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Gracias al trabajo impagable de El Confidencial (lo que es, hay que reconocerlo), sabemos que Carles Puigdemont ha mantenido una relación más estrecha con el magnate ruso nacido en Odessa (Ucrania) VyacheslavAminov de lo que el entorno separatista quiere reconocer.

El 27 de noviembre de 2015 comieron juntos en Girona, siete meses después de que el empresario comprase una mansión en la localidad gerundense de Pals por algo más de siete millones de euros. En ese momento, Puigdemont se encontraba viviendo sus últimos meses como alcalde de Girona sin sospechar que el pulso entre la CUP y Artur Mas le acabaría catapultando a la presidencia de la Generalitat algunas semanas más tarde.

El encuentro fue reconocido por el Ayuntamiento de Girona, al revisar la agenda del entonces alcalde. En el mismo también estuvo presente el rabino Daniel Libersohn, un representante de la rama liberal del judaísmo de gran prestigio en su comunidad. De hecho, el Ayuntamiento de Girona explica que el encuentro estaba planteado inicialmente con Libersohn, pero que Aminov se sumó con posterioridad.

La comida del 27 de noviembre de 2015 tuvo lugar en el restaurante Draps de Girona. Cuando era alcalde, Puigdemont acostumbraba utilizar el piso superior de este restaurante como un reservado. La coincidencia con el rabino no es casual. Aminov es judío practicante y ha financiado el Centro de Estudios Judíos del Call de Girona, situado en el número 29 de la calle Força, que opera como librería y tienda de objetos típicos de esta comunidad, según explican fuentes de la comunidad judía.

El encuentro entre Aminov y Puigdemont no tendría más relevancia si no fuera por la voluntad de ocultarlo por parte de la Generalitat cuándo este la presidía. La misma falta de transparencia demostrada por JxCAT y el entorno del político independentista en Bruselas. Consultados por El Confidencial sus representantes de prensa, ninguno ha querido ofrecer información alguna al respecto.

Seis meses después de aquella comida, el 11 de junio de 2016, se forzó la agenda de Puigdemont, ya como presidente de la Generalitat, para acudir a un encuentro de rabinos en Girona en el que también estaba Aminov. Entonces, la Generalitat volvió a silenciar la presencia del oligarca judío de origen ruso en el acto.

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Aminov y su hermano Vadim son socios y consejeros de la empresa de transporte ferroviario de mercancías NefteTrans Service.

Como decimos, el hermano de Aminov, Vadim, también aparece en los Papeles de Panamá en relación con una red de empresas extraterritoriales. Los hermanos tienen conjuntamente acciones en otra empresa, EgnerEnterprises SA, administrada por abogados en Lausana.

En 2014, la Forbes rusa calculó sus fortunas en 750 millones de dólares y 700 millones de dólares respectivamente.

VyacheslavAminov fue aupado a presidir la Federación Internacional de Pentatlón Moderno cuando el presidente ruso Vladimir Putin empezó su lucha contra el dopaje. El caso de este tipo de oligarcas y sus turbios negocios no es único. También es conocida la compra de los derechos del ajedrez mundial  que se vendieron a otro multimillonario judío de orígen ruso y dueño de una agencia de modelos, David Kaplan, quien registró la compañía a nombre de su sobrino residente en Israel.

Aminov lleva un estilo de vida oligárquico típico. Posee un piso de lujo en Moscú, una casa en Cannes, además de la finca de Gerona. Sus dos hijas, Masha y Liza viajan frecuentemente a Londres.

Aminov se ha visto implicado en diversos escándalos, desde casos de sobornos en Rusia en la época de Boris Yeltsin, hasta las revelaciones sobre sus sociedades en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes Británicas, utilizadas para controlar una cuenta bancaria en Mónaco. La creación de estas sociedades opacas, desvelada gracias a los papeles de Panamá, tuvo lugar solo un mes antes de la adquisición de la casa y la finca de 22 hectáreas en Pals.

Discreción en España

Pese a pasar allí largas temporadas, Aminov ha mantenido un perfil muy discreto en Cataluña. El conocido bufete jurídico Cuatrecasas, cercano a los sectores independentistas, le representa legalmente en sus asuntos en España, Tmbiéndecinó responder a las preguntas de El Confidencial sobre la actividad empresarial de Aminov en nuestro país y respecto a la naturaleza de su relación con Puigdemont.

Su presencia en Cataluña es habitual, siempre vinculado a actividades de la comunidad judía, que en Girona supone algo más de 250 miembros. Tras encontrarse con Puigdemont el 11 de junio de 2016, Aminov seguía en Girona 10 días después y participó en un acto de inauguración del Centro de Estudios Judíos, que en buena parte ha financiado el propio Aminov pero cuyo impulso principal corrió a cuenta de la JabadLubavitch, una Fundación Privada, de la que forma parte el rabino Libersohn.

Libersohn lleva tiempo intentando abrir una sinagoga en la ciudad de Girona, pero no consta que fuese este uno de los puntos tratados en la reunión con Puigdemont y Aminov.

Como se ha señalado más arriba, Aminov es fundador y miembro del consejo de la operadora ferroviaria rusa NefteTransService, una empresa que en 2013 se valoraba en 2.000 millones de dólares especializada en transporte de mercancías. La trayectoria de Aminov ha estado salpicada por diversas polémicas ya que también apareció en los Papeles de Panamá, según informó TheGuardian. En 2002 fue detenido por intentar sobornar al director del Servicio Federal de Seguridad, NikolayPatrushev. Hasta entonces Aminov había construido su carrera empresarial a la sombra del también oligarca judío de origen ruso Boris Berezovsky en la década de 1990, Aminovtambién estaba cerca del jefe de gabinete de Boris Yeltsin, Alexander Voloshin. Igualmente conoció a Alexander Litvinenko, el oficial traidor del FSB ruso que murió en 2006 por contaminación radioactiva.

Tras su detención decidió acercarse al nuevo poder de Vladimir Putin, consiguiendo que se le encargara la limpieza del deporte ruso tras el gran escándalo de dopaje en ese país que salpicó a múltiples atletas. Por ello ocupa el cargo de presidente de la Federación Internacional de Pentatlón Moderno.

Las fotos en que aparece Puigdemont con Aminov pertenecen a un encuentro de Rabinos en Girona, que sí se recogió en la agenda oficial de la Generalitat de ese día, pero donde no se hacía mención alguna a VyacheslavAminov. Sin embargo, el encuentro con Aminov debió tener alguna trascendencia especial, ya que en la lista de regalos oficiales recibidos por el presidente de la Generalitat, aparece “una taza de té por el presidente de la Federación de Pentatlón Moderno”, o lo que es lo mismo del propio VyacheslavAminov.

Revelación extraña

Lo más raro es que el encuentro ha sido desvelado por el periodista Borja Vilallonga en un artículo de opinión publicado el pasado 28 de diciembre en Naciodigital.com, un medio digital independentista de referencia en Cataluña. Borja Vilallonga fue director de la revista El Temps entre marzo del 2017 y julio de ese año, cuando salió de la publicación en un relevo que resultó polémico en el mundo cultural catalán pero también poco claro. El Temps es propiedad de Eliseo Climent, un editor valenciano histórico en la militancia del independentismo.

Lo único claro es que la Generalitat ocultó el encuentro como se ha puesto de manifiesto en redes sociales. La propia Ley de Transparencia catalana obliga a informar de reuniones del presidente catalán con grupos de interés. No se hizo así con el caso de Aminov.

Islas Vírgenes, Mónaco y finca en Girona

Los representantes del autodenominado “Governlegítim” han evitado explicar por qué se encubrió el encuentro con Aminov, que tuvo lugar en la ciudad de Girona. El empresario adquirió la finca en abril de 2015, momento en el que su precio de venta rondaba los 10 millones de euros. Aminov la compró a la sociedad Ribera de Malagón, propiedad del antiguo presidente de Burberrys en España, Eugenio Mora Olivella, considerado uno de los grandes defraudadores españoles al fisco. La operación aparece fechada el 16 de abril de 2015.

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Documento publicado por El Confidencial que certifica la creación de la sociedad de Aminov. (EC)

Tan solo un mes antes, el 4 de marzo de ese mismo año, VyacheslavAminov registró la sociedad Tabera Global Ltd en las Islas Vírgenes Británicas, un paraíso fiscal, tal y como consta en la documentación de los papeles de Panamá. La sociedad se utilizaba para controlar una cuenta bancaria en Mónaco, territorio conocido por el secretismo que garantiza a los clientes de sus bancos.

Los datos registrales de la finca indican que el magnate es su único propietario. Está situada en un bosque de pinares que ocupa una extensión total de más de 22 hectáreas. El complejo incluye una residencia principal con planta baja, semisótano y piso superior que suma 1.200 m2; un edificio anexo (conectado con la casa principal por medio de un porche), con dos plantas, almacén, vivienda de los guardias de seguridad y zona de estar y juegos de otros 807 m2, y un garaje con capacidad para siete vehículos, que suma otros 208 m2. Además, cuenta con una piscina de piedra volcánica de 27 m2 en un área dedicada a esta zona de ocio que ocupa 378 m2.

En clave catalana, en el momento de la compra Cataluña vivía tras la crisis del 9-N, Artur Mas era presidente de la Generalitat y ya había anunciado que convocaría elecciones el 27 de septiembre de ese año, los comicios que le costarían el cargo y que llevarían al Palau al entonces alcalde de Girona, Carles Puigdemont.

Fuentes del sector inmobiliario de la Costa Brava explican que Aminov se encuentra muy cómodo en Girona, si bien solo reside allí de manera temporal, recibe visitas de su hermano Vadim y no explota de manera alguna la finca, en la que solo busca discreción y privacidad. La finca propiedad de Aminov se denomina Mas Cassà. Fue segregada por Eugeni Mora tras sus problemas con Hacienda. Una parte fue repartida entre sus hijos y la que correspondía a los 'massovers', los cuidadores del terreno, se puso a la venta, tras lo que pasó a manos del magnate.

Fuentes cercanas a la Administración local de la Costa Brava explican que el poder de la zona siempre ha mantenido importantes complicidades con los propietarios de los terrenos. Así, en una reciente tala masiva de árboles que declaró el Ayuntamiento de Pals, la finca de Aminov quedó al margen de esta medida, lo que fue entendido por otros propietarios del municipio como un favoritismo que no venía al caso. Aminov compró sus terrenos cuando era alcaldesa de Pals SílviaMonar(ERC), quien mantenía una buena relación con el propio Puigdemont.

Los republicanos gobernaban la localidad por un acuerdo con el PDeCAT a través de una coalición denominada Junts per Pals. Por ese acuerdo, en el segundo tramo de la legislatura Monar cedió la alcaldía a Sergi Brull (PDeCAT), quien precisamente como antiguo regidor de Medio Ambiente de Pals era quien había tomado las controvertidas decisiones sobre la tala de árboles. Cierra el círculo del poder local la regidora de urbanismo Maite Servià(PDeCAT), hija del constructor local Pere Servià. Pere Servià en 2002 vendió su constructora, Servià Cantó, al gigante de la construcción FCC.

Otro oligarca judío, también de origen ucraniano, iba a ser el financiador de la independencia

Otra publicación, en este caso la catalana Triangle, puso luz a otra las maniobras de los oligarcas judíos en el proceso independentista, en este caso por medio del banco ucraniano Privat Bank que quería quedarse con Caixa de Catalunya de acuerdo con los secesionistas

Durante el segundo gobierno de Artur Mas, en 2013, desde los entornos de Convergència (CDC) y de ERC se puso en marcha una ambiciosa operación financiera para conseguir el control de la antigua Caixa de Catalunya (Catalunya Banc), que había sido intervenida dos años antes por el FROB. Según averiguó EL TRIANGLE de fuentes que participaron directamente en esta operación, el objetivo era disponer de un instrumento potente que ayudara a sufragar las necesidades económicas del proceso soberanista que había puesto en marcha Artur Mas.

Caixa de Cataluña (Catalunya Banc) había requerido, desde su nacionalización en 2011, una inyección de 12.600 millones de euros de dinero público para sanear sus catastróficas finanzas, muy deterioradas por la gran exposición crediticia de la entidad al sector inmobiliario. Una vez se restableció el equilibrio contable, el FROB abrió una subasta para proceder a la privatización de esta emblemática caja catalana, fundada en 1926.

Es en la perspectiva de este proceso de privatización cuando, desde CDC y ERC, se movilizan contactos para construir una opción financiera que sintonizara con la causa independentista y que pudiera hacer una oferta solvente para quedarse Caixa de Cataluña (Catalunya Banc). El hilo conductor de esta operación es la conexión judía, tradicionalmente ligada -desde los tiempos de la Banca Catalana de Jordi Pujol- a los segmentos conservadores del movimiento nacionalista catalán. A partir de gestiones efectuadas desde Barcelona, se llegó al magnate ucraniano Igor Kolomoisky, una de las grandes fortunas de esta antigua república soviética, que era el principal accionista delPrivat Bank de aquel país. Además, Igor Kolomoisky es el presidente de la Comunidad Judía Unida de Ucrania y de la Unión Judía Europea.

En las conversaciones para formalizar una oferta de compra de Caixa de Cataluña (Catalunya Banc) también participó el multimillonario judío, ViacheslavAminov, del que ya hemos hablado más arriba.

El proyecto del Privat Bank para comprar la entidad financiera catalana no era altruista. Al contrario. Contaba con generar, a corto plazo, unas importantes plusvalías con la venta del patrimonio inmobiliario que todavía quedaba en manos de la antigua Caixa de Catalunya y de las dos cajas (Tarragona y Manresa) que absorbió en 2010. Una parte de los beneficios obtenidos con este pelotazo se habrían destinado a financiar y a fortalecer las actividades del movimiento independentista catalán.

En las múltiples reuniones que se celebraron para perfilar esta oferta se auguraba que las movilizaciones secesionistas conseguirían, finalmente, arrancar de Madrid un estatus fiscal especial para Cataluña. En este escenario de futuro, los cerebros judíos de la operación preveían la creación en este lugar del sur de Europa de un hub financiero con características parecidas a las de un paraíso fiscal, aunque integrado en la UE.

Pero esta operación se fue al traste cuando estalló el Euromaidan en Ucrania y la guerra con las regiones del este del país, donde tenía su sede el Privat Bank. El banco de Igor Kolomoisky sufrió los efectos de este conflicto bélico y en 2016 acabó siendo nacionalizado por las autoridades de Kiev para evitar su quiebra.

La subasta para la privatización de Caixa de Cataluña (Catalunya Banc) se la adjudicó, el mes de julio de 2014, el BBVA, que presentó una oferta máxima de 1.187 millones de euros para quedársela. Las dos otras ofertas presentadas fueron las del Banco Santander y Caixabank

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