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La gran broma del mes de enero fue plantear que, si se convocaran elecciones, Sánchez las ganaría. Que ese y todos, absolutamente todos los sondeos anteriores realizados sobre intención de voto, resultan manipulados por el chef del CIS, es algo que no vale la pena ni mentar. Que el CIS es uno de esos organismos procedentes del franquismo (se creó en 1963) que deberían hoy ser “controlados” y seguidos por comisiones de sociólogos y juristas, es casi obligado porque se trata de una institución oficial adscrita al Ministerio de la Presidencia. Si en otras oficinas la corrupción se basa en comisiones a repartir, en el CIS la corrupción consiste simplemente en pasar por cocina los datos obtenidos y reelaborarlos para que beneficien al inquilino de turno en Moncloa.

No hacen falta cifras oficiales para saber que estamos viviendo uno de esos momentos de recrudecimiento de la delincuencia en las calles: es evidente para el que tenga ojos y vea. Así que las cifras triunfales que da Interior son, simplemente, falsas y tratan, de manera torpe y mendaz, de alterar la realidad que, usted y yo, vemos con nuestros propios ojos. Y, de manera análoga, no hace falta tomar en consideración las encuestas del CIS por que van en la misma dirección y tratan, de manera tan evidente como perversa, de encubrir el hundimiento del gobierno Sánchez que, como ya le ocurrió a Zapatero, lejos de solucionar alguno de los graves problemas del país, abre otros nuevos.

A diferencia de ZP, que creía verdaderamente en la ideología de la UNESCO y en el humanismo-universalista que destila este organismo en su “núcleo duro” (una verdadera secta new-age animada en su interior desde el origen de la institución) y, para él, la “ingeniería social” era la forma de cambiar España en dirección a las propuesta de la UNESCO, mucho más que de la Internacional Socialista, lo cierto es que Sánchez es un tipo que carece incluso de ideas y que ni siquiera cree que sea importante tenerlas. Todo consiste en aprovechar cada momento para aplicar las medidas que le sugiere un entorno compuesto por julays, feminitudas y astronautas, tratando de recuperar votos de Podemos y de no perderlos por el centro. Eso explica la falta de rumbo fijo del gobierno.

La figura del “relator” ha durado menos de una semana. Las esperanzas en que el gobierno del Estado aceptara negociar los 21 puntos titulados “Propuesta del gobierno de Cataluña en la cumbre con el Gobierno de España: un pacto de Estado para solucionar el conflicto entre España y Cataluña” se han ido al garete, no por la actitud de Sánchez, sino por la de los “barones” regionales (hoy llamados “patas negras”). Ni siquiera los regalos presupuestarios a la gencat han servido para que el extraterrestre de Waterloo aceptara apoyar parlamentariamente al gobierno y el troglodita que ejerce como “president de la gencat” se ha sorprendido de que su propuesta de 21 puntos fuera rechazada. Pero es que el PSOE no puede permitirse el que las elecciones de mayo le supongan un segundo descalabro generado por la sífilis independentista catalana. Para colmo, el cambio de actitud en relación a Venezuela ha sido otro de los rasgos de esa falta de criterio propio de Sánchez que va a remolque del que grita más.

Y ahora le queda esperar el resultado de la movilización del domingo. Por adelantado podemos afirmar que los convocantes hablarán de “más de un millón de asistentes” que el gobierno civil de Madrid reducirá a “ciento cincuenta mil” y el ayuntamiento a “cincuenta mil”.

Manifestaciones como ésta, Zapatero tuvo que aguantar media docena. Pero hay una diferencia: ahora, el centro, la derecha y la derecha nacional van juntas. Está claro que los medios de comunicación al servicio del PSOE destacarán unas cuantas decenas de manifestantes de grupos “de extrema-derecha”, pero, vale más que no se engañen: los errores y fracasos de Sánchez son de tal calibre (desde el tragicómico asunto del traslado de los restos de Franco hasta el fracaso de la “Operación Relator”, pasando por el anunciado reglamento de armas que ha movilizado contra el PSOE incluso a los clubs de air-soft…) que, si piensan que todo esto lo va a compensar la publicación del “manual de resistencia”, es que la galaxia de la que procede la izquierda extraterrestre es más distante de lo que imaginábamos.

 

Lo importante de la manifestación no son las cifras sino la impresión que va a causar en los candidatos del PSOE para las municipales. A estas alturas y no está todavía muy claro a quienes van a incluir en las listas, pero todo induce a pensar que no van a figurar muchos “notables”, sino que se tratará de listas de habituales mindundis con aspiraciones y ambiciones. Los que ven la serie “Vota Juan” pueden imaginarse el fuste, temple y calidad de los candidatos socialistas…

¿Qué le queda a Sánchez aparte del CIS y de los editoriales de El País? Que la caña al viento que es su gobierno, opte por la “dureza” ante el independentismo. Era la postura lógica después del resultado de las elecciones andaluzas. Lo que le recomendó Borrell (el único ministro del gobierno con perfil propio e historial y cuya mujer, no se olvide, es presidenta del partido): recuperar la iniciativa política siendo él quien aplique el artículo 155 para así sustraer un tema a la oposición y resolver la “cuestión indepe” para siempre.

Era una decisión fácil de realizar: total, el independentismo está hoy en horas bajísimas (dividido por oposiciones irreconciliables, en donde antes había tres provistos de hoja de ruta, ahora hay cuatro, cada uno por su parte, y dentro de cada partido hay distintas valoraciones de la situación, las últimas movilizaciones han constituido un fracaso: 11-S, 21-D, 7-E… la última de las cuales, una “huelga general”, se suspendió y trasladó a finales de febrero y con una visible selección a la inversa: siguen los más radicales y cegatos, abandonan los más inteligentes).

Y, no nos cabe la menor duda, de que Sánchez, el hombre-desprovisto-por-completo-de-ideas-propias, tanto para su tesis doctoral como para su “Manual de Resistencia”, escrito por Irene Lozano (y que había sido rechazado por Planeta hace dos años…), si el único “puente de plata” que le permita recuperar votos, es la aplicación del 155, lo aplicará sin que le importe un higo todo lo dicho y hecho antes. El que no tiene ideas nunca puede ser considerado traidor a sus principios y Sánchez -que no las tiene- gustaría de presentarse como un “pragmático” partidario de, primero diálogo y luego medidas enérgicas.

Es lo que tienen los figurones sin ideas, que no les importa hacer mañana lo que habían criticado hasta ayer. Uno se pregunta, a la vista de todo lo que ha ocurrido en el PSOE desde el tercer gobierno de Felipe González, cuando ya estaba más que claro que la corrupción generalizada era el único factor verdaderamente nuevo introducido por éste partido en la política española. ¿Cómo es posible que haya sobrevivido el PSOE y no fuera él el primer partido socialdemócrata que se desintegraba como un azucarillo, tal como le ha ocurrido al socialismo francés o al italiano? ¿Cómo es posible que sobreviviera la sigla a un Zapatero? Y, finalmente, ¿cómo ha podido llegar a ser Pedro Sánchez presidente del gobierno?

Pero hoy, las tensiones internas del PSOE son insuperables. El último comité federal ha sido significativo: los “patas negras” han tumbado todas las iniciativas del presidente, mientras los presupuestos siguen atascados y ni siquiera el chef del CIS consigue dar credibilidad ni al gobierno ni al partido. En el interior del partido se vive pesimismo: perdida la esperanza en que el PSC se recupere de su bache y con el miedo a que el nuevo gobierno andaluz saque de las alfombras más basura de la que podía esperarse, lo cierto es que, hundidos estos dos puntales, para el PSOE gobernar con mayoría absoluta es, a partir de ahora, una quimera irrepetible.

La única esperanza era una fórmula de centro-izquierda en alianza con Ciudadanos. Pero, para ello hay que resolver antes la “cuestión indepe” (e, incluso si se resuelve y Cs pierde el que hasta ahora ha sido su gran y único caballo de batalla, es muy posible que el centrismo desaparezca en una o dos legislaturas como le ocurrió a UCD). Por lo demás el “pacta andaluz” ha indicado las preferencias de Cs en las actuales circunstancias.

¿Unión de la izquierda? Solamente hay una fuerza política que está más desmoralizada que el PSOE: Podemos, al que las encuestas condenan a niveles similares a los de Izquierda Unida en los años 90. Y apoyarse en nacionalistas con futuros “gobiernos Frankenstein” es una perspectiva muy problemática a medio plazo. Quizás un Cs reconducido por Valls podría ser el único aliado del PSOE… pero no está muy claro que el enviado de la masonería francesa para poner orden en la política española pueda hacerse un hueco en España.

La realidad es que el PSOE lo tiene difícil, incluso, para reconstruir un sistema de alianzas. Tras la ruptura de las “conversaciones”, los nacionalistas no quieren ni oír hablar de Sánchez. ¿Única esperanza? Aplicar el 155 desde la Moncloa y enfocar una política de alianzas con Cs. ¿Imposible? Las cañas al viento se mecen hasta que se rompen.

Cuando en un ruedo sale del toril un toro manso o con alguna deficiencia, se vuelve a los corrales, luego se le apuntilla y finalmente se ofrece su carne al lado de la de otros productos de casquería. Que el PSOE se vaya haciendo a la idea de que, en las actuales circunstancias, no puede durar mucho y que la única sigla que ha sobrevivido a la transición, está ya a poco de la estación-término.

Indepes ¿los tontos solo saben contar hasta 21?

Hay documentos que son bochornosos y otros que indican el nivel intelectual de sus redactores próximo a la indigencia. Reconozco que, hasta ahora, a lo largo de mis 66 años de vida, no había leído algo tan rematadamente malo, curso y tontorrón como la llamada “Propuesta del Govern de Catalunya en la cumbre con el Gobierno de España: Un pacto de Estado para soluciones el conflicto entre España y Cataluña” (y de los grandes expresos europeos). Dejando aparte el titular pomposo y grandilocuente, casi interminable, resulta imposible tomar en serio un documento que parece redactado por un grupo de alumnos de último curso de EGB. Desde el principio, dijimos que Kim-Il-Torra no pensaba en términos de realismo político, ni siquiera de normalidad psicológica, es simplemente un troglodita, un vestigio de otra época. De encontrarse estadistas de fuste sentados en la Moncloa, la reacción a esta “propuesta” no podría ser más que la de enviar a un equipo de psiquiatras forenses, no para estudiar si el redactor está o no en sus cabales, sino si es un simple discapacitado intelectual.

Este texto debería ser leído obligatoriamente por todos los españoles para comprobar el nivel de inanición intelectual de la clase política. El Mundo cuenta que el documento “ha sido presentado en la mesa del diálogo abierta por el Govern con distintos partidos políticos catalanes, entre los que se encuentran ERC, Junts per Cat y el PSC”. Me pregunto qué hace ahí el PSC. Y me imagino la cara de sorpresa de Oriol Junqueras, en capilla ante su próximo juicio, al leer los 21 puntos.

Desde hace tiempo, venimos diciendo que en el independentismo catalán se está produciendo una especie de selección al revés: los más inteligentes, aquellos a los que les quedaba un mínimo sentido común y eran capaces de percibir la realidad, hace tiempo que se han ido a sus casas; quedan los indigentes intelectuales y los fanáticos. Torra tiene algo de ambas categorías, pero reconocemos, que el documento en cuestión rebasa cualquier límite. No nos cabe la menor duda de que Kim-il-Torra no es el único culpable. Si en el Palau de la Generalitat el nivel de la clase política ha llegado a mínimos, en La Moncloa no es mucho más alto. Cuando el pasado 21-D, en medio de incidentes y manifestaciones muy minoritarias pero violentas, Sánchez ofrecía a la gencat el cambiar de nombre el aeropuerto del Prat por el de Josep Torradellas y rehabilitar a Companys… indicaba a las claras su creencia de que con estas banalidades podría resolverse el problema. A partir de ahí, la gencat entendió el mensaje: además de banalidades, ellos eran capaces de incluir tópicos.

Y así ha salido el documento que ha salido. ¿Banalidades? Dice el documento en sus puntos: “Hacer efectiva una política de fosas comunes”, “declarar la nulidad de los juicios franquistas como paso de memoria histórica”, “denunciar los privilegios derivados del franquismo”… por citar tres, además, mal redactados. ¿Tópicos? “garantía de respeto a los derechos humanos”, “mejorar la calidad democrática de España”, “garantizar la independencia del poder judicial”, “acabar con la limitación de derechos fundamentales”, “garantía de separación de poderes”, “compromiso por la ética en la política”… es decir, un conjunto de reiteraciones que se resumen en lo siguiente: “dejadnos hacer lo que nos dé la gana”. Muy bueno eso de colocar en el punto 8 lo de la “separación de poderes” y en el 11 “garantizar la independencia judicial” para luego añadir en el punto 15 una alusión a “superar la vía judicial que ha de abandonarse”

¿Novedades? Altísimas dosis de antifascismo: “compromiso para aislar a los grupos neofascistas” (¿a partir de Ciudadanos o a partir del PSC?), “admitir que la impunidad de las actitudes fascistas tienen relación directa con esto” (con la “cultura franquista”, se entiende), “acabar con la complicidad de la policía y los jueces con la ultraderecha” (¿en qué planeta?). ¿El resto? Las habituales defensas numantinas del “procés”: “no amenazar más con la aplicación del 155”, “no se puede gobernar contra Cataluña” (estos idiotas siguen confundiendo “Cataluña” con ellos mismos), “reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña, que se ha de hacer efectivo”, “negociación de igual a igual con mediación internacional”.

¿El más desternillante de todos? “Frenar el deterioro de la imagen internacional de España”… punto en común con Vox…

¿El resumen? Un documento inaudito, una mediocre redacción de EGB elaborada por un alumno recién llegado de otro planeta remoto que apareció tarde el día del reparto de neuronas. ¿Alguien se lo puede tomar en serio? El “procés” hace tiempo que se ha terminado, la llegada de Sánchez a la Moncloa ha creado esperanzas a Kim-Il-Torra de que todavía pueden obtener algunas migajas. Pero no nos olvidemos que Sánchez no atraviesa un buen momento, ni siquiera entre los suyos: los “barones” regionales ven como su actitud hacia “el procés”, les hace perder enteros en sus feudos. De momento, ahí está Andalucía para demostrar que la ambigüedad en el tema catalán se paga. No han sido los ERES ni la corrupción lo que han descalabrado al PSOE andaluz, sino la actitud del partido ante el “problema independentista”. Tezanos, al parecer, no ha sido muy claro con Sánchez a este respecto. O quizás sea mucho más cierto que en el CIS dicen lo que el de arriba quiere oír. De todas formas, si el PSOE estuviera seguro de que en estos momentos ganaba las elecciones, ya estaríamos convocados a las urnas.

El tiempo pasa y el tiempo juega en contra de Sánchez y de Torra. Del primero porque, antes o después, deberá acudir a la consulta electoral y, da la sensación, de que a medida que pasan los días la situación política (las dudas sobre el apoyo a los presupuestos generales está erosionando al gobierno así como su actitud sobre Venezuela) y económica empeora (las cifras del paro de enero son demoledoras: 200.000 cotizantes menos; ahí es nada), el problema catalán está estancado y sin posibilidades desatascarse salvo “dialogando” sobre tópicos y banalidades…

A los indepes, no les va mucho mejor: siguen sin aclararse las candidaturas para la alcaldía de Barcelona, hace cuatro años había 3 formaciones y una esperanza común, ahora hay cuatro y su ambiente es una olla de grillos. Antes eran más y más inteligentes. Ahora son menos, más limitados y más violentos (los carteles de “alcémonos” puestos por CUP-CDR parece sacada de la literatura cyberpunk, consigna viable solo en el mundo de ficción en el que se mueven). El increíble llamamiento a la “huelga general” que realizó el seudo-sindicato CSC para hoy, se ha tenido que retrasar hasta el 21…

Hace falta ver cómo reaccionará el electorado en las próximas consultas: municipales, europeas y las generales inevitables que se aplazarán lo más posible. Pero, en las actuales circunstancias, no creo que el gobierno logre sobrevivir hasta fin de año. El tiempo se acorta por todas las partes. No excluyáis que según vayan las cosas, Sánchez dé un giro a su actitud en la materia cuando Tezanos compruebe que las encuestas van de mal en peor por el tema catalán y por el deterioro económico.

No creo que a los independentistas les puede ir mejor. Perdidos en sus consideraciones delirantes, han abandonado ya cualquier referencia a problemas concretos: listas de espera en hospitales, cómo afrontar la delincuencia, propuestas para facilitar la vida a los ciudadanos, reformas urgentes en le educación, afrontar el problema de la inmigración y de las violaciones de menores protagonizadas por MENAs, problema que se está volviendo endémico en Cataluña, garantías sobre alquileres y precio de la vivienda, programas de viviendas protegidas, etc, etc, etc. 
En los 21 puntos no aparece absolutamente ninguna alusión a los problemas de la población, las únicas consideraciones que merecen el interés de la gencat de los trogloditas, es esa retahíla de tópicos y banalidades, el monotema que repiten obsesivamente los indepes en sus tertulias de casinos y en sus ceremonias de confunsión. Nunca un sector político evidenció una separación tal con la realidad de un país. Y eso tiene costes electorales.

No es que los 21 puntos sean negociables o innegociables, es que no hay por donde cogerlos.

"Ideólogos" de la derecha - circo de las confusiones

La derecha en este país siempre resulta sorprendente. Ayer leo en un tren un ejemplar de La Vanguardia, de los que se regalan y nadie lee. Aludía a que el PP de Casado quiere ser “más ideologizado”… Como para echarse a reír. Llego a casa y veo que en el monguerface abundan los comentarios sobre las declaraciones del “ideólogo” de Vox, un tal Bardají, del que jamás había oído hablar. En estos casos, lo mejor es informarse sobre las declaraciones y sobre el declarante. Por supuesto que la alusión al PP de Casado es irrelevante: un “giro ideológico” no puede darse en ese partido por la sencilla razón que jamás han tenido “doctrina” (el término “ideología” es despectivo especialmente si lo entendemos como “superestructura” que deriva de “infraestructuras” mentales y sociales; por eso, para la Escuela de Frankfurt y para muchos, entre otros, el que suscribe, la ideología no es más que una “falsa conciencia”).

El PP, como el PSOE, han sido diseñados como “partidos de poder”. Y ese es el problema, que, a partir de ahora, ese poder lo tendrán que compartir y eso implica que precisan un perfil propio, acusado. A eso es a lo que llaman “giro ideológico” del PP. Pero que nadie se haga ilusiones: si de lo que se trata es de acentuar sus rasgos “conservadores” que vayan cayendo en la cuenta de que ellos han sido partícipes de que en estos últimos 40 años haya desaparecido cualquier valor digno de ser conservado. Por otra parte, claro está, el PP es, como el PSOE, un partido en declive, como aquella novela de Baltasar Porcel, Cavalls cap a la fosca (Caballos hacia la oscuridad). Mayor importancia tienen las declaraciones del dichoso Bardaji porque se asocian a un partido que, por el momento, está en su fase ascendente.

Mal negocio el de Vox si empieza a alardear de ideólogos de medio pelo. Haría bien en reconocer que a los españoles no-ideologizados, todo lo que es ideología y disquisición petafísica, les importa, en las actuales circunstancias, un completo y absoluto bledo. A mí incluido. Y lo dice alguien que nutre sus neuronas deshace décadas, con el pensamiento de la nouvelle-droite y con el tradicionalismo a la luz de Julius Evola, entre otros. Pero esas “doctrinas” sirven para mí día a día, para soportar tiempo en los que hacen falta valores para aguantar uno de los períodos de civilización más negros de la historia. Jamás se me ocurriría predicar una doctrina que carece de posibilidades -como cualquier otra doctrina- de iluminar tiempos de crisis. No puede extrañar que en épocas así, los vendedores de ideologías -como este Bardaji- recurran a rebajas y a restos de fin de temporada.

Lo que leo del personaje no es uno de esos perfiles seductores: que si en 1987 fundó el Grupo de Estudios Estratégicos, que si fue subdirector del Instituto Elcano, que si asesoró en defensa a Eduardo Serra y Federico Trillo, que si fue director de política internacional de FAES, que si está especializado en el pensamiento neocon “del equipo de George W. Bush”, que si impulsó con Carlos Bustelo, Pablo Casado y Enrique Navarro, la fundación Friends of Israel Iniciative y que si en 2018 se dio de baja del PP y se afilió a Vox. Al menos esto es lo que dice Wikipedia que no tiene porqué ser rigurosamente cierto. La extrema-derecha de a pie se ha exaltado con esto de que Bardaji haya tenido relaciones con Israel. De todo ello, me parece lo menos criticable, especialmente si tenemos en cuenta que Blas Piñar fue miembro fundador de la Amistad Judeo-Cristiana y que él mismo compartía el neo-sefarditismo de Giménez Caballero y de otros intelectuales falangistas como Samuel Ros, o el propio Franco. Me sorprende, en cualquier caso, que esto haya sido motivo de escándalo entre la ultra.

De serlo, el perfil del personaje es el de un pepetero que ejerció como correa de transmisión del pensamiento conservador llegado de los EEUU en la primera década del milenio y que justificó iniciativas tan rematadamente torpes como las aventuras coloniales de los EEUU en Oriente Medio. Por que hace falta tener estómago para defender la acción de Bush y de los neocon americanos en política internacional. Un tipo así -insisto de ser ciertos los datos que da Wikipedia, esa máquina de establecer verdades oficiales de medio pelo y, por lo que veo, lo esencial de esta biografía ha sido tomado del libro Spanish Neocon – La revuelta neoconservadora en la derecha española- es, simplemente, un conservador norteamericano, estilo primera década del mileno, transplantado a España y que vive y escribe, en buena medida, para satisfacer a sus contactos al otro lado del atlántico. Pero, bueno, démosle un voto de confianza -por mucho que algunas de sus propuestas fueran equivocadas en su momento y resulten monstruosas hoy, cuando sigue defendiéndolas, como la línea Aznar en política internacional- y veamos que promueve, aquí y ahora.

Su nombre apareció en diciembre como promotor de contactos que él mismo llevaría, entre “la cocina de la Casa Blanca” y Vox. Él mismo alardeó de que sus interlocutores allí son Jared Kushner, yerno de Trump, y John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, y antiguo halcón de segunda fila de Bush. En esas mismas declaraciones, siguió alardeando de sus contactos en EEUU. Y de qué manera...

Dijo entonces: “Karl Rove (el gurú que estuvo detrás de los triunfos de George W.Bush y el resurgimiento de la derecha ultra en Estados Unidos) me decía que en Europa nos equivocamos, que entendemos la política como un teatro. Lo que hicieron ellos, y Trump ha llevado al extremo, es coger temas que sean como polos, como imanes, asuntos que movilizan a grupos distintos de electores. Luego, los ordenan y los ponen en relación entre ellos. Es un poco lo que hemos hecho en Vox: coger como imanes la defensa de la caza, de los toros, de la Semana Santa, de las fuerzas de seguridad...Las nuevas tecnologías y las redes sociales te permiten luego conectar, unir a esa gente movilizada por uno de esos imanes", concluye. Y, claro, también se vio obligado a contar lo de su amistad como Steve Bannon: "Ya en febrero, cuando Bannon todavía estaba en la Casa Blanca, yo les visité allí y me preguntó por Vox, algo que me sorprendió". Un portento de amistades en EEUU, vamos…

En aquella ocasión habló elogiosamente de Marine Le Pen y de su capacidad para penetrar en barrios obreros (ahora, al parecer, le ha tocado decir que Vos sigue a Trump y no a Marine que es como decir que se ha equivocado de bus y de parada). Y alardeó de que a Vox en Andalucía le votaron especialmente en El Ejido, en La Mojonera. En la parte más inteligente de sus declaciones explicó: “Tenemos que buscar votos donde la gente sufre la fricción social con la inmigración. Buscar a gente que en su barrio tiene colapsada la seguridad, la sanidad pública. Ahí tenemos que hacer penetración social. Ya lo estamos haciendo”. Vamos, que su amistad con los grandes del neo-conservadurismo norteamericano, le ha llevado a realizar observaciones que nosotros mismos hacíamos hace 15 años como mínimo y aún antes. Pero hay un problema.

El lector puede estimar que los neo-cons de Bush y el conservadurismo de Trump son lo mismo. En absoluto. De hecho, si Trump está en el poder no es gracias a los votantes neoconservadores del 2000, sino gracias a los desengañados que votaron a Obama en 2009 y que ocho años después querían votar cualquier cosa menos al “stablishment” representado por Hillary Clinton. No hay absolutamente ninguna relación entre los ideólogos de la camarilla neo-con y el “nuevo conservadurismo norteamericano que amaneció con Trump).

Desde este lado del océano y gracias a la simplificación mediática y al panfleteo informativo, puede pensarse que, a fin de cuentas, toda forma de derecha es derecha al fin y al cabo y que no hay matices. Y en EEUU, si los hay: matices y rupturas. El hecho de que el Bardaji neo-con de la primera década del milenio y el Bardajji conservador y trumpiano de nuestros días, existan y uno siga sin hacer autocrítica y sin advertir del otro, es significativo de que hay gente que es capaz de adaptarse como un camaleón a cualquier tonalidad, aquí y ahora. En EEUU es, desde luego, algo más complicado y, de hecho, del entorno próximo a Bush, ya no queda casi nada en las esferas del poder norteamericano. Porque, a fin de cuentas, Bush es lo contrario de Trump en todos los terrenos.

Así pues, ¿quién o qué es Bardaji? Respuesta: el gran peligro que tiene Vox. En primer lugar, ¿un ideólogo? Un camaleón más bien, eco de los vaivenes del pensamiento conservador norteamericano… a este lado del atlántico. Ya vimos lo que nos trajo Aznar y aquella derecha que comía de la mano de Bush: una política exterior errática y seguidista para con las aventuras coloniales de los EEUU como en los peores momentos de la Gurra Fría.

Tiene, ciertamente, razón, Bardaji en decir que Vox debe de insistir en los problemas reales de los españoles, pero… atención -y esta es la parte importante que parece ignorar- ¡es que esos problemas existen y hasta ahora ningún partido con capacidad para hacerse oír los ha asumido, empezando por el PP aznariano!

  • No se trata de encontrar consignas electorales que transformar en banderines de enganche, sino reconocer que, en España existe problema de la inmigración ¡justamente por que el ídolo de Bardaji, José María Aznar abrió las puertas a la inmigración en 1996!
  • No se trata de alistarse al lado de Israel contra el mundo árabe porque en Europa exista inmigración islamista y yihadismo ¡se trata de ser claros e impedir el establecimiento de colonias islamistas en Europa! Y esas colonias se iniciaron en España con Aznar y en Alemania con la muy conservadora Angela Merkel o en Francia con el no menos conservador Jacques Chirac y antes con Giscard d’Estaing…
  • No se trata, ahora, de decir que la seguridad ciudadana está deteriorada sino de reconocer que ese deterioro fue la primera consecuencia, ya en tiempos de Aznar, de la política de puertas abiertas.
  • Y, finalmente, no se trata de utilizar la preocupación por la “sanidad”, porque en EEUU de Trump hoy, como de Bush ayer, la sanidad está completamente privatizada y en España las privatizaciones se han realizado en las últimas décadas -incluida de sectores de la sanidad- tanto por liberal-conservadores como por socialdemócratas…

¿Saben cuál es el problema? Que los problemas de la sociedad española son reales y que, de lo que se trata, no es de crear consignas para atraer el voto, sino de proponer soluciones viables. No se trata de UTILIZAR los problemas e INSTRUMENTALIZARLOS, sino de reconocer que, inmigración, globalización y neo-liberalismo son las FUENTES DE LOS PROBLEMAS QUE PADECE ESPAÑA Y EUROPA, y que no se trata de “atraer al electorado” circunstancialmente, sino de conciencias a la ciudadanía e incorporarla a una TAREA DE RECONSTRUCCION NACIONAL. Y para ello, hay que vivir esos problemas y no tener una idea aproximada de ellos leyendo informes sociológicos o entrevistándose en la “cocina de la Casa Blanca” con tal o cual pinche de cocina.

Vox hará bien en evitar “ideologizar” sus propuestas. No va a ganar nada con ello. Personalmente, he vivido conocido durante mucho tiempo partidos con vocación “ideologizante” y he acabado hasta el gorro. He acabado igualmente harto de "gentes con contactos en las altas esferas" (dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces), vendedores de humo.

Cuando se critica a Bardaji por haber dicho que “no somos de ultraderecha. Somos la derecha no tradicional. No tenemos nada que ver con la tradición de Falange, ni defendemos el franquismo. No queremos abolir los partidos ni llevar al paredón a los que no piensan como nosotros”, se está cometiendo un grave error. Parece evidente que Vox ni es ultraderecha -salvo para la izquierda-, ni es el conservadurismo tradicional (al menos en su versión actual), ni tiene nada que ver con Falange o con el franquismo, por mucho que no me cabe la menor duda de que habrá falangistas y franquistas que le voten. Lo preocupante no es que Vox no sea esto -algo que, como el valor al soldado, se le supone- sino que en la versión de Bardaji, Vox debería ser una especie de apéndice de la política exterior de los fogones de la Casa Blanca que está pendiente de las oscilaciones de lo que ocurre allí… en lugar de admitir que está en Europa y que los referentes del partido deberían ser los que se están generando aquí, a este lado del Atlántico.

El historial previo de Bardaji hace de él un elemento típicamente aznariano. Lo más preocupante es ese descaro en afirmar que Vox "debería de utilizar electoralmente determinados problemas para atraer electorado", en lugar de defender que el lugar de un partido de esa naturaleza es tener una inequívoca vocación de RECONSTRUCCIÓN NACIONAL Y SOCIAL y eso solamente puede hacer con un partido de gentes honestas, eficientes, con el valor necesario para enfrentarse a dios y al diablo,  que piensen más allá de unas elecciones y de una poltrona, que piensen en una bateria de reformas necesarias a ESTE lado del Atlántico en lugar de políticas dictadas al OTRO lado del océano

¿Qué estas propuestas están en Vox? Si es así, cada vez más ciudadanos se sumarán a la honestidad y a la necesidad de una metanoia (un cambio radical de conciencia) total en la sociedad española; si Vox entra en el juego de la partidocracia, subirá y bajará como la espuma, entusiasmará y decepcionará con la misma velocidad que lo ha hecho Podemos y como le ocurrirá a Ciudadanos en la próxima legislatura.

Lo que propone Bardaji es una reedición de la derecha con sabor a chewing gum y aspiraciones a un “nicho electoral” propio. Y lo que España necesita es bastante más. Menudo error cometería Vox dejándose seducir por un “darth vaader” de la vida que entra en la Casa Blanca por la escalera de servicio y como chico de los recados. Lo peor que podría hacer Vox es seguir sus jeremíadas, especialmente, porque el “PP doctrinal” apostará -está apostando- por una línea similar y a eso se le llama “giro ideologizante de Casado”. Y ya se sabe que, para ir y volver, vale más no ir.

Ernest Milá

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