estrelló enfrente de las costas de Letonia, según explican páginas web de navegación aérea, donde se puede seguir la trayectoria del avión desde su despegue hasta la caída en el mar.

Las fuerzas aéreas alemanas, sobre las 20:00 horas, comunicaron de manera oficial lo siguiente: “Lamentablemente, tenemos que confirmar que a primera hora de la tarde una avioneta procedente de España atravesó el espacio aéreo alemán y se estrelló en el Mar Báltico frente a Letonia".

El servicio de control de tráfico aéreo de España, ENAIRE, dijo que perdió contacto con la aeronave en el espacio aéreo sobre Toledo a las 14:55 hora local (12:55 GMT), una hora después de que despegara. Alertó a los controladores en Francia y se enviaron dos aviones de combate para monitorear el avión.

El aeroplano había despegado del aeropuerto de Jerez de la Frontera a las 14.55 horas, sin que constase su destino, según la web de seguimiento de vuelos FlightRadar24.

Más adelante, a las 19.37 horas, la web de rastreo señaló que perdía velocidad y altitud.

 

El avión empezó a perder altura desde una altitud de casi 11.000 metros. En ese momento salió un helicóptero sueco desde Visby.

El aparato se encontraba a mitad de camino entre Gotland y Finlandia a una altitud aproximada de 10.000 metros.

A partir de ahí el avión parecía estar perdiendo altitud rápidamente.

El avión giró hacia tierra y se acercaba a la ciudad de Ventspils en Letonia. Seguía perdiendo mucha altura.

En unos minutos, el avión había perdido aproximadamente 5.000 metros de altitud. A  una altitud de 5.000 metros giró sobre sí mismo hasta estrellarse en el mar en las afueras de la ciudad de Ventspils en Letonia.

 

«Hemos tenido constancia de que la nave se ha estrellado (en el mar) al noroeste de la ciudad de Ventspils, en Letonia», aseguró un portavoz del servicio de rescate sueco. «Ha desaparecido del radar», añadió seguidamente.

Aviones de varios países y un ferry de pasajeros se dirigieron al lugar del accidente el domingo por la noche para ayudar en la operación de rescate.

Un naufragio, una zona concentrada de desechos y una mancha similar al petróleo fueron detectadas cerca del lugar del accidente, dijo el jefe de búsqueda y rescate de Letonia, Peteris Subbota, a la televisión letona, y agregó que no se habían encontrado pasajeros.

Karl Peter Griesemann era propietario de la empresa Quick Air. Desde hacía muchos años, el magnate poseía un chalé en la costa de Cádiz, cerca de Zahara de los Atunes (Tarifa), donde veraneaba con su familia.

El empresario y su familia tenían desde los años 80 un chalé en Atlanterra, una zona de la costa de Cádiz colindante con Zahara de los Atunes y que forma parte del término municipal de Tarifa, salpicada de viviendas de lujo y en la que abundan los vecinos alemanes, hasta el punto de que su playa es conocida como "la de los alemanes", según fuentes del municipio. La familia solía disfrutar de esta vivienda "al menos tres o cuatro veces al año", según las mismas fuentes.

Según fuentes del municipio de Cádiz, la familia solía disfrutar de la costa tres o cuatro veces al año. Habitualmente hacía un viaje en avión desde el aeropuerto de Jerez hasta el aeropuerto de Colonia en un jet privado.

Su empresa aeronáutica, fundada en 1992 y especializada en vuelos privados, Quick Air, tiene sede en Colonia, Alemania y cuenta con 11 aviones ambulancia, que se utilizan como unidades de cuidados intensivos voladoras. Karl era el propietario de esta empresa de aerotaxis y aviones medicalizados y sabía pilotar.

Aparte de ser un empresario conocido en su país, Karl también era habitual en el carnaval de Colonia, una fiesta popular y de interés en Alemania.

En el avión también iban su mujer, Julianne, de 68 años, su hija Lisa, de 26, y el novio de esta, de 27 años. Junto a la familia, también viajaban las mascotas, dos perros.

Las incógnitas: ¿Cómo y por qué murió el director de la empresa que presta servicios a Nord Stream?

En la noche del 4 de septiembre, la agencia de noticias sueca TT informó sobre el accidente de un avión privado en aguas del Báltico entre el puerto de Ventspils en Letonia y la isla sueca de Gotland. Más tarde resultó que se estrelló un avión privado Cessna-551, en el que volaba el empresario alemán Peter Griesemann con su familia. Según informes de prensa, la Cessna despegó de la ciudad de Jerez, en el sur de España, a las 12:56 horas, pero el piloto no indicó un destino específico. El avión giró dos veces, en París y Colonia, pero luego se dirigió al Báltico.

Las razones de su colapso son un misterio desde hace un mes. Debido a que dejó de comunicarse, el avión fue supuestamente considerado sospechoso y fue escoltado a su vez por cazas de la OTAN: españoles, franceses, alemanes y suecos. Hay una versión de que el accidente ocurrió debido a la despresurización de la cabina, por lo que Grisemann, quien volaba el avión, podría perder el conocimiento.

Sobre la Península Ibérica, el piloto informó de problemas con el sistema de aire acondicionado. Los pilotos de combate que acompañaban al tablero vieron la cabina vacía del avión. Pero en caso de despresurización, el piloto descendería inmediatamente. Sin embargo, antes de la caída, Cessna estaba a una altitud de 10 kilómetros.

Otra versión es que el avión se quedó sin combustible. La autonomía práctica de vuelo sin repostar es de 3701 km. Aproximadamente esta distancia voló el avión antes de caer en las aguas del Báltico. ¿Podría una persona tan experimentada como Grisemann no tener en cuenta el rango de vuelo? Difícilmente…

Los cazas de la OTAN fueron los últimos en hacer contacto con el objeto "con rumbo inestable" procedente de la base aérea de Ämari en Estonia. También intentaron hacer contacto visual con el piloto. Y la guardia costera sueca fue la primera en comenzar a buscar en el área donde se estrelló el avión. Sin embargo, las profundidades en el área de caída son bastante significativas para el Báltico, de 60 a 100 metros. Por lo tanto, el avión no se recuperará rápidamente, lo que significa que las razones de su muerte no se conocerán pronto.

El conocido periodista alemán Alexander Sosnovsky presentó su versión del misterioso accidente aéreo. Hablando en el canal de televisión Russia 1 en la noche del 4 de octubre, destacó que Griesemann era el director y propietario de la empresa más grande GRIESEMANN GROUP , que se dedicaba al servicio del gasoducto Nord Stream. Al mismo tiempo, Sosnovsky llamó la atención sobre el hecho de que la ruta de vuelo del avión Grisemann coincidía exactamente con la línea del gasoducto.

"Lo tengo " , dijo Sosnovsky,- existen serias dudas de que Grisemann haya muerto debido a un mal funcionamiento de la aeronave. El sabotaje en el gasoducto es un gran trabajo técnico que difícilmente habría pasado desapercibido para los servicios técnicos de la empresa. ¿Y si algunos empleados participaran en la preparación del sabotaje? Supongamos que Grisemann, como dueño de la firma, estuvo involucrado en la preparación, o notó algo que despertó su particular interés. Probablemente, su vuelo no fue solo una salida casual con su familia. ¿Por qué su ruta pasó exactamente sobre el lugar de las explosiones y por qué cortó toda comunicación con tierra? ¿Es porque quería ver algo sin ser controlado desde tierra? Pero luego se convirtió instantáneamente en un testigo peligroso. Después de todo, el avión Grisemann, partiendo de Alemania, estuvo acompañado por cazas militares que, según la versión oficial, fueron observados. ¿Observó o no permitió que extraños subieran al avión? ¿Estaba su muerte relacionada de alguna manera con el sabotaje en Nord Stream? No lo sé, pero creo que todas las coincidencias no son casuales”, dijo Sosnovsky.

En cualquier caso, hay demasiadas extrañas coincidencias en la misteriosa historia con la muerte del avión del empresario alemán.

Como saben, el 26 de septiembre se notó una fuga en los gasoductos y el 4 de septiembre se estrelló el avión de Grisemann. ¿Cuál puede ser entonces la conexión entre estos eventos? Sin embargo, socavar dicho oleoducto es una operación compleja, difícil y prolongada. Sus tuberías, colocadas en el fondo, están protegidas de manera confiable, están colocadas en un marco de hormigón grueso, y la organización del sabotaje para volar el gasoducto debería haber tomado varios días, o incluso semanas.

Como dijo el profesor de economía de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs, en Bloomberg TV el 4 de octubre, Estados Unidos y Polonia podrían estar involucrados en la emergencia de los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 con un alto grado de probabilidad. En Gdansk (Polonia) se localizan helicópteros militares estadounidenses, que acaban de sobrevolar esta zona.

 

El 30 de septiembre, Douglas McGregor, exasesor del jefe del Pentágono, sugirió que Estados Unidos o Gran Bretaña estaban detrás del sabotaje del Nord Stream, y calificó las acusaciones contra Moscú de "absurdas".

Y uno de los “halcones” más famosos de Washington en el Partido Demócrata de EE. UU., Michael Rubin, en un artículo en The National Interest declaró sin rodeos que los estadounidenses socavaron el Nord Stream por orden del presidente Joe Biden. Rubin exigió que Estados Unidos también atacara el oleoducto Turkish Stream.

Análisis: El empresario que murió junto a su familia en el accidente aéreo era el presidente del grupo Griesemann, vinculada al gas y al petróleo

Beatriz Talegón

Karl- Peter Griesemann era el propietario de la empresa de aerotaxis y aviones medicalizados y pilotaba el avión que se estrelló en el Mar Báltico a principios del mes de septiembre. Esta es la información que conocimos en todo momento de este alemán que solía pasar largas temporadas en Zahara de los Atunes.

Junto a él viajaba su esposa, su hija y la pareja de esta. Los cuatro fallecieron en el accidente.

Sin embargo, este fin de semana se ha dado a conocer un dato que, por el hecho de no haberse dado a conocer hasta ahora, ha llamado la atención: el empresario era el presidente del grupo alemán Griesemann.

La compañía se dedica a la construcción, diseño y mantenimiento de grandes infraestructuras de procesos y energía, un ámbito donde llevan más de 45 años «brindando soluciones individuales, flexibles en las áreas de construcción de plantas, ingeniería, tecnología de plantas y protección, con servicios multidisciplinares que cubren todo el ciclo de vida de las plantas industriales».

En 1975, Peter Griesemann sentó las bases del actual Grupo Griesemann, primero fundando la empresa Consulting Engineers (centrada en la planificación de sistemas mecánicos) y luego ampliando el área comercial mediante la adquisición e integración de otras empresas. Hoy, el director gerente del Grupo Griesemann es su hijo mayor, Björn Griesemann.

En su página web puede leerse el mensaje de condolencia por el fallecimiento «del fundador de nuestra empresa y de los directores generales Peter Griesemann, Juliane Griesemann, Lisa Griesemann y Paul Föllmer.» «Debido al incomprensible y trágico accidente aéreo del 4 de septiembre, las autoridades ya no asumen que los ocupantes serán encontrados con vida», señala el escrito.

El avión fue escoltado por aviones de la OTAN antes de estrellarse

Cuando se produjo el accidente llamó la atención la información que se dio a conocer al respecto: varios aviones, de distintos Estados, siguieron a la aeronave hasta que se estrelló en aguas del Mar Báltico.

La información señalaba que «aviones de combate españoles de la base de Torrejón, cazas franceses, Eurofighters alemanes y un F-16 danés escoltaron al Cessna de la familia Griesemann desde que reportó problemas de presurización». El diario de Jerez explicaba entonces que estas operaciones se encuentran dentro del protocolo de la OTAN, que establece el envío de aviones militares cuando hay un avión en problemas, las rutas de los vuelos civiles se cambian sin avisar o cuando hay aviones que sobrevuelan el espacio conjunto sin permiso, por ejemplo. A estas maniobras se las llama scramble, según informa El Mundo.

Llama la atención que en todo momento se hizo referencia a este empresario por sus aerolíneas, pero no por ser el presidente del grupo que trabaja en la creación y mantenimiento, entre otras, de plantas de gas y petróleo.

 

En Cxtx señalaban que esta compañía se encargaba del mantenimiento de los gasoductos Nord Stream 1 y 2. (Fuente: Diario 16)

 

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